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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

Renació el Maradona genial, el que nos pertenece a todos

Por el Dr. Ricardo G. Leconte y Ricardo “Caito” Leconte

Especial para El Litoral

El 25 de noviembre falleció Diego Armando Maradona, pocos días después de cumplir 60 años. Se agotó sorpresivamente el contradictorio, complejo, agotado deportista. Renació el genial jugador que en las canchas mostró su talento, deslumbrando al mundo. El de Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, el que revolucionó Nápoles en Italia, el de la selección argentina en sus mejores momentos. El de cada argentino. El que nos pertenece a todos.

Trayectoria

Sus padres: Dalma Salvadora Franco, “doña Tota”, y don Diego Maradona, “Chitoro”, correntinos de ley, de Esquina, pobres pero conocidos con sus sobrenombres y respetados por todos en su pueblo. Como muchos de nuestra tierra partieron a Buenos Aires en busca de mejores horizontes económicos. Se radicaron en Villa Fiorito, en zona pobre del sur de la ciudad de Buenos Aires.

Nacieron 8 hijos, uno de ellos Diego Armando, que se destacó en los picados del barrio, de pantalones cortos deslumbró al público en los entretiempos de Argentinos Juniors con su maestría casi de circo con la pelota y se consagró luego en Argentinos Juniors. De allí pasó a Boca Juniors y equipos europeos, pero fundamentalmente a la selección argentina, donde cumplió desempeños inolvidables. Así lo disfrutamos los argentinos. Así deslumbró al mundo.

Reconocimiento de todos

Ante su muerte, famosos futbolistas brasileños, como Ronaldinho y Roberto Carlos, el francés Zinedine Zidane, el presidente de Francia Emmanuel Macron, entre muchos, lo recuerdan como el mayor futbolista de la historia. Destacaron su magia y talento los más dispares protagonistas de nuestro tiempo. Igual Alberto Fernández, Mauricio Macri, Cristina Kirchner, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, el radical Negri, el canciller Solá, todos… El goleador inglés en el mundial de Méjico, Gary Lineker, tras el segundo gol fantástico que le hiciera Diego recordó ante su muerte: “Tuve ganas de aplaudir tanto talento, pero no podía por ser rival, y en ese momento... Diego fue el más grande y su gol, el mejor de la historia”.

En 1984, cuando como senador nacional mi padre visitó Japón, cada vez que se entrevistaba con funcionarios o empresarios del Japón, cuando los identificaban decían: “Argentinos: Maradona y tango”, influenciados por la espectacular actuación del futbolista en el Mundial Juvenil de Fútbol realizado allí en 1979.

Sus crisis y contradicciones

Pero pasado su protagonismo en las canchas, Diego Maradona entró en una crisis contradictoria. Sobre esto ha escrito Santiago Kovadloff: “La suya ha sido la suerte de muy contados, de esos pocos elegidos para el éxito y el tormento. Dotado del temple inusual que infunde el genio y marcado a la vez por la fragilidad del espíritu… No merece ahora sino la contenida ponderación de la piedad y del perdón. Sepamos comprender que haya pactado con el demonio ante la imposibilidad de soportar, en su corazón invicto de muchacho, la agonía de atributos que alguna vez Dios le dio”.

Valdano, lúcido compañero en la selección, manifestó: “Todos los que amamos el fútbol auténtico lloraremos aún más por aquel Diego que, en los últimos tiempos, casi había desaparecido bajo el paso de su leyenda y su exagerada vida. Adiós, gran capitán”.

Ha muerto el Maradona en crisis y se desvalorizan los que especularon y especulan con su nombre, antes y después de muerto. Démosle cristiana sepultura y recemos por él. Ayer lo sepultaron con gran congoja de todos en el Cementerio de Bella Vista (Buenos Aires), junto a donde descansan sus padres: doña Tota y don Diego, hijos de nuestra tierra, Corrientes, junto con el fútbol, sus afectos más sólidos y duraderos en la vida. Volvió a sus raíces.

El genial Diego de todos

El Diego renacido, el genio indiscutido de las canchas de fútbol, el que nos pertenece a todos los argentinos y al mundo, vivirá siempre en nuestro recuerdo y corazones.

Dios quiera que así sea.

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