Estrangulado por las pandillas, Haití sigue esperando la llegada de un primer contingente de la fuerza multinacional liderada por Kenia, prevista para esta semana pero que fue pospuesta.
El asesinato de tres personas, entre ellas dos misioneros estadounidenses, en un ataque de bandas armadas que se conoció el viernes, reavivó los llamados a un despliegue rápido de la misión.
"La situación de seguridad en Haití no puede esperar", afirmó un portavoz del gobierno de Estados Unidos.
La misión, apoyada por la ONU y en la que Washington está muy implicado a nivel logístico -sin aportar hombres- consistirá en apoyar a la policía haitiana en la lucha contra las bandas que aterrorizan a la población y controlan en gran medida la capital, Puerto Príncipe.
Altos oficiales kenianos ya llegaron a Haití para tareas de reconocimiento.
Se había especulado mucho sobre el despliegue de un primer contingente esta semana, coincidiendo con la visita de Estado del presidente de Kenia, William Ruto, a Washington el jueves.
Finalmente, no se hizo ningún anuncio durante este viaje, fuera de la afirmación de Ruto de que la fuerza keniana es capaz de "quebrar" a las pandillas.
En una entrevista con la BBC, el presidente de Kenia dio cuenta de un retraso de "tres semanas" en el despliegue de las tropas, si se cumplen las condiciones.