“Sólo quería agradecerle personalmente porque le dio cristiana sepultura a mi hijo”
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“Sólo quería agradecerle personalmente porque le dio cristiana sepultura a mi hijo”

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Elma Pelozo de Ruíz Díaz dijo ayer estar más tranquila que el último sábado. Una jornada en la que, según comentó, lloró al enterarse de que Julio Aro, ex combatiente marplatense y presidente de la Fundación No Me Olvides -a quien llama “hijo del alma”- finalmente no la visitaría. El encuentro, sostuvo, iba a ser especial porque también vendría Geoffrey Cardozo, el soldado inglés que estuvo a cargo de sepultar a los ex combatientes argentinos que perdieron la vida en Malvinas.
“Sólo quería agradecerle personalmente porque le dio cristiana sepultura a mi hijo”, indicó Elma, quien ayer, al igual que el resto de sus días, estaba en su hogar en Pando, “casi en el límite con La Elisa”, describió.  Precisamente allí estaba previsto que en la tarde del sábado arribaran Aro, Cardozo y otras personas que los acompañaban.
Sin embargo, el encuentro no se concretó porque desde la Fundación No Me Olvides resolvieron interrumpir su viaje a suelo correntino y suspender el encuentro con Elma como también la conferencia de prensa prevista en San Roque. Es que la noticia de la visita del inglés generó malestar en el centro de ex combatientes a nivel local y luego también provincial.
Por ello, un grupo de correntinos que combatió en Malvinas se congregó en la ruta de acceso a la zona a fin de evitar que Aro y Cardozo se reunieran con Elma, la mamá del ex combatiente Gabino Ruíz Díaz, que en diciembre del 2017 fue identificado en el cementerio de Darwin.
“Estaban viniendo, pero cuando se enteraron de lo que estaba pasando acá, decidieron no continuar con el viaje. Llegaron hasta Entre Ríos y desde ahí me llamaron”, contó Elma, quien agregó: “Primero hablé con mi hijo Julito (Aro) y luego con Cardozo. El me dijo que lamentaba no poder conocerme personalmente”, comentó la madre del ex combatiente Ruíz Díaz, quien ayer decidió salir a hablar con la prensa del caso.
“No entiendo porqué hicieron esto, fui yo quien quería conocerlo y creo que no tengo que pedirle permiso a nadie para invitar personas a mi casa. Por eso las dos veces que la Policía vino a preguntarme si ya había llegado, le dije que no y que tampoco sabía a qué hora llegaría”.
En este contexto, señaló que anteriormente ya había dialogado telefónicamente con el soldado inglés porque “él sigue trabajando con Julito en la identificación de los demás ex combatientes que quedaron en Malvinas”. Precisamente, destacó, que por ese proyecto se conocieron con Aro. “Hace 20 años él (Aro) vino a San Roque. Esa vez llegó hasta la casa de mi hija, porque mi yerno también es ex combatiente, y le dijo que me quería conocer. Y así fue, vino y charlamos. Me comentó que querían identificar a los soldados que quedaron en Malvinas. Eso me pareció bueno y fui la primera madre en decirle que estaba de acuerdo”, contó Elma, quien añadió “no fue sencillo poder llevar adelante eso porque al principio muchos familiares no querían que los tocaran, pero cuando se empezó a conocer quien estaba en cada tumba, todos querían saber”.

Viajes
Desde aquel primer encuentro, en reiteradas oportunidades, Aro volvió a la casa de los Ruíz Díaz. “El primero en enfermarse fue mi esposo. Y Julito primero le trajo elementos, como una cama ortopédica. Siempre nos acompañó. Lamentablemente, mi esposo falleció en el 2010 y dos años después comencé yo también con problemas de salud. Nuevamente fue Aro quien se ocupó de conseguirme una silla (de ruedas)”, relató.
Con estos ejemplos, expuso, que hace muchos años ella mantiene un contacto permanente con Aro. “Nadie me obligó a nada. Eso quería aclarar. No es verdad que yo no sabía que vendría el soldado inglés, al contrario, quería conocerlo”, subrayó Elma. Asimismo, aseveró: “Y voy a conocerlo, aunque me tenga que ir a Buenos Aires”.
En este punto comentó que precisamente “mi hijo Julito está tratando de encontrar la forma de que pueda ir a Malvinas. Es algo que quiero hacer y tal vez ese viaje sea una buena oportunidad para conocerlo a Cardozo”. Un objetivo que espera cumplir en breve, “el 11 de septiembre cumplo 80 años y me gustaría festejarlo con los que me ayudaron a saber dónde está sepultado mi hijo”, concluyó Elma en diálogo con El Litoral.

