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Domingo 15de Septiembre de 2019CORRIENTES28°Pronóstico Extendidoclima_sol

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11 de julio

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1865... y en medio del fragor de la guerra contra el Paraguay, 5 señoras, en un hecho bárbaro y sin precedentes, fueron sacadas de sus hogares y  llevadas a Asunción como rehenes. Las cautivas, el 11 de julio, en medio del fragor de la guerra, cinco señoras, en un hecho bárbaro y sin precedentes, fueron sacadas de sus hogares y llevadas a Asunción como rehenes. 
Fueron secuestradas como represalia porque sus maridos eran patriotas correntinos que luchaban por la recuperación del suelo invadido. Efectivamente, la represalia por la recuperación de la ciudad el día 25 de mayo fue durísima y el símbolo del ensañamiento fue el rapto de las cinco cautivas: Encarnación Atienza de Ezcurra, casada con el mayor del Ejército Santiago Osuna; Victoria Bart de Cevallos; Carmen Ferré de Alsina, hija de Manuel Antonio Ferré, a quien se la llevaron con su pequeña hija en represalia por la acción de su esposo el coronel Fermín Alsina, quien había evacuado la ciudad de Corrientes; otras de las mujeres secuestradas fue Jacoba Plaza de Cabral, llevada también con su pequeño hijo en represalia porque su marido había emigrado; y Toribia de los Santos de Sosa, esposa del bravo coronel Desiderio Sosa, quien se encontraba en el interior organizando tropas. Esta última fue la única que no pudo sobrevivir al cautiverio. 
En la madrugada del día 11, simultáneamente, comisiones armadas irrumpieron en los domicilios de las cinco señoras y arrebatadas de sus residencias fueron trasladadas violentamente al cabildo donde, sometidas a interrogatorio y unidas por idéntico principio de no traicionar a sus esposos, fueron declaradas prisioneras de guerra y serían deportadas al territorio paraguayo y confinadas a la fortaleza de Humaitá, donde se hallaba Francisco Solano López.

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11 de julio

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1865... y en medio del fragor de la guerra contra el Paraguay, 5 señoras, en un hecho bárbaro y sin precedentes, fueron sacadas de sus hogares y  llevadas a Asunción como rehenes. Las cautivas, el 11 de julio, en medio del fragor de la guerra, cinco señoras, en un hecho bárbaro y sin precedentes, fueron sacadas de sus hogares y llevadas a Asunción como rehenes. 
Fueron secuestradas como represalia porque sus maridos eran patriotas correntinos que luchaban por la recuperación del suelo invadido. Efectivamente, la represalia por la recuperación de la ciudad el día 25 de mayo fue durísima y el símbolo del ensañamiento fue el rapto de las cinco cautivas: Encarnación Atienza de Ezcurra, casada con el mayor del Ejército Santiago Osuna; Victoria Bart de Cevallos; Carmen Ferré de Alsina, hija de Manuel Antonio Ferré, a quien se la llevaron con su pequeña hija en represalia por la acción de su esposo el coronel Fermín Alsina, quien había evacuado la ciudad de Corrientes; otras de las mujeres secuestradas fue Jacoba Plaza de Cabral, llevada también con su pequeño hijo en represalia porque su marido había emigrado; y Toribia de los Santos de Sosa, esposa del bravo coronel Desiderio Sosa, quien se encontraba en el interior organizando tropas. Esta última fue la única que no pudo sobrevivir al cautiverio. 
En la madrugada del día 11, simultáneamente, comisiones armadas irrumpieron en los domicilios de las cinco señoras y arrebatadas de sus residencias fueron trasladadas violentamente al cabildo donde, sometidas a interrogatorio y unidas por idéntico principio de no traicionar a sus esposos, fueron declaradas prisioneras de guerra y serían deportadas al territorio paraguayo y confinadas a la fortaleza de Humaitá, donde se hallaba Francisco Solano López.