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Liniers “El Caudillo Popular”

Santiago Antonio María de Liniers y Bremond

Casa Martínez donde se alojó en Corrientes
Rodeado de mujeres y amores

El Virreinato del Río de la Plata en 1783 (Recordemos que fue creado en 1776, luego de ser separado del Virreinato del Perú), luego de la reconquista de Buenos Aires, Liniers fue considerado como un héroe por la población del Virreinato. Un cabildo abierto reemplazó a Sobremonte por Liniers como gobernador militar, y de hecho comenzó a administrar también en lo civil. El virrey Sobremonte, que no había sido depuesto, pasó a la Banda Oriental. Hizo una tentativa de refugiarse en Montevideo, pretendiendo asumir el mando de su defensa frente a la amenaza persistente de la flota de guerra inglesa fondeada frente a la ciudad; pero también el Cabildo de Montevideo rehusó admitir su autoridad, comisionando una delegación para lograr que saliera de la ciudad.

Liniers envió a los prisioneros al interior, pero se conmovió de los lamentos de Beresford y firmó una capitulación honrosa con el jefe vencido, decisión que generó rechazo generalizado, pero que hizo que Beresford exigiera su liberación. Liniers cometió adicionalmente la imprudencia de dejar al inglés en Lujan, de donde lo fueron a rescatar dos traidores que lo llevaron a la flota inglesa. El gobierno de Liniers se dedicó casi exclusivamente a organizar tropas para resistir el inevitable contraataque inglés, ya que Beresford había pedido refuerzos. Se organizaron una decena de regimientos, reunidos por lugar de origen, entre los que se destacaban el compuesto por nativos de Buenos Aires, conocido como Patricios y el compuesto por nativos de las provincias del noroeste, conocido como Arribeños. En total, se formó un ejército de casi 8.000 hombres.

Segunda invasión inglesa - El 16 de enero de 1807 las fuerzas inglesas desembarcaron cerca de Montevideo. Sobremonte fue derrotado y sus fuerzas se dispersaron hacia interior de la Banda Oriental. Liniers, que fue enviado en su ayuda con unos 1500 soldados, no pudo moverse de la zona de Colonia por falta de apoyo logístico y al saber posteriormente que Montevideo había caído volvió a Buenos Aires. El 10 de febrero designó a Liniers a cargo de las fuerzas militares y la Real Audiencia y se hizo cargo del gobierno civil. Posteriormente, el 30 de junio, la Real Audiencia, dando cumplimiento a una orden real, invistió a Liniers como virrey interino por ser el oficial de mayor rango.

En julio desembarcaron más de 10.000 soldados ingleses en Quilmes y avanzaron sobre Buenos Aires. Liniers colocó una defensa sobre el Riachuelo, en una posición muy mala, pero los ingleses creyeron que era una trampa y lo esquivaron. El virrey se trasladó con parte de sus fuerzas a los Corrales de Miserere (Hoy Plaza Once), donde fue fácilmente derrotado por la vanguardia del general inglés John hitelocke el 2 de julio. Liniers ofreció capitular, pero la ciudad, dirigida por Martín de Álzaga, se negó y decidió resistir.

Inesperadamente, Whitelocke le dio tres días de tranquilidad y se pudo organizar la resistencia. El ataque inglés del 5 de julio fue descoordinado, en columnas separadas y con orden de no disparar antes de llegar a la plaza central. En esas condiciones, no tuvieron ninguna posibilidad y fueron abatidos en pocas horas. Liniers exigió la rendición de los ingleses y Álzaga lo forzó a agregar la obligación de devolver también Montevideo. Se alcanzaron todos los objetivos exitosamente. El 24 de febrero de 1807, el rey ascendió a Liniers, de capitán de navío a brigadier de la Real Armada. Hoy en España, este grado no existe pero sería intermedio entre capitán de navío y contralmirante; los británicos lo llaman comodoro.

En febrero de 1809, la Junta de Sevilla lo llama "mariscal de campo";. Era, en el ejército, el grado inmediatamente superior a brigadier de los Reales Ejércitos.

Liniers Virrey del Río de la Plata - El rey confirmó el nombramiento de Liniers como virrey. Pero se lo acusó luego de nepotismo, cohecho y peculado, y la clase alta se mostró
escandalizada por su romance con una mauriciana de origen francés de apellido  Perichon  y apodada La Perichona. En agosto de 1808 Liniers recibió la visita de un enviado de Napoleón Bonaparte, que
pretendía que el Virreinato reconociera a José Bonaparte como rey de España; Liniers lo recibió en público y rechazó todos los pedidos, pero días más tarde lo volvió a recibir en privado, lo que encendió los rumores de traición en su contra.

