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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

La Argentina contrafáctica: todos condenados

Por Jorge Eduardo Simonetti

jorgesimonetti.com

Especial para El Litoral

 

“Si examinamos la causa de todos los relajamientos, veremos que proceden siempre de la impunidad, no de la moderación en los castigos. Secundemos a la naturaleza, que para algo les ha dado a los hombres la vergüenza: hagamos que la parte más dura de la pena sea la infamia de merecerla”. 

Charles Louis de Secondat, 

señor de la Brède y 

barón de Montesquieu 

Es tapa de todos los diarios. Se hizo justicia. Luego de quince meses, culminó el juicio oral y público por la causa de encubrimiento del atentado terrorista más terrible que se haya producido en nuestro país, que redujo a escombros a la Amia y dejó como saldo lamentable el de 85 personas muertas y más de 300 heridas.

Quedó claramente determinado que la firma del Memorándum de Entendimiento con el país terrorista de Irán tuvo como objetivo paralizar las actuaciones argentinas contra varios funcionarios iraníes señalados como autores intelectuales y materiales de la terrible masacre.

Todavía resuenan las palabras del denunciante, el entonces fiscal Alberto Nisman, muerto de un balazo en la cabeza apenas tres o cuatro días después de haberla formulado, cuando expresara: “Desde la firma del acuerdo ¿sabe cuál fue la colaboración de Irán? Ya no digo la colaboración para entregar a los acusados, digo su colaboración con los exhortos pendientes. ¿Contestó uno, diez o cien? No contestó ninguno”.

Resultaron condenados a diversas penas de prisión por el Tribunal Oral Federal 8, Cristina Elisabet Fernández, Eduardo Alberto Zuain, Carlos Alberto Zanini, Oscar Isidro Parrilli, Angelina María Esther Abbona, Juan Martín Mena, Andrés Larroque, Luis Angel D’Elía, Fernando Esteche, Jorge Alejandro Khalil y Ramón Héctor Allan Bogado.

Paralelamente, se encuentran en cárceles argentinas a la espera del juicio oral los iraníes extraditados, acusados de haber planificado y perpetrado el atentado: Moshen Rezai, exjefe de la guardia revolucionaria; Ali Fallahian, exministro de inteligencia; Moshen Rabbani, exagregado cultural; Ahmad Vahlidi, comandante de las fuerzas Quds; y Ahkmad Asghari, exsecretario de la embajada de Irán en Argentina.

Hasta aquí he relatado algo que no ocurrió, una fantasía contrafáctica de la Argentina de hoy. Razonamiento contrafáctico significa, literalmente, razonamiento “contrario a los hechos” y consiste en comparar una o varias alternativas imaginadas con unos acontecimientos reales.

Para vivir medianamente cuerdos, en nuestro país tenemos que cerrar la mente a los hechos, a la realidad cruda, a los persistentes golpes que diariamente nos propinan los que manejan el poder.

Es decir, debemos construir nuestro propio imaginario, la Argentina de la fantasía, la Argentina contrafáctica, esa que en otros tiempos llamábamos “la Argentina año verde”, donde los poderes republicanos funcionan, la justicia es reconocida por su imparcialidad y eficacia, los delincuentes están en las cárceles y los ciudadanos honestos libres.

Pero no podemos escapar a la sentencia aristotélica que reza que “la única verdad es la realidad”, y esa realidad nos señala que el mayor atentado terrorista sufrido en la argentina continuará impune, que los 85 muertos y más de 300 heridos y sus familiares, no obtendrán justicia.

Todo ello gracias a los poderes del Estado, a los tres, que se complotaron para que a 27 años del sangriento suceso el juicio esté en un punto muerto, y las causas que marchaban (como la del encubrimiento) tuvieran un abrupto final que clausura toda posibilidad de sentar a los acusados en el banquillo, para que el público viera el gran cúmulo de pruebas, escuchara a más de trescientos testigos, centenares de horas de escuchas telefónicas, atendiera a los argumentos de la acusación y de la defensa, y en definitiva asistiera a la lectura del fallo.

Todo se resolvió entre gallos y medianoche, sin juicio oral, a través de audiencias preliminares no previstas en el código procesal penal de la Capital Federal, convenientemente “inventadas” por los jueces del TOF 8 a pedido de las defensas, que se realizaron por Zoom y culminaron con el sobreseimiento de todos los acusados de encubrimiento.

Es decir, a través de un procedimiento VIP creado al solo efecto de esta causa por los jueces del TOF 8, con un trámite “exprés” y por Zoom, gambetearon el juicio oral y público y fueron declarados “inocentes” sin juicio, dejando sentado en la resolución judicial “que el presente proceso no afecta el buen nombre y honor del que hubieran gozado las personas”.

Resulta contradictorio, por decir lo menos, que el pacto con Irán, que fue declarado inconstitucional por la justicia, sea, a la vez, uno de los argumentos utilizados por los jueces para absolver a la presidenta que lo suscribió, basados en que se trata de una “cuestión política” que no constituye delito.

Según el prestigioso constitucionalista Daniel Sabsay, los integrantes del TOF 8 se tomaron atribuciones legislativas al crear un procedimiento penal no previsto en la ley procesal, por lo que la decisión es inconstitucional. El código no escrito para los poderosos, ni más ni menos.

¿Cómo era eso de que los inocentes quieren el juicio oral para dar las explicaciones de su conducta? Como dijera el diputado Waldo Wolf: “Firmaron un pacto con quién atentó en nuestro país y no dieron explicaciones como lo hacen los inocentes. Su sobreseimiento sin ir a un juicio es la prueba de su culpa. Festejan los culpables”.

Es más, por estas horas existe una fuerte presión del Gobierno sobre la Daia para que no apele la resolución. Si ello ocurre, los familiares de las víctimas quedarían literalmente abandonados a su suerte, y un manto de oprobio cubriría también a las entidades judías.

Vergonzoso, lamentable y descorazonador para los que todavía creen que las instituciones republicanas funcionan, como es (¿o era?) el caso de muchos.

Y esto es solo la punta del iceberg. La actual vicepresidenta tiene abiertas cinco causas más, las que parecen tomar el rumbo de la nada. Está procesada en la causa por los vuelos al Sur, aunque la Cámara acaba de abrir un recurso para revisar su situación procesal. También tiene en trámite la causa de Vialidad, Hotesur/Los Sauces y los cuadernos de la corrupción. Finalmente, en la causa de la “ruta del dinero K”, juez Casanello mediante, está a un solo paso de la absolución.

Su sobreseimiento en el expediente del Pacto con Irán no es el único, se suma al ya obtenido en la causa del dólar futuro.

Lo dije siempre. La causa de encubrimiento por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán es la de mayor volumen y gravedad delictual de todas las otras que involucran al kirchnerismo, incluyendo el magnicidio del fiscal Nisman que fue su consecuencia, y también las montañas de dinero público que se investigan como sustraídas del erario estatal.

La verdad es que, Nisman y las 85 víctimas del atentado, deben estar revolviéndose en sus tumbas ante la Argentina fáctica, la de una justicia demasiado afecta a fallar en favor del poder.

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