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Algodón de nube en el cuello, capuchino pecho blanco

Por El Litoral

Domingo, 03 de noviembre de 2019 a las 01:02

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

Capuchino pecho blanco (Sporophila palustris) Esta ave está en peligro de extinción. La presión por su captura y la pérdida del hábitat están reduciendo rápidamente la muy pequeña población de esta especie. El territorio de reproducción está fragmentado (y por consiguiente la población). Calificando por consiguiente en la categoría “en peligro”. 
Esta ave como muchas otras aves de pastizales es pequeña, mide aproximadamente unos diez centímetros. El macho tiene la garganta, mejillas y parte superior del pecho blancos de fuerte contraste con el rufo - castaño de su parte ventral y rabadilla. La corona y dorso son de color gris. Las alas ligeramente más oscuras y cola con bordes más pálidos. Tiene mancha blanca en la base de las primarias. 
Su voz se abre en una serie de vivaces silbos de tonos altos y melancólicos llamados chíuu. Su reproducción tiene lugar en el verano en los pastizales inundados y en áreas pantanosas. Dada su situación crítica actualmente está protegida legalmente en Brasil y Uruguay. En nuestro país está prohibida su captura. 

Ecoregión de campos y malezales 
Mario Guglielmi es propietario de una estancia junto con sus hermanos. Cría ganado. Estos terrenos los heredó de su abuelo. “Nos dedicamos a la cría de ganadería de manera tradicional, extensiva en campo y pastizales naturales. Desde que nací me dedico a esto, mi abuelo se dedicó al trabajo de campo durante toda su vida. Ahora con mis hermanos tenemos otros trabajos, no vivimos de eso, pero seguimos manteniendo el campo porque queremos conservarlo”, explica. 
Mario es veterinario, tras recibirse se dedicó a la actividad privada y ahora hace unos cuatro años atrás ingresó en la función pública a través del Senasa. Su estancia está dentro del departamento General Alvear a orillas del río Aguapey. Esto pertenece a una ecoregión de campos y malezales, cuya particularidad abarca desde el sur de la provincia de Misiones y todo el noreste de Corrientes. Tiene un ambiente bastante particular y muy diferente a la zona oeste de la provincia. Lo que abundan aquí son los pastizales y los bosques en galería, así se llama a los bosques que están a la orilla de los causes de agua. 
En su campo que dista unos diez kilómetros de la localidad de Alvear abundan los pastizales. Esto le permite observar ciertas especies de aves que sólo habitan en pastizales. “Hay muchas especies que al desaparecer los pastizales desaparecen porque esa es su hábitat natural. Esta geografía se perdió en gran parte del Brasil y Uruguay. Por ello hoy tenemos especies que sólo pueden ser observadas en esta región y sur de Paraguay”, cuenta. 
Una de las especies en extinción es el capuchino pecho blanco. Hay en realidad varias especies de capuchino, pero hoy nos ocupamos de una en particular.  Fue Alvear es una zona muy linda para salir hacer avistaje de aves. Mario recibe a muchos visitantes que llegan de provincias vecinas como Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires, que se acercan a hacer observación de aves. 
“En varias oportunidades los acompaño porque me encantar hacer observación. También me encanta la fotografía de aves. Es un pasatiempo lindo. Aquí no cobramos por acompañarlos, simplemente buscamos disfrutar como todos de esta atracción de la naturaleza”, explica Mario en comunicación telefónica. Sonríe ante la consulta de si cuando era chico usaba gomera y andaba por los campos. “Siempre me incliné por las aves. Desde chico tuvo inclinación hacia la conservación y el cuidado del medioambiente, no andaba con una onda por la siesta correntina”, desliza y volvemos a la sonrisa compartida. 
Esta especie que hoy acompaña a El Litoral, el capuchino se encuentra en sus diferentes especies en la zona de Alvear. Quienes hacen observación de aves y están habituados a mirar a simple viste pueden identificarla entre pastizales. Pero quienes no estén familiarizados con el avistaje de aves requieren de binoculares o cámaras con zoom para identificar correctamente cada especie. Los capuchinos están ahora en la zona desde el comienzo de la primavera hasta finales del verano. Después emigran, hay una o dos especies nomás que se quedan durante todo el año que son palustres porque se encuentra en ambientes húmedos como bañados, cañada. 

