El trágico hundimiento del Titanic
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El trágico hundimiento del Titanic

El 15 de abril de 1912 se hundía en las heladas aguas del Atlántico Norte, el que en ese momento era considerado el barco más grande del mundo y que según sus constructores “ni Dios lo podría hundir”. Pero la soberbia del hombre pagó un precio muy alto y en su primer viaje chocó contra un gran témpano de hielo y naufragó, llevando a la muerte a 1.514 personas, no muy lejos de las costas de Terranova.

Mole. El Titanic, en todo su esplendor. Poseía una cuarta chimenea, pero no funcionaba como tal, sólo las tres primeras. Por una cuestión estética la incorporaron a la estructura de la embarcación. 
Final. El naufragio del gigantesco barco, no muy lejos de las costas de Terranova. Murieron 1.514 personas.

Por Francisco Villagrán
villagranmail@gmail.com
Especial para El Litoral

Fue la tragedia marítima más grande de la historia civil, el Titanic, orgullo de la compañía naviera White Star Line, había zarpado del puerto de Southampton, al sur de Inglaterra, el 10 de abril rumbo a Nueva York, llevando a bordo a 2.224 personas entre tripulantes y pasajeros. El choque contra el gigantesco iceberg se produjo el 14 a las 23.40 y allí comenzó a hundirse y ya para las 2.20 de la madrugada del día 15, el barco se fue a pique, siendo tragado por las heladas aguas. Pero los enigmas y misterios en torno a su hundimiento aún hoy persisten. 
Ciento siete años después del hundimiento en las heladas aguas del océano Atlántico Norte, el Titanic aún no puede descansar en paz, luego de esa noche sin luna del 14 al 15 de abril de 1912, cuando se produjo el naufragio al sudeste de Terranova. Sus mitos, sus sobrevivientes y su reaparición en el fondo del mar, partido en dos y con sus secretos y fantasmas develados, han generado una serie de hechos que han trascendido más allá de la historia. El choque contra el gigantesco témpano lo rajó casi de punta a punta, como un cierre. Actualmente no queda un solo pasajero con vida que haya sobrevivido al naufragio. Su historia apasionó a muchos cineastas, como James Cameron que llevó a Hollywood la historia, plasmada en una gran película, una de las más taquilleras hasta el momento. 
La última sobreviviente del Titanic fue Milvina Dean, que, al momento de producirse la tragedia, tenía sólo dos meses de vida. Murió el 31 de mayo del 2009, en Inglaterra, a los 97 años. También hubo un argentino entre las víctimas del naufragio, Edgardo Andrew, que tenía 17 años, quien antes de subir a bordo, le envió una carta a su novia, diciéndole que si no estaba con ella a su lado “prefería estar hundido en el fondo del océano.” Su deseo se cumplió. Un hecho más que curioso fue que en 1898, catorce años antes de que se produjera el naufragio, se publicó el libro “Futility” de Morgan Robertson, donde se contaba la historia de un gran barco que se creía insumergible y curiosamente llevaba por nombre Titán y le pasó exactamente lo mismo que al Titanic en la realidad. Algunos consideran que fue una casualidad, pero otros creen que el autor escribió el libro como una predicción de lo que sucedería años más tarde. Esto no tiene una explicación racional. Un misterio. 

