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CORRIENTES:

La 72 años de la polémica intervención federal de Perón a Corrientes

El 4 de septiembre de 1947 el Gobierno Nacional decretó el fin del único gobierno provincial opositor que había en el país. La decisión causó grandes polémicas y referentes de todo el país la calificaron como un atropello a las instituciones.

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El 24 de febrero de 1946 se desarrollaron en el país las elecciones por las que Juan Domingo Perón accedió por primera vez a la presidencia de la Nación. En aquella oportunidad, la alianza entre el Partido Laborista y la UCR Junta Renovador no sólo logró imponer la fórmula presidencial y conformar una amplia mayoría en el Congreso sino que también ganaron en 13 de las 14 gobernaciones provinciales.

Si bien la Unión Democrática que proponía la dupla Tamborini - Mosca triunfó en algunas provincias Corrientes fue el único distrito donde el peronismo no pudo ganar la gobernación.

A las elecciones por el ejecutivo provincial se presentaron siete fórmulas. Elías Abad y Carlos Lotero Silgueira eran la propuesta del Partido Demócrata Nacional y los radicales antipersonalistas, Diómedes Rojas y Fernando Romero Corrales la del autonomismo y Ernesto Meabe y Mariano Gómez fueron por el liberalismo.

Blas Benjamín de la Vega y Justo Villar fueron los candidatos de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional), mientras que Justo Alvarez Hayes y José Rosenbaum eran los de la unión entre el Partido Demócrata Progresista y el Comunista.

La fuerzas que apoyaban a Juan Domingo Perón fueron divididas, el laborismo ofreció al electorado la fórmula José Ramón Virasoro y Santiago Ballejos mientras que la UCR –Junta Renovadora a Pedro Díaz de Vivar y también Santiago Ballejos. 

Tras las elecciones, ningún partido tuvo la cantidad suficiente para nombrar a sus candidatos a través del Colegio Electoral por lo que comenzaron las negociaciones. Con tal de impedir el triunfo peronista, los liberales y autonomistas optaron dar sus votos a la UCR que dada su intransigencia de aquellos años no iba a apoyar a nadie más. Por ello, Blas Benjamín de la Vega asumió como gobernador el 22 de mayo, siendo el único de todo el país que no era peronista.

Blas Benjamín de la Vega.

Blas Benjamín de la Vega

El 4 de junio Perón asumió la Presidencia de la Nación y apenas una semana después dirigentes correntinos comenzaron a golpear puertas en la Casa Rosada asegurando que la elección a De la Vega había sido ilegítima por caducidad del Colegio Electoral. Aquella sería la primera de las muestras de poca simpatía del incipiente peronismo con la situación provincial.

Peor fue cuando la Cámara de Senadores de la Nación no aprobó los diplomas de los senadores correntinos, el autonomista Luis Bobbio y el liberal Mariano Gómez. Ambos papeles estuvieron cajoneados largo tiempo aunque iban a ser los únicos 2 opositores frente a 28 oficialistas, nunca llegaron a asumir.

Con una larga explicación que aseguraba que Corrientes estaba fuera de los avances logrados por el peronismo, que institucionalmente la provincia estaba subvertida y que no se había respetado la voluntad popular en las elecciones, el 10 de agosto la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción al proyecto de intervención federal que habían presentado los adherentes a Perón. Sin embargo, llamativamente, el Senado postergó todos los tratamientos vinculados a Corrientes y pasó más de un año sin pronunciarse. 

Aquella media sanción fue una espada de Damocles que constantemente pendió sobre la cabeza de la gestión de Blas de la Vega. Este hombre radical había llegado al cargo de manera casi fortuita, ya que pese a haber sido el principal candidato de su partido en una primera instancia renunció a esa posibilidad, por lo que sus correligionarios terminaron eligiendo a Eudoro Vargas Gómez, pero éste falleció de manera repentina apenas 25 días antes de las elecciones, por lo que De la Vega tuvo que hacerse cargo de la candidatura finalmente. Luego, vía Colegio Electoral, la intransigencia radical de no apoyar a otros candidatos y la actitud de los otros partidos de querer evitar a toda costa que la provincia esté en manos peronistas hicieron el resto.

Fueron meses muy difíciles para la gestión provincial por la agitación social y la preocupación constante a la intervención. No obstante fue un período muy fructífero a nivel legislativo.

