En una larga negociación que atravesó Buenos Aires, San Pablo y Washington, Alberto Fernández declinó la nominación de Cecilia Todesca Bocco para alcanzar un acuerdo regional que implica apoyar la candidatura de Ilan Goldfajn —propuesto por Jair Bolsonaro— y lograr que Argentina acceda a cargos claves en la estructura del BID.
La inesperada posición de la Argentina fue consecuencia directa de la estrategia asumida por Andrés Manuel López Obrador (Amlo), presidente de México, que le prometió a Alberto Fernández que apoyaría a Bocco Todesca, y al final jugó con su candidato, Gerardo Esquivel.
Frente al abandono de México, y sin los votos para imponer a Bocco Todesca, se abrió un juego diplomático que se apoyaba, inevitablemente, en la nominación de Goldfajn. En este contexto, el Jefe de Estado habilitó una negociación regional que ejecutaron el canciller Santiago Cafiero y el ministro de Economía, Sergio Massa.
La Casa Blanca también quería un candidato de consenso, pero se inclinaba por apoyar —en silencio— a Goldfajn, que tiene un puesto muy importante en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y es respetado en Washington.
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