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Guzmán, discurso duro pero como policía bueno

Por Hernan de Goñi
Publicado en cronista.com

Los inversores tendrán la oportunidad de testear, de primera mano, qué espera conseguir el Gobierno nacional en materia de renegociación de deuda. La visita de Martín Guzmán a Nueva York, despejará dudas no sólo sobre qué estrategia llevará adelante el equipo de Alberto Fernández con el FMI y con los tenedores de bonos, sino también a qué juega la provincia de Buenos Aires, que emplazó a sus acreedores a aceptar la postergación de un pago que venció formalmente ayer, pero que todavía tiene un período de gracia de diez días antes de que sea declarado como un episodio de default.
El Presidente y Guzmán son los únicos funcionarios que pueden hablar de manera oficial sobre el futuro de la deuda. Así lo remarcó el primer mandatario en una entrevista televisiva, en la que reconoció que su objetivo es conseguir un acuerdo rápido con los bonistas. Sabe que muchos inversores (tanto locales como extranjeros) están esperando a que la luz de ese semáforo se ponga verde para reanudar sus proyectos en la Argentina.
El ministro de Economía tenía previsto ofrecer una charla en el Council of Americas, una institución que ha desarrollado un lazo muy estrecho con el país, en la que se congregan tanto empresas con intereses en el territorio, como fondos tienen una alta cantidad de títulos argentinos entre sus activos. Guzmán reiterará el cronograma que maneja el Gobierno para la aprobación de la ley que habilita la reestructuración de la deuda, y señalará que la Argentina necesita más tiempo para empezar a ponerse al día con sus obligaciones. El Ejecutivo espera conseguir al menos dos años, y sabe que a mayor plazo, más tardarán los fondos en recuperar su dinero. Ese será el eje de la negociación. Lo que busca Fernández es que de alguna manera el FMI convalide ese plazo (para lo cual hay que ver si acepta retrasar los vencimientos de 2021).
Si el Presidente y su ministro consiguen convalidar ese mensaje entre los países que mandan en el FMI, creen que en simultáneo ablandarán la resistencia de los bonistas. Guzmán también tiene agendadas reuniones en el Fondo y en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
La piedra en el zapato hoy es Buenos Aires. Porque la incertidumbre que abrió la estrategia de Axel Kicillof hizo caer los bonos y disparó el riesgo país. A Guzmán no le conviene que eso suceda, porque con precios en picada los inversores “serios” se van y aparecen los fondos buitre, a los que no les interesa negociar, sino ir a juicio y hacer una ganancia mayor, sin importar cuándo suceda.
Sin embargo, los inversores ya perciben una estrategia de policía bueno y policía malo. El único argumento que justifica la dura posición del gobernador bonaerense es mostrar a Wall Street que si no se accede a las posiciones razonables de Alberto, el kirchnerismo al que tanto temen está listo para reaparecer. 

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Guzmán, discurso duro pero como policía bueno

Por Hernan de Goñi
Publicado en cronista.com

Los inversores tendrán la oportunidad de testear, de primera mano, qué espera conseguir el Gobierno nacional en materia de renegociación de deuda. La visita de Martín Guzmán a Nueva York, despejará dudas no sólo sobre qué estrategia llevará adelante el equipo de Alberto Fernández con el FMI y con los tenedores de bonos, sino también a qué juega la provincia de Buenos Aires, que emplazó a sus acreedores a aceptar la postergación de un pago que venció formalmente ayer, pero que todavía tiene un período de gracia de diez días antes de que sea declarado como un episodio de default.
El Presidente y Guzmán son los únicos funcionarios que pueden hablar de manera oficial sobre el futuro de la deuda. Así lo remarcó el primer mandatario en una entrevista televisiva, en la que reconoció que su objetivo es conseguir un acuerdo rápido con los bonistas. Sabe que muchos inversores (tanto locales como extranjeros) están esperando a que la luz de ese semáforo se ponga verde para reanudar sus proyectos en la Argentina.
El ministro de Economía tenía previsto ofrecer una charla en el Council of Americas, una institución que ha desarrollado un lazo muy estrecho con el país, en la que se congregan tanto empresas con intereses en el territorio, como fondos tienen una alta cantidad de títulos argentinos entre sus activos. Guzmán reiterará el cronograma que maneja el Gobierno para la aprobación de la ley que habilita la reestructuración de la deuda, y señalará que la Argentina necesita más tiempo para empezar a ponerse al día con sus obligaciones. El Ejecutivo espera conseguir al menos dos años, y sabe que a mayor plazo, más tardarán los fondos en recuperar su dinero. Ese será el eje de la negociación. Lo que busca Fernández es que de alguna manera el FMI convalide ese plazo (para lo cual hay que ver si acepta retrasar los vencimientos de 2021).
Si el Presidente y su ministro consiguen convalidar ese mensaje entre los países que mandan en el FMI, creen que en simultáneo ablandarán la resistencia de los bonistas. Guzmán también tiene agendadas reuniones en el Fondo y en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
La piedra en el zapato hoy es Buenos Aires. Porque la incertidumbre que abrió la estrategia de Axel Kicillof hizo caer los bonos y disparó el riesgo país. A Guzmán no le conviene que eso suceda, porque con precios en picada los inversores “serios” se van y aparecen los fondos buitre, a los que no les interesa negociar, sino ir a juicio y hacer una ganancia mayor, sin importar cuándo suceda.
Sin embargo, los inversores ya perciben una estrategia de policía bueno y policía malo. El único argumento que justifica la dura posición del gobernador bonaerense es mostrar a Wall Street que si no se accede a las posiciones razonables de Alberto, el kirchnerismo al que tanto temen está listo para reaparecer.