Santy necesita un trasplante de intestino y hace 29 meses está en emergencia nacional
ellitoral.com.ar

Domingo 21de Abril de 2019CORRIENTES21°Pronóstico Extendidoclima_nublado

Dolar Compra:$40,90

Dolar Venta:$42,90

Santy necesita un trasplante de intestino y hace 29 meses está en emergencia nacional

Con siete años ya tuvo que someterse a más de 20 cirugías. El diagnóstico indica que padece miopatía visceral y con urgencia necesita que puedan donarle un órgano.
 

imagen_0
imagen_1

No se trata de una opción: Santiago Pedrozo, Santy para sus seres queridos, necesita un trasplante de intestino. Desde agosto del 2015 está en la lista de emergencia del Incucai debido a que se agudizó la enfermedad que lo aqueja, miopatía visceral. “Esperamos un milagro”, afirmó su mamá, Soledad Ponce, quien con un tono de súplica afirmó: “Los órganos no van al cielo, se quedan en la tierra y salvan vidas”. Una plegaria que a diario también elevan el padre y los hermanos del pequeño. 
Todos anhelan que Santy pueda recibir la donación y regresar a Virasoro para vivir junto con su familia. Tierra correntina que no visita hace tres años. Es que su delicado estado de salud no lo permite. “Todos los días, de 21 a 9, debe estar conectado a una máquina para recibir la alimentación que necesita. Es la única forma”, contó Soledad, quien es la mamá de otros dos chicos más, uno de 13 años y el otro de 10. 
Precisamente, después de mucho tiempo, ellos junto con su papá, pudieron ir a pasar las fiestas con Santiago y Soledad. “Si no venían, íbamos a tener que pasar solitos”, acota la joven de 28 años que  no se separa ni un minuto de su pequeño y ante la consulta de qué le sucede, detalla con precisión cada una de las adversidades que tuvieron que enfrentar.
“Santy nació en Alem (Misiones) y como los dos somos de Virasoro, refiriéndose a ella y a su esposo, cuando él tenía aproximadamente un año, fuimos de vacaciones a nuestro pueblo natal”, recordó Soledad. Y precisamente cuando estaban en la comuna correntina, el pequeño comenzó con una serie de dolencias: diarrea, vómitos y por consiguiente comento a perder peso. 
Primero lo atendieron en el hospital local pero al observar que Santy no mejoraba, los profesionales lo derivaron a Santo Tomé. Allí, permaneció dos semanas, período en el que debió ser sometido a dos cirugías. 
Sin embargo, no mejoraba y nuevamente fue derivado a un centro de salud. Esta vez a Corrientes Capital, donde tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente otras cinco veces.
Sin embargo, Santy seguía padeciendo serios problemas, por lo que resolvieron trasladarlo al Hospital Garrahan. Allí, estuvo 11 meses internado y luego le autorizaron a volver a Virasoro con el compromiso de ir una vez por mes a realizarse estudios. Sin embargo, la enfermedad que lo aqueja, miopatía visceral, se agravó y transcurrido un período de aproximadamente dos años y medio, no tuvieron otra opción que volver a Buenos Aires. 
“Es que antes de que se cumpliera el mes para el control, se complicaba su salud y teníamos que ir de urgencia”, indicó Soledad. Tras lo cual acotó que “luego, ahora ya hace tres años, lo atienden en el Hospital Italiano. Acá le hicieron las últimas tres cirugías, pero anteriormente ya le realizaron otras 19. De todas maneras eso tampoco funciona ya”, alertó en diálogo con El Litoral.
“La única opción para Santy es un trasplante de intestino: hace más de dos años está en emergencia nacional”, aseveró la mamá de Santy, quien añadió: “Sé que es difícil para alguien donar los órganos cuando pierde a un ser querido, pero creo que es importante que sepan que pueden salvar la vida de muchas personas que, así como Santy dependen de un trasplante”.

El día a día
El pequeño junto con su mamá hace un año viven en un hotel que abona la obra social de su papá. “Está con internación domiciliaria. Una maestra particular le da clases. Y todos los días viene una persona que se ocupa de conectarlo a la máquina para que pueda recibir alimentación. Ese proceso dura de 21 a 9”, relató Soledad, quien para que su hijo se distraiga lo lleva a caminar a la plaza o a algún otro lugar. “Igual, él no quiere estar mucho tiempo afuera. Enseguida se cansa. Prefiere estar adentro”, afirmó. Y ante la consulta de qué hace Santy para entretenerse señaló:  “Mira muchos videos en You Tube, le gustan los jueguitos y también la televisión”.
Así, transcurren los días de Santy que al igual que su mamá quieren volver a Virasoro para poder vivir nuevamente en familia. Para que ese anhelo se convierta en una realidad, necesitan que el pequeño pueda recibir un trasplante.

