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Bienestar animal

Se acerca el verano y los calores generan cambios de hábitos para la hacienda. Las recomendaciones se basan en agua y sombra disponibles, pero también el transporte es una cuestión fundamental.

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El bienestar animal es un tema cada vez más trabajado y promovido por profesionales dedicados al estudio de las buenas prácticas en manejo ganadero, teniendo en cuenta que éstas indicen directamente en la capacidad productiva y el rendimiento de esos animales. Con vistas a la temporada de verano, donde los focos de estrés por el calor se incrementan, desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) recomiendan algunos factores a tener en cuenta para evitar problemas en el campo.
En la última temporada de verano fueron varios los focos de mortandad por estrés calórico registrados en el país. Aunque particularmente en provincias de la región Pampeana, donde se dieron temperaturas extremas, a los que esos rodeos no están acostumbrados.
En el NEA y NOA, con el trabajo de selección y la adaptación natural que fue experimentando la hacienda en los últimos años, no hay tanta mortandad por calor, siempre que el verano esté acompañado por lluvias benévolas. Sin embargo, siempre es bueno tomar algunos recaudos, que pueden ser comunes para el productor ganadero, pero no se deben olvidar para evitar dolores de cabeza en los potreros.
Natalia Aguilar, técnica de la EEA Inta Colonia Benítez (Chaco) y docente de la Cátedra de Bienestar Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unne, comentó que las recomendaciones de manejo en el campo, para evitar el estrés calórico, pasa por dos factores fundamentales: agua y sombra disponible para el ganado.
“En general damos recomendaciones o tips para tener en cuenta al momento que están llegando las olas de calor, que son cuando pasan tres o más días con temperaturas muy altas; ahí es cuando el animal sale de su zona de confort”, explicó la técnica del Inta en contacto con Aires de Campo (Radio LT7).
En este sentido, Aguilar sostuvo que una de las recomendaciones principales pasa por la disponibilidad de agua para el animal. “Que tenga agua fresca disponible, que el productor o el personal hagan una recorrida por los potreros, para ver que el caudal de agua esté funcionando, que haya disponibilidad, sabiendo que los animales consumen más agua en esta época del año”, explicó Aguilar.
Otro factor importante para evitar el estrés por calor en la hacienda es la disponibilidad de sombra, natural o artificial, donde en horas pico de calor el animal tenga donde resguardarse. No obstante, no se trata de cualquier sombra, ya que la recomendación es tener espacios de sombra abierta. “En los montes cerrados el animal la pasa peor que al sol, por eso recomendamos a los productores hacer montes en galería o filas de árboles, porque tiene que ser una sombra donde corra algo de viento”, explicó Natalia Aguilar.
En este sentido, la profesional del Inta y la Unne comentó que los bovinos no tienen glándulas sudoríparas para eliminar el calor por transpiración, por eso sufren mucho las altas temperaturas en montes o bosques muy cerrados. “Al animal le guata le sombra abierta, si se puede que se arme una especie de galería. Si es un monte muy cerrado, no va a usarla. No es agradable. No corre aire y se crea un microclima peor que el del calor”, explicó.
Respecto a las categorías que sufren en mayor medida el calor, Aguilar explicó que en general los terneros chicos son los más susceptibles a las altas temperaturas. No obstante, la profesional recomendó prestar especial interés a los animales que se encuentran en feedlots o sistemas de confinamiento. “Hay que tener cuidado con esos animales porque a veces se le suministra ración con granos, y las dietas de mucho grano producen más calor en los animales. Más allá de la categoría, en los encierres o confinamientos es donde más tenemos que controlar”, señaló.

Adaptación natural
Por el trabajo de selección que vienen realizando muchos productores, los rodeos de Corrientes y el NEA se encuentra, en su gran mayoría, bien adaptados a las temperaturas que se dan en los veranos del Norte. Los cruzamientos y la presencia de sangre cebuina en los rodeos, ayuda a esta adaptación natural que presenta la hacienda al calor, aunque recomiendan no quedarse en eso e intensificar el manejo con agua y sombra durante los días extremos.

Mejor rendimiento
Según explicó Natalia Aguilar, todas las buenas prácticas de manejo ganadero y evitar el estrés de los bovinos, se traduce en mejores rendimientos, tanto en el campo como en el gancho.
“Para darles un ejemplo, los animales que fueron bien manejados durante su proceso de producción primaria, llegan al frigorífico con menos kilos de carne a descartar por golpes (hematomas). Y también se nota en la calidad de la carne, es una carne más tierna y que se puede conservar más tiempo”, comentó la técnica del Inta.
En este aspecto, la diferencia que se da con las carnes que vienen de animales más estresados, es que tienen la carne más oscura u opaca, y tienen un menor período de durabilidad, hasta el consumo. “Corren el riesgo de mayor contaminación”, señaló la profesional, quien además adelantó que “estamos estudiando desde el Inta y la Facultad de Veterinaria de la Unne donde se va a empezar a evaluar el impacto del estrés en la calidad de la carne”.