Entre el 24 y el 26 de agosto de 1947 una comisión del Senado nacional llegó a Corrientes para conocer la situación local, reuniéndose con dirigentes peronistas y funcionarios de los tres poderes, pero no con el gobernador. La suerte ya estaba echada.

El 4 de septiembre los senadores dieron la media sanción restante a la intervención federal, fue la ley 13.008. La medida fue a los tres poderes y el principal argumento esgrimido fue que la ley electoral correntina se contraponía a la nacional y que carecía de verdadera representación popular.

Esa misma noche, cerca de las 22.30, el coronel Fernando José Carlés se acercó hasta la Casa de Gobierno para darle la noticia a Blas Benjamín de la Vega. El comandante de la Séptima División de Ejército, el general Cándido Leopoldo Motter se hizo cargo del Ejecutivo de manera interina.

Antes de irse, De la Vega firmó varias renuncias y decretos. Uno de ellos decía en su artículo 2: “Denunciar ante la conciencia cívica de la provincia y del país la gravedad de este atentado, y en nombre de las sagradas tradiciones de Corrientes, exhortar al pueblo de A Nación, y especialmente al de la provincia, para que se disponga a cumplir los graves e indeclinables deberes que a los hijos de la Patria impone la hora excepcionalmente crítica por la que atraviesan las instituciones de la República”.

Luego hubo varios actos simbólicos en la puerta de la casa de De la Vega con discursos denunciando el atropello a las instituciones. También llegaron numerosas muestras de solidaridad de referentes opositores nacionales, entre los que se destaca un comunicado del líder radical Ricardo Balbín solidarizándose con sus correligionarios.

Como cada vez que en democracia se intervino Corrientes, hubo un sector local que trabajó fuertemente para que el Gobierno Nacional tome esa decisión. Sin embargo la intervención de 1947 pasó a la historia como la que menos argumentos reales tenía para concretarse.

El 12 de septiembre asumió como interventor federal Juan Filomeno Velazco, esquinense de larga y reconocida carrera militar que había sido jefe de la Policía Federal, iniciando una nueva era en la política de Corrientes. Luego sería electo gobernador y el peronismo administraría la provincia hasta la la Revolución Libertadora de 1955.

Juan Filomeno Velazco
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La 72 años de la polémica intervención federal de Perón a Corrientes

El 4 de septiembre de 1947 el Gobierno Nacional decretó el fin del único gobierno provincial opositor que había en el país. La decisión causó grandes polémicas y referentes de todo el país la calificaron como un atropello a las instituciones.

El 24 de febrero de 1946 se desarrollaron en el país las elecciones por las que Juan Domingo Perón accedió por primera vez a la presidencia de la Nación. En aquella oportunidad, la alianza entre el Partido Laborista y la UCR Junta Renovador no sólo logró imponer la fórmula presidencial y conformar una amplia mayoría en el Congreso sino que también ganaron en 13 de las 14 gobernaciones provinciales.

Si bien la Unión Democrática que proponía la dupla Tamborini - Mosca triunfó en algunas provincias Corrientes fue el único distrito donde el peronismo no pudo ganar la gobernación.

A las elecciones por el ejecutivo provincial se presentaron siete fórmulas. Elías Abad y Carlos Lotero Silgueira eran la propuesta del Partido Demócrata Nacional y los radicales antipersonalistas, Diómedes Rojas y Fernando Romero Corrales la del autonomismo y Ernesto Meabe y Mariano Gómez fueron por el liberalismo.

Blas Benjamín de la Vega y Justo Villar fueron los candidatos de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional), mientras que Justo Alvarez Hayes y José Rosenbaum eran los de la unión entre el Partido Demócrata Progresista y el Comunista.

La fuerzas que apoyaban a Juan Domingo Perón fueron divididas, el laborismo ofreció al electorado la fórmula José Ramón Virasoro y Santiago Ballejos mientras que la UCR –Junta Renovadora a Pedro Díaz de Vivar y también Santiago Ballejos. 

Tras las elecciones, ningún partido tuvo la cantidad suficiente para nombrar a sus candidatos a través del Colegio Electoral por lo que comenzaron las negociaciones. Con tal de impedir el triunfo peronista, los liberales y autonomistas optaron dar sus votos a la UCR que dada su intransigencia de aquellos años no iba a apoyar a nadie más. Por ello, Blas Benjamín de la Vega asumió como gobernador el 22 de mayo, siendo el único de todo el país que no era peronista.

