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En el espejo del milagro finlandés

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Por Eduardo Ledesma
@EOLedesma
De la Redacción

¿Puede Corrientes soñar con el milagro finlandés? ¿Puede de una vez y para siempre alejarse de la queja, de la autoexclusión y de la rosca política que paraliza, y fomentar el desarrollo de políticas duraderas para sustentar un despegue real y efectivo? ¿Puede, una provincia como la nuestra, abandonar su perenne estadío discursivo y pasar a la acción? Puede. Las condiciones naturales de nuestro territorio, su ubicación geopolítica estratégica dentro del Mercosur e incluso la capacidad de trabajo de su gente parecen acercar, siempre, esa posibilidad. Aunque también, muchas veces, los deseos se truncan por factores propios y ajenos, muchos de ellos vinculados con la falta de visión y la mezquindad política.
Por estos días el gobernador Gustavo Valdés encabezó una delegación provincial que visitó, más allá de las escalas técnicas, dos ciudades importantes del norte europeo: Riga, capital de Letonia, y Helsinki, capital de Finlandia. 
La meta de este nuevo viaje al exterior (en junio viajó a China) se sustenta en una idea rectora, más allá de las concreciones: buscar mercados para productos locales como la carne, los cereales (con el arroz como nave nodriza) y la madera; y en paralelo acortar distancias y tiempo en materia de planificación e incorporación de tecnología a la producción doméstica. 
Otros ya lo hicieron y son eficientes, y por lo tanto no hace falta que Corrientes, provincia en la que está todo por hacerse, pierda tiempo y dinero en sus propias búsquedas. Esa inteligencia parece guiar al gobierno de Valdés que, primero en Letonia, mantuvo una serie de reuniones cuyo saldo, según explicó el propio gobernador, podría resumirse en la adquisición/comparación de experiencia, en la construcción de relaciones políticas y comerciales con potenciales inversores y expertos en el diseño, construcción y operativización de puertos, además de configurar la posibilidad de que en alianza con empresarios y el gobierno letón, Corrientes encuentre canales alternativos para la comercialización de sus productos. 
La provincia de Corrientes tiene con Letonia una trayectoria de trabajo conjunto. Ambas jurisdicciones firmaron un convenio de cooperación hace 3 años. Ahora el foco estuvo puesto en la construcción de puertos y en el desarrollo de una logística más ambiciosa que la de acercar nuestros productos/bienes a los mercados tradicionales, como por ejemplo los de Hamburgo o Amsterdam.
“Las experiencias de funcionamiento y gestión del puerto de Riga nos ofrecen múltiples posibilidades para replicar en los nuestros y potenciar la hidrovía Paraná-Paraguay”, dijo al respecto Valdés luego de la reunión que sostuvo con Mihails Kameneckis, un diputado del Ayuntamiento de Riga con experiencia en transporte aéreo, fluvial y terrestre. “Su conocimiento de este campo nos permitirá avanzar en mejoras en las vías de conexión de Corrientes con provincias y países vecinos”, añadió.
En las últimas horas, la comitiva local subió hasta Helsinki, Finlandia, donde vieron una serie de plantas de procesamiento de madera, analizaron potencialidades con referentes de un instituto de tecnología parecido al (ahora desfinanciado) Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina, y avanzaron también en la posibilidad de la generación de biocombustibles, material con bajo nivel contaminante que sube su valor de mercado, cotidianamente casi, dada su característica amigable con la preservación del ambiente.
En contacto con la prensa correntina, Valdés se mostró sorprendido con la cantidad de productos que, relacionados con la madera, pueden producirse en Corrientes con alto agregado tecnológico. La elaboración de utensilios varios, de impresoras 3D, de bloques de madera para la construcción de casas, edificios, e incluso estadios (o corsódromos); diseño de indumentaria con la utilización de filamentos de madera que en algunos casos ya está reemplazando al algodón. Habló de un material con base de madera y polímero y otras novedades alentadoras que potenciarían, además, nuestra germinal industria química.
Ahora, ¿cómo relacionar Corrientes con esas realidades europeas altamente tecnificadas?
Valdés habla de generar las bases. Habla de proyectos. De una idea clara de desarrollo proyectada a 10 o 20 años (algo así como un plan “Corrientes 2030”), que una vez fijada, orientaría las inversiones públicas y privadas. Sueña, además, con que esas proyecciones puedan sobrevolar las coyunturas políticas, locales o nacionales. Habla de una provincia de cara al futuro, que no es poco.
