Por Dra. Alejandra Casanovas (*)
Por Telám
El cáncer en pediatría es una enfermedad rara. Según el Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (Roha), en nuestro país se diagnostican alrededor de 1.400 casos nuevos por año en niños menores de 15 años. A pesar de no ser un número tan grande, ocupa el segundo lugar en causa de muerte en esta edad, sólo precedido por los mal llamados accidentes. Hablar de "cáncer infantil" es muy amplio, ya que abarca diferentes patologías, como leucemias y linfomas, que corresponden al cáncer de la sangre y ganglios linfáticos, como a una diversidad de tumores sólidos que pueden encontrarse en distintos órganos y tejidos, tales como el tumor de Wilms, el cáncer renal más frecuente en pediatría, el neuroblastoma, un tumor que puede originarse en la glándula suprarrenal, o el osteosarcoma, el tumor óseo más frecuente, sólo por nombrar algunos. Cada entidad tiene una forma de presentación, tratamiento y evolución diferente, pero todos ellos comparten una premisa: la sospecha temprana y el diagnóstico oportuno mejoran ampliamente el pronóstico de estas enfermedades, como así también el acceso universal a recibir tratamiento oncológico y a los cuidados de sostén tanto durante el proceso de enfermedad, como una vez superada la misma.
Es por esto que el 15 de febrero se conmemora a nivel mundial el Día del Cáncer Infantil. Esta declaración se llevó a cabo en Luxemburgo, en el año 2001 por la Organización Internacional de Cáncer Infantil, una red formada por 177 organizaciones nacionales de padres de niños con cáncer distribuidos en 90 países alrededor del mundo. Los objetivos de este día son:
l Mejorar la accesibilidad al diagnóstico y tratamiento preciso y a tiempo, incluyendo atención psicológica, a todos los niños en el mundo.
l Sensibilizar y concientizar sobre los desafíos a los que se enfrentan los niños con cáncer y sus familias.
Durante todo el mes de febrero se realizan a nivel mundial campañas de concientización, de las cuales participan y colaboran sociedades internacionales, como Siop (Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica) y más localmente Slaop (Sociedad Latinoamericana de Oncología Pediátrica). Un pilar fundamental son las Fundaciones, como la Fundación Natali Flexer y la Fundación María Cecilia, por nombrar algunas.
El símbolo que nuclea al cáncer infantil es el lazo dorado, elegido en 1997 por un grupo de padres de niños con cáncer en Estados Unidos, que luego de considerar varios colores y después de mucha reflexión y debate, eligieron este color como una descripción perfecta del cáncer infantil y el valor de los niños. El oro soporta el proceso en el que, mediante fuego, pasa a ser más fuerte y más resistente. Los niños y adolescentes con cáncer experimentan un proceso similar, desarrollan resistencia al hacer frente a todos los retos difíciles y dolorosos del cáncer infantil. Desde entonces, el lazo dorado ha cruzado continentes y se ha utilizado en todo el mundo, comparando la fortaleza y resistencia de los niños con cáncer con el mismo oro.
(*) MN 124.742), médica pediatra especialista en Hematología y Oncología Infantil, secretaria del Comité de Hematología, Oncología y Medicina Transfusional de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).