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Lunes 26de Agosto de 2019CORRIENTES17°Pronóstico Extendidoclima_nublado

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Vejez

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Recuerdo haber escuchado en mi adolescencia una frase que me impactó: “Los hombres son como el vino. Si bueno, cuando más viejo, mejor. Si malo, cuanto más viejo, peor”.
Como todos, a lo largo de mi vida tuve oportunidad de dar con ancianos que fueron o son verdaderas joyas de humanidades, pero di también con otros a los que la palabra “viejo” les cabía en la peor de las acepciones: egoístas, cascarrabias, avaros, cuando no “reverdecidos” ante las hijas de Eva. Pero todos -buenos o no- tienen en común la profunda necesidad de ser queridos. Por ello me gustó una página del escritor belga Phil Bosmans (“Sí a la vida”) que ayuda a comprenderlos y a quererlos como son: “Hay gente mayor al que el egoísmo ha fosilizado y que tiraniza a quienes les rodean a base de bien. Hay gente mayor que, debido a  su decadencia corporal y espiritual, se han convertido ya en toda una carga, y es a esa gente a quien debemos ayudar a llevar la carga propia, con mucho amor y mucha paciencia.
Pero son muchos los viejos en los que alientan verdaderos tesoros. Y debes saber descubrirlos. ¡Dedícales a los viejos algo de tu tiempo! Se habla ya demasiado de ellos, de su jubilación, de su vivienda, de sus pequeños y grandes problemas, pero se habla demasiado poco con ellos. Hazlo en alguna ocasión. Y sobre todo escucha a esta gente mayor atentamente. Gente aún no devorada por el estilo inhumano de vida propio de la gran ciudad, gente procedente de la libre tierra. Te asombrarás de su sabiduría vital, de su humor, de su filosofía, su paz, su seguridad, de la paz de su corazón.
Los mayores hacen mil pequeños servicios que, si los hacen otros, deben ser objeto de remuneración. En una sociedad pobre de sensibilidad, como la nuestra (la belga), son unos indicadores de los verdaderos valores vitales”. Seguramente usted conoce algún anciano -hombre o mujer- en su misma cuadra, o a la vuelta de la esquina. ¿Por qué no regalarle un rato de su tiempo libre? El anciano se lo agradecerá. Y usted se sentirá mejor.
¡Hasta mañana!

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Vejez

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Recuerdo haber escuchado en mi adolescencia una frase que me impactó: “Los hombres son como el vino. Si bueno, cuando más viejo, mejor. Si malo, cuanto más viejo, peor”.
Como todos, a lo largo de mi vida tuve oportunidad de dar con ancianos que fueron o son verdaderas joyas de humanidades, pero di también con otros a los que la palabra “viejo” les cabía en la peor de las acepciones: egoístas, cascarrabias, avaros, cuando no “reverdecidos” ante las hijas de Eva. Pero todos -buenos o no- tienen en común la profunda necesidad de ser queridos. Por ello me gustó una página del escritor belga Phil Bosmans (“Sí a la vida”) que ayuda a comprenderlos y a quererlos como son: “Hay gente mayor al que el egoísmo ha fosilizado y que tiraniza a quienes les rodean a base de bien. Hay gente mayor que, debido a  su decadencia corporal y espiritual, se han convertido ya en toda una carga, y es a esa gente a quien debemos ayudar a llevar la carga propia, con mucho amor y mucha paciencia.
Pero son muchos los viejos en los que alientan verdaderos tesoros. Y debes saber descubrirlos. ¡Dedícales a los viejos algo de tu tiempo! Se habla ya demasiado de ellos, de su jubilación, de su vivienda, de sus pequeños y grandes problemas, pero se habla demasiado poco con ellos. Hazlo en alguna ocasión. Y sobre todo escucha a esta gente mayor atentamente. Gente aún no devorada por el estilo inhumano de vida propio de la gran ciudad, gente procedente de la libre tierra. Te asombrarás de su sabiduría vital, de su humor, de su filosofía, su paz, su seguridad, de la paz de su corazón.
Los mayores hacen mil pequeños servicios que, si los hacen otros, deben ser objeto de remuneración. En una sociedad pobre de sensibilidad, como la nuestra (la belga), son unos indicadores de los verdaderos valores vitales”. Seguramente usted conoce algún anciano -hombre o mujer- en su misma cuadra, o a la vuelta de la esquina. ¿Por qué no regalarle un rato de su tiempo libre? El anciano se lo agradecerá. Y usted se sentirá mejor.
¡Hasta mañana!