Su optimismo se sustenta en estos datos: Corrientes concentra el 40% de la forestación argentina. “Y podemos sumar 2 millones de hectáreas más si aprendemos de empresas con vasta experiencia y el Estado acompaña la inversión privada con estímulos que favorezcan la radicación de industrias generadoras de mano de obra calificada”, escribió en su cuenta de Twitter.
Los árboles en estas tierras están listos para el corte en 10 o 12 años, lo que en Europa demanda entre 50 y 60. Pero no alcanza con lo que hay y la velocidad que aporta la naturaleza. Hay que seguir plantando, pensando más que en períodos de gobierno, en una o dos generaciones, sabiendo que las condiciones naturales achican de manera favorable el recupero de las inversiones.
“Corrientes es la primera potencia forestal argentina y la tercera ganadera. Junto al sector privado estamos trabajando para ampliar la producción, industrializarla y mejorar la competitividad. Tenemos potencial”, repite como un mantra el gobernador.
Es cierto que no alcanza con la voluntad. Ni sólo con verbalizar el objetivo. Corrientes corre desde muy atrás y el país afronta un período de crisis económica muy fuerte, que viene, además, con un combo asociado: el cambio de gobierno.
Valdés fue requerido sobre esta cuestión y lo que dijo es que mientras administre el gobierno, la inversión de los correntinos se orientará rumbo a “nuestro desarrollo”. Para lo cual, reconoció, hay que tener una “visión clara”, que para él se materializa en la carne, los cereales, la madera, la energía. Con rutas y puertos.
No entró en la discusión política. No se quedó en la coyuntura que indica que desde el 10 de diciembre ya no estará su amigo Mauricio Macri en la Casa Rosada. Ese día llegará Alberto Fernández. “Nosotros tenemos que tener la visión y el plan para desarrollar la industria y que sea sustentable”. No importa quién corte las cintas, pareció sugerir.
Cada uno podrá juzgar esta cosmovisión, sopesar su nivel de realidad e incluso creer o descreer del discurso de Valdés que, ateniéndose a las generales de la ley, debe cargar con el descrédito que galvaniza la investidura que ostenta, a la luz de tantos indicadores históricos que nos ponen como provincia justamente en la vereda contraria de todo lo que aquí se plantea. 
Sea como fuere, no es menor que un gobernante, en su calidad de tal, ponga de relieve esta agenda y la sostenga. No es menor que un gobernante salga y vea y pida ayuda. Que coteje y ofrezca también nuestras riquezas, parado sobre los postes de nuestras fortalezas. No es menor que estemos cambiando la lógica de la discriminación, del aislamiento y de la autosuficiencia. No es menor que, al menos por un momento, un gobernador de Corrientes abra la boca para hablar de proyectos productivos y no de proyectos políticos que, además de ser personales y de empavonarse en una rosca que no lleva más que a la conservación del poder de una casta, atrasa por lo menos 100 años.
Tal vez sea el momento de empezar a mirar el futuro y soñar con el milagro finlandés, ese que en un lapso de 30 años transformó un sistema educativo mediocre e ineficaz en una incubadora de talentos que encabezó rankings mundiales de desempeño estudiantil y cimentó el nacimiento de una economía sofisticada y altamente industrializada.
Falta. Falta mucho. Más aún si el punto de partida es la educación. Falta inversión en ciencia y aggiornar nuestra legislación a los nuevos tiempos. A los nuevos derechos. A las nuevas formas de hacer política. A la igualdad de género. Pero también es cierto que para terminar de hacer una casa primero hay que empezarla. El momento es clave. Valdés lleva dos años en el gobierno y todavía tiene tiempo para sostener este eje de gestión y empezar con las acciones. Es un camino válido para ambicionar algo más que sólo el pago en tiempo y forma de los sueldos estatales. Para trabajar por una mejora real del ingreso, que sea expansivo a toda la comunidad, pues de esa manera es como los países desarrollados acotaron las inequidades y dieron respuestas a las expectativas de crecimiento multidimensional que también nosotros no sólo deseamos, sino que necesitamos y nos merecemos. 
Puede que fracasemos otra vez. Pero podríamos acordar que al menos al oído es mejor escuchar esta música que aquella otra que suena como un ruido, monótono y vacío, hace por lo menos dos generaciones. Años largos de empobrecimiento general y migración forzada de talentos.

