Enviada Especial a Gramado, RS, Brasil.-
¿Es posible la mistura entre esos antiguos platos tradicionales de nuestros ancestros y el toque chic de los restaurantes de hoy? Claro, en Gramado todo es posible. Porque en esta ciudad conviven aquellos espacios más tradicionales donde la estirpe italiana prepara consistentes salsas para acompañar unos espaguetis; pero también carnes premium emplatadas vistosamente o experiencias temáticas donde la pizza puede venir con un hechizo encantado.
En Gramado nos olvidamos de la comida rápida que los correntinos asociamos con Brasil y sus imponentes playas. Acá hay platos contundentes que se sirven hasta en el desayuno; carnes de primer nivel que enamoran a cualquier argentino y hasta comida japonesa que es furor entre los gramadenses.
Fornos de Gramado
En el corazón de Gramado, la Asociación de Fornos reúne a turistas y locales en plena Plaza de los Colonos. Son hornos a la vista que perfuman el aire con aroma a pan casero incluso a varias cuadras de distancia. Ahí, cientos de agricultores organizados en asociación venden a diario panes y dulces con sabor y herencia de inmigración. Las filas que se extienden hasta la vereda funcionan como la mejor garantía: acá se viene a comer bien y barato.
Organizados en más de 12 “líneas” -las divisiones rurales que dieron forma al territorio de Gramado-, los productores se turnan durante la semana para ofrecer sus especialidades. El resultado es un punto de encuentro de sabores regionales y tradiciones étnicas, donde la calidad y la confraternidad van de la mano. Entre las opciones, hay una parada obligada: el pão com linguiça, una receta simple que también cuenta la historia local. “Hace más de 20 años empezó a hacerse porque era, en esencia, el almuerzo del agricultor. Tiene queso, tiene linguiça… tiene todo para ser bueno”, cuenta uno de los vendedores.
Atiende todos los días de 8 a 18 horas y sólo permite pagos con efectivo o Pix. El marco de la Plaza de los Colonos completa el lugar con mesas donde los turistas no dejan un sólo lugar libre al caer la tarde. Se puede disfrutar un zuco de uva con un pancito de los Fornos mientras se escucha música regional o se compra una artesanía recordatoria de Gramado.
La herencia colonial en la comida de Gramado
Pastaciutta es mucho más que una casa de pastas frescas: es un viaje directo a una vieja casa familiar italiana. De esas que los argentinos conocemos bien: paredes intervenidas con lapicera, mesas largas, conversaciones a los gritos, música de fondo casi imperceptible y manchas de salsa en los manteles. En ese clima, donde lo importante no es la prolijidad sino el encuentro, este restaurante encuentra su identidad. Su plato estrella, la pasta alla ruota, resume esa propuesta: corazón, estilo y sabor italiano de primer nivel.
Sobre la imponente avenida Borges de Medeiros, Pastaciutta ofrece desde hace más de 45 años platos abundantes y sabrosos. Más de 12 tipos de pastas caseras se combinan con unas 20 opciones de salsas, en una experiencia que remite, inevitablemente, a la mesa generosa de una familia italiana. Todo en un entorno temático que no desentona, sino que potencia la experiencia.
Pero Pastaciutta no es la excepción. Gramado está lleno de estos espacios. En cada calle aparecen fachadas, nombres y detalles que remiten a la tradición italiana: “cantinas” como Tagliarinni, Di Capo, Linha Bella o Famiglia Guimarães, entre muchas otras. Una semana no alcanza para recorrerlas todas. Pero si algo queda claro, es que en Gramado el sabor y la calidad no son una promesa: son una constante.
La experiencia rural gramadense: un carne deliciosa y local
Si los argentinos viajamos lejos de casa, nada como un asado para traernos de vuelta. Y si, decimos Malbec o MLBK, automáticamente viajamos a los domingos de mesa larga y olor a las brasas. Por eso, en este restaurante sentirse a gusto nos sale natural. Carne uruguaya y cortes para compartir, este lugar en el centro de la ciudad es el punto de encuentro de quienes quieren un plato chic pero con raíces acompañado de un buen vino.
Las carnes en Gramado comparten una característica: la calidad gaúcha. Hay churrascarías en cada esquina, muchas con sistema buffet -pagás un precio fijo y comés sin límite-, pero también propuestas como MLBK, donde el foco está en la carne premium con acompañamientos gourmet.
Y un detalle no menor: elegir el punto justo es parte de la experiencia. Pouco assada, ao ponto -, ao ponto, ao ponto + o bem assada: en Gramado, la carne también se habla en portugués y es central en la experiencia de este plato.
Comida japonesa en Gramado: armar un “poke” como los lugareños
Hui! Poke House es una de las propuestas más interesantes para probar poke y cocina de influencia asiática en Gramado. Se destaca por sus opciones personalizables y por una identidad que combina sabores internacionales con guiños locales. “Pensamos este lugar desde otro lugar: recorrimos decenas de países asiáticos buscando los mejores platos, conociendo recetas y secretos para traerlos hasta acá”, cuenta Viviane Pertoja, propietaria del restaurante a El Litoral.
El local esconde un patio íntimo, pensado para encuentros tranquilos, y está envuelto en una estética japonesa donde todo invita a mirar: desde el diseño hasta la cocina a la vista, donde cada poke se arma con precisión y detalle.