 

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Bienestar animal

Se acerca el verano y los calores generan cambios de hábitos para la hacienda. Las recomendaciones se basan en agua y sombra disponibles, pero también el transporte es una cuestión fundamental.

El bienestar animal es un tema cada vez más trabajado y promovido por profesionales dedicados al estudio de las buenas prácticas en manejo ganadero, teniendo en cuenta que éstas indicen directamente en la capacidad productiva y el rendimiento de esos animales. Con vistas a la temporada de verano, donde los focos de estrés por el calor se incrementan, desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) recomiendan algunos factores a tener en cuenta para evitar problemas en el campo.
En la última temporada de verano fueron varios los focos de mortandad por estrés calórico registrados en el país. Aunque particularmente en provincias de la región Pampeana, donde se dieron temperaturas extremas, a los que esos rodeos no están acostumbrados.
En el NEA y NOA, con el trabajo de selección y la adaptación natural que fue experimentando la hacienda en los últimos años, no hay tanta mortandad por calor, siempre que el verano esté acompañado por lluvias benévolas. Sin embargo, siempre es bueno tomar algunos recaudos, que pueden ser comunes para el productor ganadero, pero no se deben olvidar para evitar dolores de cabeza en los potreros.
Natalia Aguilar, técnica de la EEA Inta Colonia Benítez (Chaco) y docente de la Cátedra de Bienestar Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unne, comentó que las recomendaciones de manejo en el campo, para evitar el estrés calórico, pasa por dos factores fundamentales: agua y sombra disponible para el ganado.
“En general damos recomendaciones o tips para tener en cuenta al momento que están llegando las olas de calor, que son cuando pasan tres o más días con temperaturas muy altas; ahí es cuando el animal sale de su zona de confort”, explicó la técnica del Inta en contacto con Aires de Campo (Radio LT7).
En este sentido, Aguilar sostuvo que una de las recomendaciones principales pasa por la disponibilidad de agua para el animal. “Que tenga agua fresca disponible, que el productor o el personal hagan una recorrida por los potreros, para ver que el caudal de agua esté funcionando, que haya disponibilidad, sabiendo que los animales consumen más agua en esta época del año”, explicó Aguilar.
Otro factor importante para evitar el estrés por calor en la hacienda es la disponibilidad de sombra, natural o artificial, donde en horas pico de calor el animal tenga donde resguardarse. No obstante, no se trata de cualquier sombra, ya que la recomendación es tener espacios de sombra abierta. “En los montes cerrados el animal la pasa peor que al sol, por eso recomendamos a los productores hacer montes en galería o filas de árboles, porque tiene que ser una sombra donde corra algo de viento”, explicó Natalia Aguilar.
En este sentido, la profesional del Inta y la Unne comentó que los bovinos no tienen glándulas sudoríparas para eliminar el calor por transpiración, por eso sufren mucho las altas temperaturas en montes o bosques muy cerrados. “Al animal le guata le sombra abierta, si se puede que se arme una especie de galería. Si es un monte muy cerrado, no va a usarla. No es agradable. No corre aire y se crea un microclima peor que el del calor”, explicó.
Respecto a las categorías que sufren en mayor medida el calor, Aguilar explicó que en general los terneros chicos son los más susceptibles a las altas temperaturas. No obstante, la profesional recomendó prestar especial interés a los animales que se encuentran en feedlots o sistemas de confinamiento. “Hay que tener cuidado con esos animales porque a veces se le suministra ración con granos, y las dietas de mucho grano producen más calor en los animales. Más allá de la categoría, en los encierres o confinamientos es donde más tenemos que controlar”, señaló.

Adaptación natural
Por el trabajo de selección que vienen realizando muchos productores, los rodeos de Corrientes y el NEA se encuentra, en su gran mayoría, bien adaptados a las temperaturas que se dan en los veranos del Norte. Los cruzamientos y la presencia de sangre cebuina en los rodeos, ayuda a esta adaptación natural que presenta la hacienda al calor, aunque recomiendan no quedarse en eso e intensificar el manejo con agua y sombra durante los días extremos.

Mejor rendimiento
Según explicó Natalia Aguilar, todas las buenas prácticas de manejo ganadero y evitar el estrés de los bovinos, se traduce en mejores rendimientos, tanto en el campo como en el gancho.
“Para darles un ejemplo, los animales que fueron bien manejados durante su proceso de producción primaria, llegan al frigorífico con menos kilos de carne a descartar por golpes (hematomas). Y también se nota en la calidad de la carne, es una carne más tierna y que se puede conservar más tiempo”, comentó la técnica del Inta.
En este aspecto, la diferencia que se da con las carnes que vienen de animales más estresados, es que tienen la carne más oscura u opaca, y tienen un menor período de durabilidad, hasta el consumo. “Corren el riesgo de mayor contaminación”, señaló la profesional, quien además adelantó que “estamos estudiando desde el Inta y la Facultad de Veterinaria de la Unne donde se va a empezar a evaluar el impacto del estrés en la calidad de la carne”.