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En el espejo del milagro finlandés

Por Eduardo Ledesma
@EOLedesma
De la Redacción

¿Puede Corrientes soñar con el milagro finlandés? ¿Puede de una vez y para siempre alejarse de la queja, de la autoexclusión y de la rosca política que paraliza, y fomentar el desarrollo de políticas duraderas para sustentar un despegue real y efectivo? ¿Puede, una provincia como la nuestra, abandonar su perenne estadío discursivo y pasar a la acción? Puede. Las condiciones naturales de nuestro territorio, su ubicación geopolítica estratégica dentro del Mercosur e incluso la capacidad de trabajo de su gente parecen acercar, siempre, esa posibilidad. Aunque también, muchas veces, los deseos se truncan por factores propios y ajenos, muchos de ellos vinculados con la falta de visión y la mezquindad política.
Por estos días el gobernador Gustavo Valdés encabezó una delegación provincial que visitó, más allá de las escalas técnicas, dos ciudades importantes del norte europeo: Riga, capital de Letonia, y Helsinki, capital de Finlandia. 
La meta de este nuevo viaje al exterior (en junio viajó a China) se sustenta en una idea rectora, más allá de las concreciones: buscar mercados para productos locales como la carne, los cereales (con el arroz como nave nodriza) y la madera; y en paralelo acortar distancias y tiempo en materia de planificación e incorporación de tecnología a la producción doméstica. 
Otros ya lo hicieron y son eficientes, y por lo tanto no hace falta que Corrientes, provincia en la que está todo por hacerse, pierda tiempo y dinero en sus propias búsquedas. Esa inteligencia parece guiar al gobierno de Valdés que, primero en Letonia, mantuvo una serie de reuniones cuyo saldo, según explicó el propio gobernador, podría resumirse en la adquisición/comparación de experiencia, en la construcción de relaciones políticas y comerciales con potenciales inversores y expertos en el diseño, construcción y operativización de puertos, además de configurar la posibilidad de que en alianza con empresarios y el gobierno letón, Corrientes encuentre canales alternativos para la comercialización de sus productos. 
La provincia de Corrientes tiene con Letonia una trayectoria de trabajo conjunto. Ambas jurisdicciones firmaron un convenio de cooperación hace 3 años. Ahora el foco estuvo puesto en la construcción de puertos y en el desarrollo de una logística más ambiciosa que la de acercar nuestros productos/bienes a los mercados tradicionales, como por ejemplo los de Hamburgo o Amsterdam.
“Las experiencias de funcionamiento y gestión del puerto de Riga nos ofrecen múltiples posibilidades para replicar en los nuestros y potenciar la hidrovía Paraná-Paraguay”, dijo al respecto Valdés luego de la reunión que sostuvo con Mihails Kameneckis, un diputado del Ayuntamiento de Riga con experiencia en transporte aéreo, fluvial y terrestre. “Su conocimiento de este campo nos permitirá avanzar en mejoras en las vías de conexión de Corrientes con provincias y países vecinos”, añadió.
En las últimas horas, la comitiva local subió hasta Helsinki, Finlandia, donde vieron una serie de plantas de procesamiento de madera, analizaron potencialidades con referentes de un instituto de tecnología parecido al (ahora desfinanciado) Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina, y avanzaron también en la posibilidad de la generación de biocombustibles, material con bajo nivel contaminante que sube su valor de mercado, cotidianamente casi, dada su característica amigable con la preservación del ambiente.
En contacto con la prensa correntina, Valdés se mostró sorprendido con la cantidad de productos que, relacionados con la madera, pueden producirse en Corrientes con alto agregado tecnológico. La elaboración de utensilios varios, de impresoras 3D, de bloques de madera para la construcción de casas, edificios, e incluso estadios (o corsódromos); diseño de indumentaria con la utilización de filamentos de madera que en algunos casos ya está reemplazando al algodón. Habló de un material con base de madera y polímero y otras novedades alentadoras que potenciarían, además, nuestra germinal industria química.
Ahora, ¿cómo relacionar Corrientes con esas realidades europeas altamente tecnificadas?
Valdés habla de generar las bases. Habla de proyectos. De una idea clara de desarrollo proyectada a 10 o 20 años (algo así como un plan “Corrientes 2030”), que una vez fijada, orientaría las inversiones públicas y privadas. Sueña, además, con que esas proyecciones puedan sobrevolar las coyunturas políticas, locales o nacionales. Habla de una provincia de cara al futuro, que no es poco.