Avifauna 
La ganadería no afecta a la avifauna pues todo depende de qué ganadería. “La más amigable con el ambiente y con las aves es la ganadería extensiva y tradicional. Esta es la que se hacía antaño y que hoy en día se sigue haciéndose, pero en menor medida. La cuestión es tener una baja carga, es decir pocas cabezas de ganado por hectárea. Esto no a afecta el hábitat y permite que el ganado conviva con los pastizales naturales y las aves. Cuando hay una ganadería intensiva, donde se aumente la cantidad de cabeza se trata de exigir más al campo y a los pastizales. Ahí comienza a disminuir la biodiversidad. Muchas especies se van. La ganadería tradicional es amigable con las aves y debería sostenerse en estas zonas”, subraya Mario.
Cabe señalar que la forestación también atenta contra estas aves ya que reduce la zona de pastizales. La actividad forestal está avanzando con mucha rapidez por cuestiones económicas. Cada año se están plantando más pinos y eucaliptos. 

Cable a tierra 
La comunicación telefónica con Mario Guglielmi tiene algunos cortes o silencios, él desde Alvear y aquí en Corrientes parece que las distancias se hacen palpables. De a ratos habla más rápido. Se entusiasma, le gusta hablar de aves y del campo. Hablamos de otras anécdotas como el primer cementerio de Alvear, de Isaco Abitbol cuando recién comenzaba a tocar el bandoneón y otras historias en torno al pueblo. 
“Para mí observar aves es un cable a tierra”, desliza y hace silencio. O eso pensamos mientras la comunicación se suspende. Vuelve sobre esas palabras, un cable a tierra. “Cada vez que estoy observando o después de observar aves siento que es mi cable a tierra. Durante toda la semana estoy trabajando en una oficina, a veces salgo al campo, pero son menos las veces, estoy más en la oficina trabajando con la computadora y con documentos. El fin de semana salir y tomar contacto con las aves hace que me olvide de todo, uno se desconecta del mundo, me da mucha paz”. 

Observación 
Es sabido que en el este de la provincia de Corrientes se encuentra una de las regiones más ricas en biodiversidad y con una de las mayores cantidades de especies amenazadas, la de Campos y malezales. Es a la vez una de las ecorregiones argentinas más pequeñas y sin áreas que la protejan y garanticen su conservación a largo plazo. Allí fuimos hace no mucho tiempo para conocerla de cerca y recorrerla un fin de semana. 
A pocos minutos de partir de Alvear, ingresamos a los caminos acompañados de pastizales, aquellos que a simple vista pueden pasar desapercibidos. Aquel día, sobre la misma ruta como suele suceder, nuestros anfitriones se detuvieron porque observaron actividad en los pastizales, al borde del camino. Instantes fugaces, con aves muy pequeñas, acróbatas del pastizal. Vocalizaciones, cruces de ruta, vuelos casi imperceptibles y algún individuo que decide balancearse por un poco más de tiempo sobre la diminuta hierba que lo sostiene.   Entre varias especies de aves, el capuchino pecho blanco camina hacia el extremo de la finísima caña, en busca de sus espigas. Mientras reflexiona y habla en voz alta, comunicándose con sus pares, ocultos unos y en igual tarea otros, en sofisticado equilibrio uno las puede observar. 
Las imágenes que nos acompañan hoy son los registros de la tarde que observamos al capuchino pecho blanco. Una de ellas con el capuchino atento, antes del cambio de lugar y la otra sobre un clásico cardo de la zona. En ambas, el individuo con las diminutas semillas de su almuerzo, en el pico. Así es como a veces son, fugaces y etéreos. Con su blanco algodón de nube en el cuello.

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