Dos empleados de planta permanente del Senado Bonaerense fueron detenidos a fines de diciembre, acusados de liderar una secta llamada “Orden de la Luz” y de haber abusado sexualmente de al menos tres mujeres.
La primera denuncia fue radicada a mediados de 2025 en La Plata y, cuando las otras víctimas se enteraron, se acercaron también a la UFI N°2 de La Plata, a cargo de Betina Lacki, para dar su testimonio.
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Las tres denunciantes aportaron su testimonio, prueba fundamental en este tipo de casos, pero además sumaron chats, mensajes, testigos y otras pruebas que fueron fundamentales para avanzar con el proceso judicial.
Los acusados, y ahora detenidos, son Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, ambos empleados de planta permanente de la Cámara Alta bonaerense.
Según pudo saber TN de fuentes del caso, se investigan abusos que se habrían cometido desde el 2015, en reiteradas ocasiones, tanto por Rodríguez, en algunos ocasiones, y en otras por Muñoz.
De todos modos, Rodríguez está acusado por abuso sexual con acceso carnal y Muñoz como partícipe del mismo delito.
“Las declaraciones de las denunciantes son coincidentes. Hay testigos que incluso contaban cómo actuaba Rodríguez ante las víctimas y otras mujeres. Hay dos causas, en la primera, que se inició a mediados de 2025, hay tres denunciantes, aunque hay otras víctimas que prefirieron declarar como testigos y no hacer la denuncia. En la segunda, que está en plena etapa de instrucción, hay otras dos denunciantes que dijeron que fueron abusadas en las oficinas del Senado”, indicaron fuentes del caso.
“El modus operandi denunciado por las víctimas es coincidente. Además de abuso sexual, hay acoso y manipulación. Los abusos ocurrían en la casa de Rodríguez, en la de Muñoz, en el Senado o incluso en una oportunidad en la casa de una de las víctimas, que entraron por la ventana”, sumaron.
Más allá de las denunciantes, la Justicia cree que habría otras víctimas y, también, más implicados en la secta. “Esta práctica no se reduce solo a dos personas”, aseguraron.
Cómo operaba la secta
En base a lo que pudo comprobar la Justicia hasta este momento, se sabe que la secta funcionaba desde hacía varios años. Los líderes eran Rodríguez y Muñoz y ambos aprovechaban su trabajo en el Senado bonaerense para influenciar a las víctimas.
“Una de las víctimas lo conoció a Rodríguez cuando todavía era menor, porque era profesor suyo en una escuela de La Plata. Otra, lo conoció en la universidad en una charla que dieron sobre la agrupación política a la que pertencía el acusado. En la segunda causa, las víctimas aseguraron que Rodríguez les ofrecía becas en el Senado y contratos”, explicaron fuentes de la investigación.
Más allá de los encuentros, la secta funcionaba a través de correos electrónicos en los que se les daba instrucciones a las víctimas sobre cómo debían actuar.
La secta se basaba en una creencia espiritual, donde Rodríguez les aseguraba a las mujeres que las iba a salvar y proteger del mal.
“Él en los emails se hacía llamar como Kiei, pero la presencia de Muñoz, que era mujer, fue clave, sobre todo porque ella les decía que estaba vínculada a cuestiones de género”, indicaron.
Según pudo saber este medio, los acusados seguirán detenidos hasta finales de enero, cuando seguramente la fiscalía pedirá su prisión preventiva.
TN