Su optimismo se sustenta en estos datos: Corrientes concentra el 40% de la forestación argentina. “Y podemos sumar 2 millones de hectáreas más si aprendemos de empresas con vasta experiencia y el Estado acompaña la inversión privada con estímulos que favorezcan la radicación de industrias generadoras de mano de obra calificada”, escribió en su cuenta de Twitter.
Los árboles en estas tierras están listos para el corte en 10 o 12 años, lo que en Europa demanda entre 50 y 60. Pero no alcanza con lo que hay y la velocidad que aporta la naturaleza. Hay que seguir plantando, pensando más que en períodos de gobierno, en una o dos generaciones, sabiendo que las condiciones naturales achican de manera favorable el recupero de las inversiones.
“Corrientes es la primera potencia forestal argentina y la tercera ganadera. Junto al sector privado estamos trabajando para ampliar la producción, industrializarla y mejorar la competitividad. Tenemos potencial”, repite como un mantra el gobernador.
Es cierto que no alcanza con la voluntad. Ni sólo con verbalizar el objetivo. Corrientes corre desde muy atrás y el país afronta un período de crisis económica muy fuerte, que viene, además, con un combo asociado: el cambio de gobierno.
Valdés fue requerido sobre esta cuestión y lo que dijo es que mientras administre el gobierno, la inversión de los correntinos se orientará rumbo a “nuestro desarrollo”. Para lo cual, reconoció, hay que tener una “visión clara”, que para él se materializa en la carne, los cereales, la madera, la energía. Con rutas y puertos.
No entró en la discusión política. No se quedó en la coyuntura que indica que desde el 10 de diciembre ya no estará su amigo Mauricio Macri en la Casa Rosada. Ese día llegará Alberto Fernández. “Nosotros tenemos que tener la visión y el plan para desarrollar la industria y que sea sustentable”. No importa quién corte las cintas, pareció sugerir.
Cada uno podrá juzgar esta cosmovisión, sopesar su nivel de realidad e incluso creer o descreer del discurso de Valdés que, ateniéndose a las generales de la ley, debe cargar con el descrédito que galvaniza la investidura que ostenta, a la luz de tantos indicadores históricos que nos ponen como provincia justamente en la vereda contraria de todo lo que aquí se plantea. 
Sea como fuere, no es menor que un gobernante, en su calidad de tal, ponga de relieve esta agenda y la sostenga. No es menor que un gobernante salga y vea y pida ayuda. Que coteje y ofrezca también nuestras riquezas, parado sobre los postes de nuestras fortalezas. No es menor que estemos cambiando la lógica de la discriminación, del aislamiento y de la autosuficiencia. No es menor que, al menos por un momento, un gobernador de Corrientes abra la boca para hablar de proyectos productivos y no de proyectos políticos que, además de ser personales y de empavonarse en una rosca que no lleva más que a la conservación del poder de una casta, atrasa por lo menos 100 años.
Tal vez sea el momento de empezar a mirar el futuro y soñar con el milagro finlandés, ese que en un lapso de 30 años transformó un sistema educativo mediocre e ineficaz en una incubadora de talentos que encabezó rankings mundiales de desempeño estudiantil y cimentó el nacimiento de una economía sofisticada y altamente industrializada.
Falta. Falta mucho. Más aún si el punto de partida es la educación. Falta inversión en ciencia y aggiornar nuestra legislación a los nuevos tiempos. A los nuevos derechos. A las nuevas formas de hacer política. A la igualdad de género. Pero también es cierto que para terminar de hacer una casa primero hay que empezarla. El momento es clave. Valdés lleva dos años en el gobierno y todavía tiene tiempo para sostener este eje de gestión y empezar con las acciones. Es un camino válido para ambicionar algo más que sólo el pago en tiempo y forma de los sueldos estatales. Para trabajar por una mejora real del ingreso, que sea expansivo a toda la comunidad, pues de esa manera es como los países desarrollados acotaron las inequidades y dieron respuestas a las expectativas de crecimiento multidimensional que también nosotros no sólo deseamos, sino que necesitamos y nos merecemos. 
Puede que fracasemos otra vez. Pero podríamos acordar que al menos al oído es mejor escuchar esta música que aquella otra que suena como un ruido, monótono y vacío, hace por lo menos dos generaciones. Años largos de empobrecimiento general y migración forzada de talentos.