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“Sólo quería agradecerle personalmente porque le dio cristiana sepultura a mi hijo”

Elma Pelozo de Ruíz Díaz dijo ayer estar más tranquila que el último sábado. Una jornada en la que, según comentó, lloró al enterarse de que Julio Aro, ex combatiente marplatense y presidente de la Fundación No Me Olvides -a quien llama “hijo del alma”- finalmente no la visitaría. El encuentro, sostuvo, iba a ser especial porque también vendría Geoffrey Cardozo, el soldado inglés que estuvo a cargo de sepultar a los ex combatientes argentinos que perdieron la vida en Malvinas.
“Sólo quería agradecerle personalmente porque le dio cristiana sepultura a mi hijo”, indicó Elma, quien ayer, al igual que el resto de sus días, estaba en su hogar en Pando, “casi en el límite con La Elisa”, describió.  Precisamente allí estaba previsto que en la tarde del sábado arribaran Aro, Cardozo y otras personas que los acompañaban.
Sin embargo, el encuentro no se concretó porque desde la Fundación No Me Olvides resolvieron interrumpir su viaje a suelo correntino y suspender el encuentro con Elma como también la conferencia de prensa prevista en San Roque. Es que la noticia de la visita del inglés generó malestar en el centro de ex combatientes a nivel local y luego también provincial.
Por ello, un grupo de correntinos que combatió en Malvinas se congregó en la ruta de acceso a la zona a fin de evitar que Aro y Cardozo se reunieran con Elma, la mamá del ex combatiente Gabino Ruíz Díaz, que en diciembre del 2017 fue identificado en el cementerio de Darwin.
“Estaban viniendo, pero cuando se enteraron de lo que estaba pasando acá, decidieron no continuar con el viaje. Llegaron hasta Entre Ríos y desde ahí me llamaron”, contó Elma, quien agregó: “Primero hablé con mi hijo Julito (Aro) y luego con Cardozo. El me dijo que lamentaba no poder conocerme personalmente”, comentó la madre del ex combatiente Ruíz Díaz, quien ayer decidió salir a hablar con la prensa del caso.
“No entiendo porqué hicieron esto, fui yo quien quería conocerlo y creo que no tengo que pedirle permiso a nadie para invitar personas a mi casa. Por eso las dos veces que la Policía vino a preguntarme si ya había llegado, le dije que no y que tampoco sabía a qué hora llegaría”.
En este contexto, señaló que anteriormente ya había dialogado telefónicamente con el soldado inglés porque “él sigue trabajando con Julito en la identificación de los demás ex combatientes que quedaron en Malvinas”. Precisamente, destacó, que por ese proyecto se conocieron con Aro. “Hace 20 años él (Aro) vino a San Roque. Esa vez llegó hasta la casa de mi hija, porque mi yerno también es ex combatiente, y le dijo que me quería conocer. Y así fue, vino y charlamos. Me comentó que querían identificar a los soldados que quedaron en Malvinas. Eso me pareció bueno y fui la primera madre en decirle que estaba de acuerdo”, contó Elma, quien añadió “no fue sencillo poder llevar adelante eso porque al principio muchos familiares no querían que los tocaran, pero cuando se empezó a conocer quien estaba en cada tumba, todos querían saber”.

Viajes
Desde aquel primer encuentro, en reiteradas oportunidades, Aro volvió a la casa de los Ruíz Díaz. “El primero en enfermarse fue mi esposo. Y Julito primero le trajo elementos, como una cama ortopédica. Siempre nos acompañó. Lamentablemente, mi esposo falleció en el 2010 y dos años después comencé yo también con problemas de salud. Nuevamente fue Aro quien se ocupó de conseguirme una silla (de ruedas)”, relató.
Con estos ejemplos, expuso, que hace muchos años ella mantiene un contacto permanente con Aro. “Nadie me obligó a nada. Eso quería aclarar. No es verdad que yo no sabía que vendría el soldado inglés, al contrario, quería conocerlo”, subrayó Elma. Asimismo, aseveró: “Y voy a conocerlo, aunque me tenga que ir a Buenos Aires”.
En este punto comentó que precisamente “mi hijo Julito está tratando de encontrar la forma de que pueda ir a Malvinas. Es algo que quiero hacer y tal vez ese viaje sea una buena oportunidad para conocerlo a Cardozo”. Un objetivo que espera cumplir en breve, “el 11 de septiembre cumplo 80 años y me gustaría festejarlo con los que me ayudaron a saber dónde está sepultado mi hijo”, concluyó Elma en diálogo con El Litoral.