Hechos curiosos 
Hubo un caso increíble y sorprendente, entre los muchos relacionados con el hundimiento del Titanic: dos sobrevivientes que se conocieron a bordo de un bote salvavidas, Ellen Masters y Víctor Harrigan, se casaron 82 años después de la tragedia marítima, en Southampton. El tenía 97 años y ella 96. Luego del hundimiento, ambos continuaron con sus vidas de modo separado, se casaron y quedaron viudos, seguían en contacto por cartas y fueron invitados a varios actos para celebrar que estén con vida luego del accidente. Así se fueron dando las cosas hasta que finalmente se casaron en 1994, vivieron juntos algunos años acompañándose mutuamente hasta el final. Murieron con una diferencia de días. Esta pudo ser una historia de amor similar a la película de Cameron, que muy pocos conocen. 
El Titanic no fue bautizado según la tradición marinera de romper una botella de champán contra el casco, antes de botarlo. Esto no fue hecho con el barco, lo cual muchos consideraron como signo de mala suerte. “¡Las mujeres y los niños primero!” era la orden para subir a los botes salvavidas dada por los oficiales de la nave. Y aquí surge el caso de un hombre que se salvó disfrazado de mujer. Era el pasajero irlandés de tercera clase Edward Ryan, quien reconoció esta circunstancia en una carta escrita a sus padres desde Estados Unidos tras el desastre. Un hecho verídico que se resalta en la película de James Cameron, es que la orquesta del barco tocó hasta el final, cuando ya la nave se estaba hundiendo del todo, interpretando el himno “Más cerca de ti, Dios mío” para dar ánimo a los pasajeros. Finalmente, una mujer fue rescatada con vida tras el hundimiento. La pasajera de tercera clase Rosa Abbot, fue la única mujer superviviente de entre las personas que quedaron en el mar cuando el Titanic se fue a pique. Sus dos hijos no corrieron la misma suerte. Se cree que su historia inspiró el personaje de Rose, interpretado por Kate Winslow, en la película de James Cameron. 
El capitán del barco era el experimentado marino Edward John Smith, quien, manteniendo la tradición marina, se mantuvo hasta el final de pie en su barco. Era capitán del gemelo del Titanic, el Olimpic, y por su experiencia en este barco fue trasladado al Titanic, en el último viaje, ya que luego se retiraría. Otra casualidad: en el 2011 frente a la isla mediterránea de Giglio, el crucero italiano Costa Concordia, encalló y se hundió parcialmente, afortunadamente con pocos muertos. Entre los pasajeros sobrevivientes estaba Valentina Capuano, nieta de Giovanni Capuano, quien murió precisamente en el Titanic…. 
Algunos lo consideran una leyenda, pero mucho se ha escrito sobre una supuesta momia egipcia que se transportaba en las bodegas del Titanic y cuya “maldición” habría sido la responsable del hundimiento del barco. Este relato se atribuye al periodista e investigador William Stead, quien viajaba en el Titanic y pereció en la tragedia. Según él, la momia había sido desenterrada en Luxor a finales del siglo XIX y vendida de un modo poco ortodoxo a un coleccionista británico. El traslado de la momia desde Egipto a Inglaterra había desatado toda clase de calamidades y muertes, lo cual se habría prolongado en el viaje a Nueva York a bordo del Titanic. ¿Esto fue una invención o realidad? Nunca se sabrá. 
Hubo muchos pasajeros que, quizás por superstición o temor, desistieron de viajar a último momento, muchos incluso con sus equipajes ya a bordo. Se salvaron. En total hubo 710 sobrevivientes del naufragio. El Titanic tenía 269 metros de eslora (largo), 30 metros de manga (ancho), un peso de 52,310 toneladas y desarrollaba una velocidad de 25 nudos (40 Km./h). El primer barco que llegó al rescate fue el Carpathia. Sus restos fueron descubiertos el 1 de septiembre de 1985, a más de 4.000 metros de profundidad, por el oceanógrafo Robert Ballard, con ayuda de un minisubmarino.

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El trágico hundimiento del Titanic

El 15 de abril de 1912 se hundía en las heladas aguas del Atlántico Norte, el que en ese momento era considerado el barco más grande del mundo y que según sus constructores “ni Dios lo podría hundir”. Pero la soberbia del hombre pagó un precio muy alto y en su primer viaje chocó contra un gran témpano de hielo y naufragó, llevando a la muerte a 1.514 personas, no muy lejos de las costas de Terranova.

Por Francisco Villagrán
villagranmail@gmail.com
Especial para El Litoral

Fue la tragedia marítima más grande de la historia civil, el Titanic, orgullo de la compañía naviera White Star Line, había zarpado del puerto de Southampton, al sur de Inglaterra, el 10 de abril rumbo a Nueva York, llevando a bordo a 2.224 personas entre tripulantes y pasajeros. El choque contra el gigantesco iceberg se produjo el 14 a las 23.40 y allí comenzó a hundirse y ya para las 2.20 de la madrugada del día 15, el barco se fue a pique, siendo tragado por las heladas aguas. Pero los enigmas y misterios en torno a su hundimiento aún hoy persisten. 
Ciento siete años después del hundimiento en las heladas aguas del océano Atlántico Norte, el Titanic aún no puede descansar en paz, luego de esa noche sin luna del 14 al 15 de abril de 1912, cuando se produjo el naufragio al sudeste de Terranova. Sus mitos, sus sobrevivientes y su reaparición en el fondo del mar, partido en dos y con sus secretos y fantasmas develados, han generado una serie de hechos que han trascendido más allá de la historia. El choque contra el gigantesco témpano lo rajó casi de punta a punta, como un cierre. Actualmente no queda un solo pasajero con vida que haya sobrevivido al naufragio. Su historia apasionó a muchos cineastas, como James Cameron que llevó a Hollywood la historia, plasmada en una gran película, una de las más taquilleras hasta el momento. 
La última sobreviviente del Titanic fue Milvina Dean, que, al momento de producirse la tragedia, tenía sólo dos meses de vida. Murió el 31 de mayo del 2009, en Inglaterra, a los 97 años. También hubo un argentino entre las víctimas del naufragio, Edgardo Andrew, que tenía 17 años, quien antes de subir a bordo, le envió una carta a su novia, diciéndole que si no estaba con ella a su lado “prefería estar hundido en el fondo del océano.” Su deseo se cumplió. Un hecho más que curioso fue que en 1898, catorce años antes de que se produjera el naufragio, se publicó el libro “Futility” de Morgan Robertson, donde se contaba la historia de un gran barco que se creía insumergible y curiosamente llevaba por nombre Titán y le pasó exactamente lo mismo que al Titanic en la realidad. Algunos consideran que fue una casualidad, pero otros creen que el autor escribió el libro como una predicción de lo que sucedería años más tarde. Esto no tiene una explicación racional. Un misterio. 

