¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Soldado de San Martín y Berón de Astrada

Una de las glorias de nuestro pasado. El militar amigo más íntimo del General San Martín. Iguales virtudes  compartió con el Coronel Genaro Berón de Astrada. Peleó al lado del Libertador cruzando los Andes y lo hizo junto al Gobernador en Pago Largo. A los trece años se enroló en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Participó en el Combate de San Lorenzo y en el sitio y captura de Montevideo a las órdenes de Carlos María de Alvear, y luchó en Guayavos contra José Gervasio Artigas. Pasó a Mendoza. donde se unió al Ejército de los Andes. 

El general San Martín solicitó personalmente la mano de la patricia Laureana Ferrari en nombre de Olazabal y fue padrino de la boda en 1819, así como del primero de sus hijos. Su mujer fue una de las principales responsables de la confección de la bandera del Ejército de los Andes. Laureana nació en Mendoza el 4 de Julio de 1803, hija de Joaquín Ferrari y María del Rosario Salomón. Su padre adhería a la causa patriota y tanto el general José de San Martín como Remedios de Escalada eran huéspedes habituales de su hogar. Laureana se destacaba entre las jóvenes de la ciudad cuyana por su patriotismo y se convirtió en amiga íntima de Remedios de Escalada. En su casa se reunieron para la cena de Navidad de 1816 con la presencia de San Martín y su familia, sus principales oficiales y otros vecinos de la ciudad. En esa ocasión San Martín solicitó en un brindis que las damas cuyanas confeccionasen la bandera para el Ejército de los Andes, a  lo que las presentes, Laureana Ferrari, Dolorez Prats de Huisi, Margarita Corbalán, Mercedes Álvarez de Morón se comprometieron a realizar antes del día de reyes.

Laureana acompañó a Remedios a comprar el género necesario. La bandera se hizo en su casa y luego de cuatro días y sus noches pudieron terminarla antes de la fecha comprometida. De dos abanicos de su propiedad y una roseta de la madre sacó las lentejuelas de oro y varios diamantes que adornaron el escudo. Actualmente la Bandera original del Ejército de los Andes se encuentra conservada en el Memorial construido a tal fin por el Gobierno de Mendoza, en el Barrio Cívico, al frente de la Casa de Gobierno, en la Ciudad de Mendoza. Manuel de Olazábal hizo toda la campaña de Chile al lado de San Martín, era su secretario, su confidente y luchó en Chacabuco, Gavilán,  Talcahuano, Cancha Rayada, Maipú y Bío Bío. Antes de cruzar la cordillera participó de una campaña militar contra los indios pehuenches en el sur de la provincia.     A su regreso del Perú, lo acompañó al Libertador a Mendoza y luego en parte del camino a Buenos Aires. Se trasladó a Buenos Aires para unirse a la campaña al Brasil. Luchó en la batalla de Ituzaingó a las órdenes de uno de sus primeros Jefes Carlos María de Alvear, pero unas semanas más tarde fue tomado prisioneros por los Brasileros y fue liberado en un Canje de prisioneros. Acompañó a Juan Lavalle en su regreso triunfante de la batalla de Ituzingó a Buenos Aires.

En el Puerto de Montevideo - El Coronel Manuel de Olazabal lo entrevista a San Martín y en nombre de Juan Lavalle le ofrece que se haga cargo del Gobierno de Buenos Aires, y ante las noticias expuestas y enterado el Libertador rechaza el ofrecimiento y decide su retorno a Europa. En ese trance San Martín en el barco Countess of Chichester, le escribe a su apoderado Miguel José Sabelio de Riglos Lasala: “He resuelto regresar y pasar al lado de mi hija los dos años que le restan para finalizar su educación (…) Para esto cuento con los fondos que están en poder de Goyo Gómez… antes de partir deseo arreglar mis intereses. El 19 le dice “acabo de recibir una carta de Goyo en la que me avisa que no ha aceptado mi propuesta, un millón de gracias por las repetidas molestias que le he dado… libro contra usted y a favor mi apoderado 34.871 pesos por cancelación definitiva de nuestra c/c”. Riglos le remitió dos letras giradas a favor de “don Gregorio “Goyo” Gómez” y 53 onzas de oro.  

En Montevideo, el 28 de febrero de 1829 San Martín le había otorgado poder general a Goyo Gómez para que obrara libremente en todos sus asuntos privados testimoniándole su invariable confianza. Pensaba que sólo se debía “otorgar poder a una persona honrada y activa en quien se tuviera completa confianza. Desde 1826 lo había representado don Miguel de Riglos, personaje notable y escrupuloso en el manejo de dineros.

