El Museo Provincial de Bellas Artes Juan Ramón Vidal reactivará su ciclo de cine el próximo 31 de marzo con la proyección de la película Arde Notre Dame que recrea los hechos acontecidos el 15 de abril de 2019, cuando se incendió la catedral de Notre-Dame en París.
La película que recrea el incendio que sacudió a la catedral de Notre Dame de París el 15 de abril de 2019, un lunes santo, y los esfuerzos de los bomberos de la ciudad por sofocarlo. La idea surge del presidente de Pathé, Jérôme Seydoux, y contó con la financiación del empresario François Pinault, quien también hizo una generosa donación para la reconstrucción de Notre Dame.
Todo está narrado de modo minucioso y con gran realismo, sin concesiones al sentimentalismo, dando espacio a todos los personajes de entidad que desempeñaron un papel en los hechos.
El guión está firmado por el aclamado director del film, Jean-Jacques Annaud (El nombre de la rosa,El Oso,El amante,La guerra del fuego,Siete años en el Tibet) respaldado por el libretista habitual Thomas Bidegain, humanista que aporta también un toque de sobriedad, Ambos logran una historia que conmueve, con momentos épicos y pasajes en que el espectador advierte es que no está hablando de algo más que de un importante monumento histórico en llamas. Y aunque sepamos el final de la historia, conmueve esa especie de combate de Notre Dame, con la frecuentemente presente imagen de piedra de la Virgen con el niño, y el fuego que amenaza con devorarlo todo.
La trama sigue un orden cronológico, comenzando por el primer día de trabajo de un guardia de seguridad, que en una habitación vela junto a los paneles que alertan de cualquier incidencia. Un equipo de obreros trabaja en la restauración de la catedral, grupos de turistas visitan el lugar, y los fieles asisten a la santa misa.
Unas primeras chispas provocadas por una colilla mal apagada, las luces de seguridad que saltan, y la impresión inicial de que se trata de una falsa alarma –los fieles desalojados de misa de seis vuelven a entrar al templo–, retrasan el reconocimiento al fin de un incendio que crece en intensidad. Al fin los bomberos son movilizados, aunque el tráfico dificulta su llegada.
Resulta sorprendente cómo muchas veces la realidad supera sobradamente a la ficción. Porque la fidelidad en el film a muchas de las cosas que se conocen sobre el incendio, basta para mantener al espectador pegado a su butaca: el cúmulo de casualidades y fallos que propician el fuego, las escaleras estrechas y los accesos complicados, el protagonismo de bomberos novatos, las altas temperaturas y el plomo derretido, las cenizas y los derrumbamientos, incluido el de la aguja, la carrera para llegar a la catedral desde Versalles de Laurent Prades, regidor de la catedral, el doble salvamento de la preciosa reliquia de la corona de espinas de Jesús...
Todos son momentos de gran intensidad, y que han sido muy bien reproducidos, con una combinación de uso de maquetas, material de archivo, rodaje en otras catedrales góticas de características similares, reconstrucciones en estudio de lugares como el campanario.
Se acude así, a efectos visuales, pero también a incendios controlados, y la sensación es de verismo, de estar muy cerca de las llamaradas de fuego.
(VAE )