Hechos curiosos 
Hubo un caso increíble y sorprendente, entre los muchos relacionados con el hundimiento del Titanic: dos sobrevivientes que se conocieron a bordo de un bote salvavidas, Ellen Masters y Víctor Harrigan, se casaron 82 años después de la tragedia marítima, en Southampton. El tenía 97 años y ella 96. Luego del hundimiento, ambos continuaron con sus vidas de modo separado, se casaron y quedaron viudos, seguían en contacto por cartas y fueron invitados a varios actos para celebrar que estén con vida luego del accidente. Así se fueron dando las cosas hasta que finalmente se casaron en 1994, vivieron juntos algunos años acompañándose mutuamente hasta el final. Murieron con una diferencia de días. Esta pudo ser una historia de amor similar a la película de Cameron, que muy pocos conocen. 
El Titanic no fue bautizado según la tradición marinera de romper una botella de champán contra el casco, antes de botarlo. Esto no fue hecho con el barco, lo cual muchos consideraron como signo de mala suerte. “¡Las mujeres y los niños primero!” era la orden para subir a los botes salvavidas dada por los oficiales de la nave. Y aquí surge el caso de un hombre que se salvó disfrazado de mujer. Era el pasajero irlandés de tercera clase Edward Ryan, quien reconoció esta circunstancia en una carta escrita a sus padres desde Estados Unidos tras el desastre. Un hecho verídico que se resalta en la película de James Cameron, es que la orquesta del barco tocó hasta el final, cuando ya la nave se estaba hundiendo del todo, interpretando el himno “Más cerca de ti, Dios mío” para dar ánimo a los pasajeros. Finalmente, una mujer fue rescatada con vida tras el hundimiento. La pasajera de tercera clase Rosa Abbot, fue la única mujer superviviente de entre las personas que quedaron en el mar cuando el Titanic se fue a pique. Sus dos hijos no corrieron la misma suerte. Se cree que su historia inspiró el personaje de Rose, interpretado por Kate Winslow, en la película de James Cameron. 
El capitán del barco era el experimentado marino Edward John Smith, quien, manteniendo la tradición marina, se mantuvo hasta el final de pie en su barco. Era capitán del gemelo del Titanic, el Olimpic, y por su experiencia en este barco fue trasladado al Titanic, en el último viaje, ya que luego se retiraría. Otra casualidad: en el 2011 frente a la isla mediterránea de Giglio, el crucero italiano Costa Concordia, encalló y se hundió parcialmente, afortunadamente con pocos muertos. Entre los pasajeros sobrevivientes estaba Valentina Capuano, nieta de Giovanni Capuano, quien murió precisamente en el Titanic…. 
Algunos lo consideran una leyenda, pero mucho se ha escrito sobre una supuesta momia egipcia que se transportaba en las bodegas del Titanic y cuya “maldición” habría sido la responsable del hundimiento del barco. Este relato se atribuye al periodista e investigador William Stead, quien viajaba en el Titanic y pereció en la tragedia. Según él, la momia había sido desenterrada en Luxor a finales del siglo XIX y vendida de un modo poco ortodoxo a un coleccionista británico. El traslado de la momia desde Egipto a Inglaterra había desatado toda clase de calamidades y muertes, lo cual se habría prolongado en el viaje a Nueva York a bordo del Titanic. ¿Esto fue una invención o realidad? Nunca se sabrá. 
Hubo muchos pasajeros que, quizás por superstición o temor, desistieron de viajar a último momento, muchos incluso con sus equipajes ya a bordo. Se salvaron. En total hubo 710 sobrevivientes del naufragio. El Titanic tenía 269 metros de eslora (largo), 30 metros de manga (ancho), un peso de 52,310 toneladas y desarrollaba una velocidad de 25 nudos (40 Km./h). El primer barco que llegó al rescate fue el Carpathia. Sus restos fueron descubiertos el 1 de septiembre de 1985, a más de 4.000 metros de profundidad, por el oceanógrafo Robert Ballard, con ayuda de un minisubmarino.