El general Francisco Javier de Elío, gobernador de Montevideo, aprovechó esta serie de errores políticos para sublevar Montevideo, que el 7 de septiembre de 1808 convocó un cabildo abierto, y el día 20 creó una Junta de Gobierno, que -si bien no anunciaba la independencia- expresaba el derecho de cada ciudad a gobernarse por sí misma. Liniers no se atrevió a aplastar esa rebelión. La invasión de Napoleón Bonaparte a la metrópoli lo convirtió en sospechoso de simpatizar con los enemigos de España, por ser francés: ¡Abajo el francés Liniers! era la principal manifestación de los juntistas. Liniers solo contaba con el apoyo de los regimientos de milicias de Buenos Aires, el 1ºde enero de 1809 estalló la llamada asonada de Álzaga: los miembros del Cabildo pretendieron deponer a Liniers, que accedió a presentar su renuncia, creyendo que el movimiento contaba con apoyo popular. Pero la intervención de Cornelio Saavedra, comandante de los Patricios, lo hizo cambiar de idea: varios de los regimientos
españoles que habían apoyado el alzamiento fueron disueltos, y Álzaga fue desterrado a Carmen de Patagones.

Liniers, conde de Buenos Aires - Mientras se desarrollaban en la capital virreinal estos sucesos, el 11 de febrero de 1809​ por real cédula se creó a favor de Santiago de Liniers el título de nobleza por su exitosa defensa de estas tierras. El título nobiliario de conde de Buenos Aires fue elegido por el francés Liniers a favor de su patria adoptiva.
 

La revolución y el fusilamiento de Liniers - Pero los sucesos en la península ibérica modificaron la situación. Estando prisionero el rey Fernando VII, las sospechas sobre Liniers aumentaron, por lo que el gobierno de España, representado por la Junta Suprema Central nombró en reemplazo de Liniers a Baltasar Hidalgo de Cisneros. Cuando este llegó al Río de la Plata, en julio de 1809, algunos exaltados porteños pidieron a Liniers que se resistiera a entregar el mando, a lo que este se negó. El virrey Cisneros ordenó, el 14 de agosto de 1809, su traslado a Mendoza hasta tanto pudiera realizar el viaje que planeaba a España. Pero Liniers compró y se instaló en una antigua estancia de los jesuitas en Alta Gracia. En 1810, cuando ya estaba preparado para regresar a España, llegó a Córdoba la
noticia de la Revolución de Mayo.

Instigado por su amigo y gobernador de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha, Liniers se unió al grupo que pretendía oponerse a la Primera Junta surgida de la Revolución de Mayo. El 15 de mayo, en una reunión entre el gobernador, el obispo Rodrigo de Orellana y el coronel Santiago Allende, entre otros, le informó a Liniers de los hechos ocurridos en Buenos Aires, a lo cual este comentó: “Como militar estoy pronto a cumplir con mi deber. Y me ofrezco desde ya a organizar las fuerzas necesarias.” y agregó: “... la conducta de los de Buenos Aires con la Madre Patria, en la que
se halla debido el atroz usurpador Bonaparte, es igual a la de un hijo que viendo a su padre enfermo, pero de un mal del que probablemente se salvaría, lo asesina en la cama para heredarlo.”
Mientras algunos de sus conocidos independentistas de Buenos Aires lo exhortaban a que se sumara al movimiento, el mismo Cisneros lo instó a oponerse a la Junta revolucionaria. Los preparativos de la contrarrevolución realista en Córdoba llegaron a verse muy avanzados, alcanzando a reunir 1500 hombres. Cuando el 21 de julio llegó a la jurisdicción de Córdoba la Primera expedición auxiliadora, los jefes realistas iniciaron una retirada hacia el norte, lo que causó que la mayor parte de sus soldados desertaran, sumándose a los independistas. Los líderes realistas continuaron su retirada hacia el norte
pero fueron alcanzados por las avanzadas del ejército revolucionario comandadas por Antonio González Balcarce.

Liniers Preso - Fue capturado por el ayudante de campo José María Urien en la estancia de Piedritas, cerca de Chañar, el 6 de agosto. El día 7 fue capturado Orellana por el alférez Rojas, a ocho leguas de donde se halló a Liniers; ambos fueron maltratados por los soldados. Ya el 28 de julio la Junta había decidido el fusilamiento de los realistas; solo Manuel Alberti,
por ser sacerdote, se abstuvo de firmar la orden.
Los sagrados derechos del Rey y de la Patria han armado el brazo de la justicia y esta Junta ha fulminado sentencia contra los conspiradores de Córdoba, acusados por la notoriedad de sus delitos y  condenados por el voto general de todos los buenos. La Junta manda, que sean arcabuceados don Santiago Liniers, don Juan Gutiérrez de la Concha, el obispo de Córdoba, don Victorino Rodríguez, el coronel Allende y el oficial Real don Joaquín Moreno. Todos murieron. FUENTE Vicente Fidel López

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