“A diferencia de lo que Gramado está acostumbrado, este lugar nació para el gramadense. Era lo que buscábamos. Muchos de nuestros comensales son trabajadores que salen de oficinas y pasan a almorzar con nosotros”, explica. Y no son pocos los que ya tienen un ritual: al menos una vez por semana, volver a Hui! para armar su poke a medida. El motivo es simple: el sabor cumple.
Cinema Paradiso: en rua coberta un monumento al cine y a la comida brasileña
De entrada, lo que más sorprende en Cinema Paradiso es su estética. Fotografías de Chaplin y otros íconos del cine conviven con una pared intervenida con objetos traídos de distintas partes del mundo, colocados uno a uno por el arquitecto Lorenzo Cavichioni. Todo acompañado por un aroma inconfundible a pasta italiana. El resultado: dos pisos donde la experiencia va mucho más allá de lo gastronómico.
“Es un homenaje al cine en general, porque Gramado ama el cine. Tenemos nuestro Festival de Cinema y se merecía un lugar donde eso y nuestra comida italiana de los colonos se junten”, explica Fabiana Costa, responsable de relaciones públicas del restaurante.
El espacio refuerza esa idea: un patio interno con telón de cine, un salón en el segundo piso pensado para casamientos y reuniones, y una carta donde la protagonista es la pasta italiana. Elaborada con harina importada directamente desde Italia, cada plato lleva nombres inspirados en el mundo cinematográfico, como si cada comida fuera también una escena.
En una ciudad donde todo parece pensado para vivir una experiencia, Cinema Paradiso confirma que en Gramado la identidad no se cuenta: se actúa, se sirve y se comparte.
El fondue: la estrella gramadense con origen suizo
Uno de los lugares donde probar el clásico fondue gramadense es Casa Lugano, una empresa familiar con profundas raíces en la ciudad, que trasladó su tradición artesanal más allá del chocolate para dar vida a su Osteria Italiana en la emblemática Rua Coberta.
Ahí, la propuesta combina platos clásicos con un ambiente sofisticado y una impronta que remite directamente a las raíces europeas de la ciudad. En un espacio cálido y cuidado en cada detalle, la experiencia invita a recorrer sabores que dialogan con la historia de los colonos y con esa identidad “europea” que Gramado supo construir y potenciar a lo largo del tiempo.
En ese contexto, el fondue se convierte en el gran protagonista. Aunque de origen suizo, encontró en Gramado el escenario ideal: un clima frío, una estética alpina y una cultura gastronómica pensada como experiencia compartida. En la Osteria de Casa Lugano, esta tradición se resignifica como el plato estrella, donde sabor, ritual y encuentro se combinan en una propuesta que resume el espíritu de la ciudad: comer chocolates y platos abundantes.
Cocina italiana con glamour: el gran protagonista del menú gramadense
En Gramado, la cocina italiana no es una opción: es una identidad. Está en todas partes y en todas sus formas, desde propuestas sofisticadas hasta mesas más descontracturadas, pero siempre con un hilo conductor claro: el sabor original de los ancestros. Esa herencia se traduce en platos que combinan técnica, materia prima y una puesta en escena que convierte cada comida en experiencia.
En una esquina privilegiada de la avenida Borges de Medeiros y Reinaldo Sperb, Soleil Casa Perini resume esa idea. Un restaurante donde conviven la tradición italiana de la región con un espacio moderno y contemporáneo, atravesado por una arquitectura vidriada que deja entrar la luz brasileña y una música suave que acompaña sin invadir.
Inaugurado a mediados de 2025, es el resultado de más de 20 años de trabajo del chef Filipe Leonardo de Andrade, quien no sólo diseñó el menú, sino también cada detalle del lugar: desde la cerámica autoral hasta el aroma cítrico que envuelve el ambiente. Todo está pensado para sostener una experiencia gastronómica cuidada y personalizada.
En esa misma línea, Divino Italy reafirma que en Gramado comer bien es inseparable del entorno. Fiel a su nombre, el espacio apuesta por una cocina italiana refinada, elaborada con harina importada y recetas que respetan la tradición.
“Está hecho de encanto, refinamiento y los deliciosos sabores de la cocina italiana”, define su propietario, Valdemir Ecker. Acá, la experiencia también se construye a la vista: el comensal puede observar cómo se preparan y emplatan los platos, en una dinámica que suma cercanía y transparencia.
La propuesta se completa con pizzas napolitanas de larga fermentación, masas frescas hechas a diario y una carta que equilibra tradición y sofisticación. A eso se suman tragos de autor inspirados en la cultura local, donde los sabores frutihortícolas de la región dialogan con el espíritu italiano bien recomendados por su bartender.
En definitiva, en Gramado la cocina italiana no se limita a un estilo: se transforma, se adapta y se eleva, pero nunca pierde su esencia. Es chic, es elegante, pero también es familiar, cercana y profundamente reconocible.
Finalmente, vale aclarar que en este recorrido solo aparecen algunos nombres dentro de la enorme oferta culinaria que tiene Gramado. Sin embargo, hay algo que se repite en toda la ciudad: el cuidado por la calidad. “Toda la comida de la ciudad es muy cuidada y segura”, asegura Sabrina Santos, coordinadora de Marketing y Promoción de Gramado a El Litoral.
Porque además de sabrosa, la gastronomía local se sostiene sobre estándares de seguridad alimentaria que se perciben en cada experiencia. Por eso, venir con ganas de comer bien -y de reencontrarse con sabores que, en muchos casos, nos resultan cercanos a los correntinos- es, sin dudas, el mejor punto de partida y parte de esa experiencia que confirma que Gramado es inolvidable.