El conflicto por la Isla Apipé vuelve a escena. No por nostalgia histórica, sino por la actualidad política: versiones periodísticas recientes (publicadas por La Nación e Infobae), señalan que los presidentes de Paraguay y Argentina, Santiago Peña y Javier Milei, estarían explorando soluciones reservadas para 72 islas del río Paraná, bajo el criterio de que la cercanía geográfica definiría la soberanía.
Entre esas islas, Apipé (territorio de la Corrientes) sigue siendo el caso más sensible: una isla argentina convertida en “isla seca”, rodeada por aguas jurisdiccionales paraguayas, donde 3.500 correntinos viven, votan como argentinos y miran todos los días el continente argentino (Ituzaingó) separado por un río que dejó de ser propio.
El precedente que importa: Hielos Continentales:
La historia reciente argentina ofrece un precedente institucional decisivo para este tipo de controversias: el conflicto de los Hielos Continentales con Chile. Allí, el Congreso de la Nación corrigió una demarcación negociada por el Poder Ejecutivo por apartarse del tratado original.
Ese antecedente (olvidado por algunos, invocado con fuerza por Corrientes) es hoy la llave argumental para impugnar la delimitación y demarcación realizada por la Comisión Binacional Argentina–Paraguay en el tramo del Paraná que afecta a la Isla Apipé, un territorio correntino de aproximadamente 45.000 hectáreas.
En materia de fronteras, el orden jurídico es claro: El tratado fija la frontera; la demarcación la ejecuta. Cuando una demarcación altera el sentido del tratado, deja de ser un acto técnico y se convierte en una decisión política. Eso ocurrió en los Hielos Continentales. Y eso es, mutatis mutandis, lo que Corrientes denuncia en Apipé.
Hielos Continentales: cuando el Congreso dijo “hasta acá”: En los años noventa, durante la presidencia de Carlos Menem, la Cancillería a cargo de Guido Di Tella envió al Congreso una demarcación que no respetaba el Tratado de 1881, basado en las altas cumbres y la divisoria de aguas.
La reacción parlamentaria fue contundente: oposición transversal, disidencias dentro del oficialismo (el llamado Grupo del Rolito) y una salida institucional impulsada por Marcelo Stubrin: renegociar.
El resultado fue el Acuerdo de 1998, que cerró el diferendo sin desnaturalizar el tratado y dejó una regla democrática esencial: si la demarcación altera el tratado, el Congreso debe intervenir. Ese es el precedente actual.
Apipé: cuando el canal “de navegación” suplanta al “principal”: El Tratado de Límites Argentina–Paraguay de 1876 distinguió con precisión entre:
• Canal principal: un hecho geográfico, estable y determinante de soberanía.
• Canales de navegación: decisiones técnicas y políticas, variables en el tiempo.
La demarcación cuestionada confundió ambos conceptos, tratándolos como equivalentes. La consecuencia es grave: Apipé quedó aislada, con afectación directa de la soberanía provincial y nacional.
La metáfora es inevitable: el agrimensor modificó el tratado. Y cuando eso ocurre, la Constitución no habilita a cerrar el expediente en el Ejecutivo: exige control parlamentario.
La posición de Corrientes: hechos concretos: Desde el inicio, Corrientes sostuvo que la demarcación desnaturaliza el tratado y debe ser rechazada por el Parlamento:
• Notas a Cancillería: el entonces gobernador Gustavo Valdés presentó dos notas sustancialmente idénticas, en distintos momentos, reclamando revisión institucional y resguardo del tratado.
• Audiencia pública en el Senado: a instancias del senador nacional Eduardo Vischi, la comisión respectiva escuchó el conflicto de Apipé y el deber del Congreso de pronunciarse.
• Exposición provincial: Corrientes designó al senador provincial Noel Breard para exponer la posición institucional.
• Consenso transversal: todos los bloques mayoritarios coincidieron en la legitimidad del planteo. El peronismo, a través del senador José Mayans, respaldó explícitamente el análisis parlamentario, citando el precedente de Hielos Continentales.
• El Parlamento del Norte Grande, a instancia de legisladores Correntinos, aprobó un proyecto de resolución por unanimidad por el que se apoya la tesis "Hielos Continentales" como camino a imitar.
Cancillerías y soberanía: Bajo la conducción del excanciller Felipe Solá, se sostuvo erróneamente que la demarcación era un acto administrativo agotado en el Ejecutivo, una tesis que omitió el precedente de Hielos y excluyó al Parlamento.
Con la gestión del canciller Santiago Cafiero, el tema se reencauzó conceptualmente. Sin embargo, aún hoy la demarcación no fue remitida al Congreso para su análisis.
La tesis de Corrientes (y de la Constitución)
1. El tratado fija la frontera; la demarcación no puede innovar.
2. Canal principal ≠ canal de navegación: confundirlos altera el título territorial.
3. Si la demarcación perjudica territorio, no es técnica: es política.
4. En ese caso, el Congreso debe expedirse, como en Hielos Continentales.
5. No hay soberanía sin Parlamento: la revisión legislativa es soberanía popular.
Apipé es para el Litoral lo que los Hielos Continentales fueron para la Patagonia: una prueba de madurez institucional. Allí, el Congreso corrigió una demarcación que se apartaba del tratado. Aquí, debe hacer lo mismo.
No es un debate técnico ni diplomático, un debate constitucional, el Parlamento debe expedirse como corresponde.
Noel Eugenio Breard - Senador Provincial de Corrientes.