Antes de volver a Europa, en una carta privada a Guido le expresa su opinión sobre el estado general del país y los motivos que lo determinan a su segunda expatriación. “Si no fuese a usted, a Goyo Gómez, Manuel de Olazabal y a O´Higgins, con quienes tengo una sincera amistad yo no me aventuraría a escribir con la franqueza que lo he hecho”. 

Ya había decidido no desembarcar, una decisión dolorosa pero que él creía necesaria. No habría flores para Remedios, ni recorrida por aquellos lugares donde fueron fugazmente felices. El coronel Manuel de Olazábal y el sargento mayor Pedro Álvarez de Condarco, se estrecharon en un abrazo con el Libertador y con lágrimas en los ojos se dijeron adiós.

Corrientes y Uruguay - Tras la renuncia del gobernador González Balcarce, a quien Juan Manuel de Rosas ya le hacía la vida imposible, manejando la provincia de Buenos Aires como si fuera su estancia, rodeado de matones e inescrupulosos, se retiró a Corrientes, sabiendo que era la única provincia que estaba en pié contra el sanguinario dictador porteño. Al llegar lo recibe Pedro Ferré y lo pone al frente de una academia militar en los tiempos de los gobernadores Rafael Atienza y Genaro Berón de Astrada. 

El 31 de Marzo de 1839 los ejércitos posicionados frente a frente, en el medio de la Vanguardia el Gobernador Berón de Astrada y a su derecha el coronel Manuel de Olazabal. Los 1.000 hombres que prometió Fructuoso Rivera no pudieron llegar y fue lo que desbalanceó las posibilidades del ejército correntino. El coronel Manuel de Olazábal, quien como opositor de Rosas se pasó a Corrientes con su familia. El batallón de Olazabal  luchó denodadamente contra los indios auxiliares chaqueños del ejército entrerriano. A su vez Berón de Astrada se batió heroicamente con sus Granaderos a Caballo y según la tradición, cuando se le aconsejó que huyera porque ya no había esperanza de frenar la derrota, contestó al capitán Justino Silva: “Seguid vosotros, yo he venido a vencer o morir”. La muerte fue lo que halló. Dieciocho lanzazos recibió el cuerpo de Berón de Astrada, al que arrancaron una oreja y cortado una lonja de piel de cuatro centímetros de ancho de la espalda, desde la nuca hasta los muslos. Un humilde sacerdote resolvió la situación, arriesgó su vida y seccionó el cuerpo del mártir, conduciéndolo en una bolsa desde Curuzú Cuatiá a Corrientes, llevándoselo a sus hermanas.
Murieron 1.960 correntinos, incluso 80 jefes y oficiales; cayeron 800 prisioneros que fueron degollados, se perdió el archivo de Berón de Astrada, un estandarte, 6 carretas y 4.000 caballos. Luego del combate vino el degüello de los prisioneros, 1.250 fueron tomados prisioneros, de los cuales 800 fueron muertos y sólo quedaron con vida 450. Olazabal de allí pasó al Uruguay y se incorporó al ejército de Fructuoso Rivera, y peleó a las órdenes de este en Cagancha. Después fue jefe de Estado Mayor de la campaña al norte del Río Negro, y en 1842 participó en la invasión a Entre Ríos, y en la derrota de Arroyo Grande. Luego formó parte de la defensa de la ciudad de Montevideo durante el sitio que le impuso Manuel Oribe, y entre 1844 y 1846 estuvo a órdenes de Joaquín Madariaga en Corrientes.

Últimas actuaciones - Regresó hacia 1850 a Buenos Aires, donde Rosas comenzó a dudar de todos. Lo reconoció como coronel de caballería, esperando conquistarlo para su cada vez más desorganizada milicias. Después de la batalla de Caseros, en que no peleó, apoyó la revolución de septiembre y fue comandante de la guarnición de la Isla Martín García. Al poco tiempo se unió a la revolución de Hilario Lagos, al sitio que este le impuso a la capital entre 1852 y 1853, y al bloqueo impuesto sobre la ciudad por la escuadra federal. Tras el histórico soborno de la misma, se retiró a refugiarse en Paraná, donde fue edecán de los presidentes Urquiza y Derqui.

Después de la Batalla de Pavón se retiró a la actividad privada en Entre Ríos, y publicó sus Apuntes Históricos de la Guerra de Independencia en Gualeguaychú.; también escribió algunas otras obras sobre San Martín y los hermanos Carrera. 

Regresó a Buenos Aires al ser asesinado Urquiza y estallar la revolución de Ricardo López Jordán. Murió en Buenos Aires el 19 de Julio de 1872. Está enterrado en el Cementerio de la Recoleta.

Bien lo definió Carranza a Manuel de Olazábal junto a los héroes de su tiempo: "Una generación de gigantes''.  

FUENTE: Historias de Corrientes Juan Carlos Raffo 

Últimas noticias

PUBLICIDAD