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Nuevos precios en panaderías: el kilo de pan llega hasta $60 y el kilo de chipá $450

La primera suba del año se presentó de manera progresiva. Los panaderos expresaron que la presión impositiva y el aumento de los insumos básicos repercutió en los nuevos importes.
 

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Mientras la inflación impacta en las góndolas de alimentos básicos como la harina y los lácteos, el encarecimiento de esos insumos junto con la carga impositiva terminó presionando a las panaderías que modificaron los precios del pan, del chipá y las facturas.
Se trata del primer aumento del año, que en esta oportunidad se presentó de forma progresiva y en la última semana casi todos los comercios del rubro empezaron a exhibir los nuevos importes con subas que rondan entre un 10% y 15%. 
Los incrementos se concentran sobre todo en productos como chipá, facturas y delicatessen. Son pocas las panaderías que todavía mantienen el precio del pan para evitar un descenso del consumo.
Además, en el mercado hay una importante disparidad de los precios, dado que el kilo de pan actualmente cuesta entre $30 y hasta $60, el kilo de chipá desde $240 hasta $450 y la docena de facturas $110 y $220.
“Cada panadería se arregla como puede, los costos de cada uno son muy distintos. En nuestro caso, debido a que manejamos una empresa grande, tenemos una presión impositiva cada vez mayor. Además aumentaron los lácteos y el almidón. Lamentablemente por esas dos razones tuvimos que trasladar los gastos al precio de nuestros productos. Bajar la calidad a esta altura no tiene sentido”, expresó a este medio el dueño de una red de panaderías, Amalio Sánchez.
En tanto que desde una panadería de barrio, Osvaldo mencionó: “La semana pasada subió el chipá, entendemos que por la suba de los productos con los cuales se fabrica. El kilo costaba $220 y ahora $240; pese a los nuevos precios seguimos manteniendo la demanda. Lo que baja es el volumen de la compra”. En tanto que el dueño de una reconocida chipacería, Alan expresó: “Nosotros aumentamos el precio del chipá la semana pasada por dos cuestiones. Por un lado, porque venimos sosteniendo el precio desde febrero del año pasado, algo que se hizo insostenible. Por otro lado, porque en los últimos meses tuvimos varios aumentos en los lácteos y ya no pudimos absorber más esos costos de producción. Además, la provincia se puso más estricta que nunca en lo que respecta a los impuestos, además aumentó el agua y la luz, todo eso repercute bastante”.
Algunas chipacerías mantuvieron los costos durante todo un año, no obstante, la mayoría de las panaderías subieron los precios tres veces el año pasado: una suba en marzo, otra en mayo y la última a fines de septiembre. Esos aumentos se alineaban a los costos de la harina, y en mayo los molineros harineros se encontraban con problemas de desabastecimiento que terminaron repercutiendo en el precio de los panificados en general.
Demanda
La crisis económica se hace sentir en el rubro de alimentos, de hecho varios panaderos afirmaron que si bien no bajó el nivel de demanda sí bajó la cantidad del consumo.
En este sentido, de acuerdo a los últimos datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) en el rubro alimentos el nivel de ventas se retrajo en un 3,8% (en cantidades).
“Antes el consumo promedio se concentraba desde el 1 hasta el 15 de cada mes y después las ventas bajaban un poco. Ahora notamos que el período de consumo se acortó mucho más. Sólo tenemos buenas ventas durante la semana de cobro de los empleados de la Provincia, después nos quedan tres extensas semanas en las que aguantamos”, sintetizó desde una chipacería Alan.

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Nuevos precios en panaderías: el kilo de pan llega hasta $60 y el kilo de chipá $450

La primera suba del año se presentó de manera progresiva. Los panaderos expresaron que la presión impositiva y el aumento de los insumos básicos repercutió en los nuevos importes.
 

Mientras la inflación impacta en las góndolas de alimentos básicos como la harina y los lácteos, el encarecimiento de esos insumos junto con la carga impositiva terminó presionando a las panaderías que modificaron los precios del pan, del chipá y las facturas.
Se trata del primer aumento del año, que en esta oportunidad se presentó de forma progresiva y en la última semana casi todos los comercios del rubro empezaron a exhibir los nuevos importes con subas que rondan entre un 10% y 15%. 
Los incrementos se concentran sobre todo en productos como chipá, facturas y delicatessen. Son pocas las panaderías que todavía mantienen el precio del pan para evitar un descenso del consumo.
Además, en el mercado hay una importante disparidad de los precios, dado que el kilo de pan actualmente cuesta entre $30 y hasta $60, el kilo de chipá desde $240 hasta $450 y la docena de facturas $110 y $220.
“Cada panadería se arregla como puede, los costos de cada uno son muy distintos. En nuestro caso, debido a que manejamos una empresa grande, tenemos una presión impositiva cada vez mayor. Además aumentaron los lácteos y el almidón. Lamentablemente por esas dos razones tuvimos que trasladar los gastos al precio de nuestros productos. Bajar la calidad a esta altura no tiene sentido”, expresó a este medio el dueño de una red de panaderías, Amalio Sánchez.
En tanto que desde una panadería de barrio, Osvaldo mencionó: “La semana pasada subió el chipá, entendemos que por la suba de los productos con los cuales se fabrica. El kilo costaba $220 y ahora $240; pese a los nuevos precios seguimos manteniendo la demanda. Lo que baja es el volumen de la compra”. En tanto que el dueño de una reconocida chipacería, Alan expresó: “Nosotros aumentamos el precio del chipá la semana pasada por dos cuestiones. Por un lado, porque venimos sosteniendo el precio desde febrero del año pasado, algo que se hizo insostenible. Por otro lado, porque en los últimos meses tuvimos varios aumentos en los lácteos y ya no pudimos absorber más esos costos de producción. Además, la provincia se puso más estricta que nunca en lo que respecta a los impuestos, además aumentó el agua y la luz, todo eso repercute bastante”.
Algunas chipacerías mantuvieron los costos durante todo un año, no obstante, la mayoría de las panaderías subieron los precios tres veces el año pasado: una suba en marzo, otra en mayo y la última a fines de septiembre. Esos aumentos se alineaban a los costos de la harina, y en mayo los molineros harineros se encontraban con problemas de desabastecimiento que terminaron repercutiendo en el precio de los panificados en general.
Demanda
La crisis económica se hace sentir en el rubro de alimentos, de hecho varios panaderos afirmaron que si bien no bajó el nivel de demanda sí bajó la cantidad del consumo.
En este sentido, de acuerdo a los últimos datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) en el rubro alimentos el nivel de ventas se retrajo en un 3,8% (en cantidades).
“Antes el consumo promedio se concentraba desde el 1 hasta el 15 de cada mes y después las ventas bajaban un poco. Ahora notamos que el período de consumo se acortó mucho más. Sólo tenemos buenas ventas durante la semana de cobro de los empleados de la Provincia, después nos quedan tres extensas semanas en las que aguantamos”, sintetizó desde una chipacería Alan.