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/Ellitoral.com.ar/ Educación

Presos correntinos pudieron liberarse con la poesía en el Café Literario del Penal 1

DESTREZA. Los presos de la UP Nº 1 pudieron demostrar sus habilidades para la lectura y escritura.

Internos de la Unidad Penal (UP) Nº 1 participaron de un Café Literario en las instalaciones de dicha penitenciaría, donde pudieron leer poemas de producción propia y también recitar textos de otros autores. La propuesta fue impulsada por el Ministerio de Educación y referentes de las bibliotecas carcelarias; y buscarán que se extienda a las demás unidades en los próximos años.

El miércoles pasado un colorido cartel pintado de manera artesanal contrastaba con el frío de las rejas y las paredes blancas de uno de los pasillos de la UP Nº 1. El aviso indicaba la presencia de un Café Literario en la sala contigua a la biblioteca de dicha penitenciaría, donde se guardan las llaves que otorgan la libertad: los libros.

La rutina carcelaria se vio alterada por la novedad, ya que se trata de la primera vez que se realiza una propuesta de estas características en una prisión correntina. Los reclusos que no participaban del café miraban a lo lejos como sus compañeros de celda se preparaban para recitar, hoja en mano, los poemas que habían escrito durante su estadía en los talleres que se ofrecen en la institución.

“Esta es una idea nueva. Un café literario dentro de una unidad penal hace mucho tiempo parecía algo utópico, hoy se hace realidad y estamos muy contentos de esta iniciativa”, comentó a El Litoral uno de los referentes de la Dirección de Educación Permanente para Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación, Alberto Muñoz.  “Contamos con la participación de los alumnos de los talleres que hay en esta unidad, y también de la primaria y la secundaria a la tarde”, agregó.

El trabajo fue articulado también con la Dirección de Educación en Contexto de la Privación de la Libertad, referentes de bibliotecas de las unidades penales, el Instituto Islas Malvinas, establecimiento que coordina el dictado de clases para los internos; y el Servicio Penitenciario. “Las autoridades del Servicio Penitenciario no  pusieron burocracia porque es una finalidad muy buena. Se dialoga y ellos están siempre predispuestos para que la educación sea un auge en esta unidad penal, y el sujeto pueda reinsertarse en la sociedad”, detalló Muñoz.

Oportunidad

La oferta de café a los presentes dio inicio a la presentación de la actividad, que contó con la presencia de autoridades de la cartera educativa y docentes del Islas Malvinas. Mientras los directivos contaban todo el proceso que derivó en la propuesta, los presos aguardaban en los asientos leyendo y releyendo libros, papeles y cuadernos.

Entre bromas y risas los internos esperaban a ser llamados, ya que habían practicado recitar poemas de autores reconocidos, y también algunos de producción propia. “Es importante que todos los alumnos puedan leer tanto microrrelatos como poesía, expresar lo que sienten y piensan estando privados de su libertad”, manifestó Muñoz.

La ansiedad terminó para ellos cuando llegó el turno de mostrar su habilidad con la lectura: el primero en pasar al frente fue Luque, quien con algo de timidez al principio, leyó una obra de Pablo Neruda. El hombre fue soltándose en palabras a medida que sostenía su papel, y se llevó los primeros aplausos de la jornada.

Otro de los recitadores fue Gustavo, quien eligió “Amor Eterno” de su tocayo Gustavo Adolfo Bécquer.

“Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor”, exclamó ante los presentes.

Además de leer la obra, Gustavo también se dio pequeños espacios entre párrafo y párrafo para explicar la composición del poema, los recursos utilizados, la composición del poema y la interpretación que le dio a lo leído.

El que sorprendió en medio de tantas metáforas fue Alejandro. El joven pasó al frente y anunció que leería un poema que lo escribió para su madre.

Comenzó describiendo a la mujer que le dio la vida, y usando la palabra escrita le pidió perdón por encontrarse en su situación actual. No hicieron falta hipérboles, personificaciones, paradojas ni cualquier otro recurso poético para sentir la tristeza que transmitió Alejandro, y también la alegría que despertó en los presentes el de saber que pudo encontrar en el arte una manera de expresarse y sentirse libre, por lo menos en eso.

Más se sentían sus oraciones si se tiene en cuenta que, por una cuestión de organización, los familiares de los internos no pudieron ingresar a la presentación del Café Literario. A veces las personas no toman dimensión del concepto de libertad hasta que se dan cuenta de que tienen que respetar días y horarios para hablar con sus padres, hermanos o pareja; y su recreación consiste en salir a fumar un cigarrillo entre las rejas, alambrados y paredes.  

Pero igual los relatos fueron sucediéndose durante la fresca mañana en la UP Nº 1, en donde algunas falencias edilicias se suplían con la voluntad de quienes trabajan en la cárcel para lograr la reinserción de las personas privadas de su libertad. El café también era uno de los protagonistas, mientras se iba sirviendo en pequeños vasos de polietileno en proporciones más que generosas.

“Son todos alumnos del Penal 1, y también hay chicas invitadas de la UP Nº 3. Agradecemos a los responsables de la Unidad Penal que siempre están dispuestos a abrirnos las puertas y que la educación se lleve a cabo. Esto es una interacción entre alumnos y personas de otros organismos, y la puesta en común va a ser el resultado del éxito de este café literario”, remarcó el referente de la Dirección.

Repetir la experiencia

Que la actividad no quede en algo anecdótico será el objetivo a partir de ahora, y por eso se buscará encontrar los aspectos positivos del Café Literario, para mantenerlo en el tiempo y poder replicarlo a otras cárceles.

“Esto es el principio de algo que va a ser para siempre, y que surgió con la consigna de la Feria del Libro Provincial ‘Vamos a Leer’. Venimos pensando que se lleve año a año y buscaremos poder hacerlo en otras unidades penales y en otros lugares; donde las personas puedan interactuar, acercarse y conocer un libro, para así hacer volar su imaginación”, concluyó Muñoz.

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