 

Santy está en emergencia nacional del Incucai desde agosto del 2015.

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

Santy necesita un trasplante de intestino y hace 29 meses está en emergencia nacional

Con siete años ya tuvo que someterse a más de 20 cirugías. El diagnóstico indica que padece miopatía visceral y con urgencia necesita que puedan donarle un órgano.
 

No se trata de una opción: Santiago Pedrozo, Santy para sus seres queridos, necesita un trasplante de intestino. Desde agosto del 2015 está en la lista de emergencia del Incucai debido a que se agudizó la enfermedad que lo aqueja, miopatía visceral. “Esperamos un milagro”, afirmó su mamá, Soledad Ponce, quien con un tono de súplica afirmó: “Los órganos no van al cielo, se quedan en la tierra y salvan vidas”. Una plegaria que a diario también elevan el padre y los hermanos del pequeño. 
Todos anhelan que Santy pueda recibir la donación y regresar a Virasoro para vivir junto con su familia. Tierra correntina que no visita hace tres años. Es que su delicado estado de salud no lo permite. “Todos los días, de 21 a 9, debe estar conectado a una máquina para recibir la alimentación que necesita. Es la única forma”, contó Soledad, quien es la mamá de otros dos chicos más, uno de 13 años y el otro de 10. 
Precisamente, después de mucho tiempo, ellos junto con su papá, pudieron ir a pasar las fiestas con Santiago y Soledad. “Si no venían, íbamos a tener que pasar solitos”, acota la joven de 28 años que  no se separa ni un minuto de su pequeño y ante la consulta de qué le sucede, detalla con precisión cada una de las adversidades que tuvieron que enfrentar.
“Santy nació en Alem (Misiones) y como los dos somos de Virasoro, refiriéndose a ella y a su esposo, cuando él tenía aproximadamente un año, fuimos de vacaciones a nuestro pueblo natal”, recordó Soledad. Y precisamente cuando estaban en la comuna correntina, el pequeño comenzó con una serie de dolencias: diarrea, vómitos y por consiguiente comento a perder peso. 
Primero lo atendieron en el hospital local pero al observar que Santy no mejoraba, los profesionales lo derivaron a Santo Tomé. Allí, permaneció dos semanas, período en el que debió ser sometido a dos cirugías. 
Sin embargo, no mejoraba y nuevamente fue derivado a un centro de salud. Esta vez a Corrientes Capital, donde tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente otras cinco veces.
Sin embargo, Santy seguía padeciendo serios problemas, por lo que resolvieron trasladarlo al Hospital Garrahan. Allí, estuvo 11 meses internado y luego le autorizaron a volver a Virasoro con el compromiso de ir una vez por mes a realizarse estudios. Sin embargo, la enfermedad que lo aqueja, miopatía visceral, se agravó y transcurrido un período de aproximadamente dos años y medio, no tuvieron otra opción que volver a Buenos Aires. 
“Es que antes de que se cumpliera el mes para el control, se complicaba su salud y teníamos que ir de urgencia”, indicó Soledad. Tras lo cual acotó que “luego, ahora ya hace tres años, lo atienden en el Hospital Italiano. Acá le hicieron las últimas tres cirugías, pero anteriormente ya le realizaron otras 19. De todas maneras eso tampoco funciona ya”, alertó en diálogo con El Litoral.
“La única opción para Santy es un trasplante de intestino: hace más de dos años está en emergencia nacional”, aseveró la mamá de Santy, quien añadió: “Sé que es difícil para alguien donar los órganos cuando pierde a un ser querido, pero creo que es importante que sepan que pueden salvar la vida de muchas personas que, así como Santy dependen de un trasplante”.

El día a día
El pequeño junto con su mamá hace un año viven en un hotel que abona la obra social de su papá. “Está con internación domiciliaria. Una maestra particular le da clases. Y todos los días viene una persona que se ocupa de conectarlo a la máquina para que pueda recibir alimentación. Ese proceso dura de 21 a 9”, relató Soledad, quien para que su hijo se distraiga lo lleva a caminar a la plaza o a algún otro lugar. “Igual, él no quiere estar mucho tiempo afuera. Enseguida se cansa. Prefiere estar adentro”, afirmó. Y ante la consulta de qué hace Santy para entretenerse señaló:  “Mira muchos videos en You Tube, le gustan los jueguitos y también la televisión”.
Así, transcurren los días de Santy que al igual que su mamá quieren volver a Virasoro para poder vivir nuevamente en familia. Para que ese anhelo se convierta en una realidad, necesitan que el pequeño pueda recibir un trasplante.

 

Santy está en emergencia nacional del Incucai desde agosto del 2015.