Blas Benjamín de la Vega.

Blas Benjamín de la Vega

El 4 de junio Perón asumió la Presidencia de la Nación y apenas una semana después dirigentes correntinos comenzaron a golpear puertas en la Casa Rosada asegurando que la elección a De la Vega había sido ilegítima por caducidad del Colegio Electoral. Aquella sería la primera de las muestras de poca simpatía del incipiente peronismo con la situación provincial.

Peor fue cuando la Cámara de Senadores de la Nación no aprobó los diplomas de los senadores correntinos, el autonomista Luis Bobbio y el liberal Mariano Gómez. Ambos papeles estuvieron cajoneados largo tiempo aunque iban a ser los únicos 2 opositores frente a 28 oficialistas, nunca llegaron a asumir.

Con una larga explicación que aseguraba que Corrientes estaba fuera de los avances logrados por el peronismo, que institucionalmente la provincia estaba subvertida y que no se había respetado la voluntad popular en las elecciones, el 10 de agosto la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción al proyecto de intervención federal que habían presentado los adherentes a Perón. Sin embargo, llamativamente, el Senado postergó todos los tratamientos vinculados a Corrientes y pasó más de un año sin pronunciarse. 

Aquella media sanción fue una espada de Damocles que constantemente pendió sobre la cabeza de la gestión de Blas de la Vega. Este hombre radical había llegado al cargo de manera casi fortuita, ya que pese a haber sido el principal candidato de su partido en una primera instancia renunció a esa posibilidad, por lo que sus correligionarios terminaron eligiendo a Eudoro Vargas Gómez, pero éste falleció de manera repentina apenas 25 días antes de las elecciones, por lo que De la Vega tuvo que hacerse cargo de la candidatura finalmente. Luego, vía Colegio Electoral, la intransigencia radical de no apoyar a otros candidatos y la actitud de los otros partidos de querer evitar a toda costa que la provincia esté en manos peronistas hicieron el resto.

Fueron meses muy difíciles para la gestión provincial por la agitación social y la preocupación constante a la intervención. No obstante fue un período muy fructífero a nivel legislativo.

Entre el 24 y el 26 de agosto de 1947 una comisión del Senado nacional llegó a Corrientes para conocer la situación local, reuniéndose con dirigentes peronistas y funcionarios de los tres poderes, pero no con el gobernador. La suerte ya estaba echada.

El 4 de septiembre los senadores dieron la media sanción restante a la intervención federal, fue la ley 13.008. La medida fue a los tres poderes y el principal argumento esgrimido fue que la ley electoral correntina se contraponía a la nacional y que carecía de verdadera representación popular.

Esa misma noche, cerca de las 22.30, el coronel Fernando José Carlés se acercó hasta la Casa de Gobierno para darle la noticia a Blas Benjamín de la Vega. El comandante de la Séptima División de Ejército, el general Cándido Leopoldo Motter se hizo cargo del Ejecutivo de manera interina.

Antes de irse, De la Vega firmó varias renuncias y decretos. Uno de ellos decía en su artículo 2: “Denunciar ante la conciencia cívica de la provincia y del país la gravedad de este atentado, y en nombre de las sagradas tradiciones de Corrientes, exhortar al pueblo de A Nación, y especialmente al de la provincia, para que se disponga a cumplir los graves e indeclinables deberes que a los hijos de la Patria impone la hora excepcionalmente crítica por la que atraviesan las instituciones de la República”.

Luego hubo varios actos simbólicos en la puerta de la casa de De la Vega con discursos denunciando el atropello a las instituciones. También llegaron numerosas muestras de solidaridad de referentes opositores nacionales, entre los que se destaca un comunicado del líder radical Ricardo Balbín solidarizándose con sus correligionarios.

Como cada vez que en democracia se intervino Corrientes, hubo un sector local que trabajó fuertemente para que el Gobierno Nacional tome esa decisión. Sin embargo la intervención de 1947 pasó a la historia como la que menos argumentos reales tenía para concretarse.

El 12 de septiembre asumió como interventor federal Juan Filomeno Velazco, esquinense de larga y reconocida carrera militar que había sido jefe de la Policía Federal, iniciando una nueva era en la política de Corrientes. Luego sería electo gobernador y el peronismo administraría la provincia hasta la la Revolución Libertadora de 1955.

Juan Filomeno Velazco