El Litoral está en camino parado en una huella tan clara como la luz que vino a echar sobre la provincia, hoy como desde hace 66 años.
Un andar impulsado por los valores de Don Juan Romero y el liderazgo de su hijo Carlos Romero Feris junto a su familia, garantizan el responsable ritmo de una decisión comprometida con la provincia de Corrientes que lejos de resguardarse en los quilates de su trayectoria, invierte en el pasaje al futuro.
Un futuro donde el periodismo sea el agua limpia que ha de enriquecer las decisiones de una región que no es ajena al impacto tóxico de las noticias falsas, la manipulación y los desvíos de atención.
Cumplir 66 años en vez de aproximarlo al retiro, ubica a El Litoral en la autopista de la innovación.
Con la honestidad intelectual como comando, el conjunto de herramientas con las que cuenta este diario lo ha transformado en una verdadera plataforma informativa.
El papel se ha convertido en un clásico que funda la construcción del bien común, que tiene su marcha ligera en el entorno digital y sigue por el sendero de la claridad informativa construyendo el canal de streaming que ratifica, una vez más, la visión de una empresa decidida a abrir caminos.
Se trata del compromiso con hacer de la realidad algo descifrable, sin que ningún obstáculo oficie de mordaza, para que los hechos sean decibles en el idioma de quienes debe tomar decisiones de todo tipo.
Este aniversario se celebra con el hacer y el encontrar certezas disponibles para el público lector de un papel que, wifi mediante, se transforma cada vez más en audiencia.
Para El Litoral no queda otra salida al laberinto de la contemporaneidad y sus desafíos que buscar, con trabajo, en suma de experiencia y juventud, la constante tarea de producir, dar forma y publicar la actualidad.
Todo esto lleva un sello impregnado con la tinta del reinventar los canales para no transmitir atraso, con el desafío de comprender un tiempo sin venturas y convertir el día a día en futuro.
Legado indestructible
Juan Romero, el fundador del El Litoral nació en Buenos Aires en 1914. Siendo pequeño, se trasladó a la localidad correntina de San Luis del Palmar. En unión con Adela Feris, formaron una familia de seis hijos: José Antonio “Pocho”, Raúl Rolando, Lidia “Chun”, Maribel, Elsa y Carlos Alberto.
A lo largo de su trayectoria, Juan Romero desarrolló numerosas actividades, con impulso en lo privado hasta la vida pública como funcionario, una trayectoria en la que se desempeñó como un emprendedor de visión a largo plazo, desde la ganadería, a la industria frigorífica y la fundación de El Litoral el 3 de mayo de 1960, entre otras acciones de índole ejecutiva.
Era dirigente del Partido Autonomista, fundó el Partido Colorado y encabezó listas legislativas y una gubernativa. Fue senador y presidente del Banco Provincia de Corrientes.
Falleció a los 52 años en un accidente automovilístico sobre la Ruta 5, ocurrido en el anochecer del viernes 1 de julio de 1966.
La primera edición de este diario fue de seis páginas.
Hoy, las visitas a su sitio web se cuentan por millones, en balances que alimentan los desafíos de una familia criada al calor de las responsabilidades ligadas en forma indestructible a la construcción de una sociedad informada para ser libre.
A lo largo de estas décadas, El Litoral ha sabido consolidar una identidad que no se agota en su historia, sino que se proyecta como una referencia confiable en la vida cotidiana de Corrientes. Esa construcción no ha sido fruto del azar, sino de una vocación sostenida por elevar los estándares del oficio periodístico, entendiendo que la calidad no es un punto de llegada, sino un ejercicio permanente. En cada edición, en cada desarrollo digital, se advierte la voluntad de sostener un criterio que privilegia la veracidad por sobre la inmediatez vacía.
En ese sentido, la evolución del diario no responde únicamente a los cambios tecnológicos, sino a una comprensión profunda de su rol como actor social. La capacidad de adaptarse sin resignar principios ha sido clave para fortalecer su credibilidad, en un contexto donde la confianza se convierte en un bien escaso. Así, El Litoral reafirma su compromiso con una práctica informativa que no se deja arrastrar por la fugacidad, sino que busca interpretar, ordenar y aportar sentido a la complejidad de la realidad.
Esta trayectoria, cimentada en la coherencia entre valores y acción, posiciona al medio como un activo indispensable en la consolidación de una ciudadanía informada. La continuidad de su proyecto editorial, atravesando generaciones, no solo da cuenta de su solidez, sino también de su capacidad de renovarse sin perder el rumbo. En esa conjunción de experiencia y vocación transformadora, El Litoral encuentra la clave para seguir siendo protagonista de su tiempo.