En una misa cargada de simbolismos, Larregain asumió como obispo auxiliar
ellitoral.com.ar

Martes 14 de Julio de 2020 CORRIENTES16°Pronóstico Extendido clima_sol

Dolar Compra: $70,00

Dolar Venta: $75,00

CORRIENTES:

En una misa cargada de simbolismos, Larregain asumió como obispo auxiliar

La ceremonia fue presidida por el arzobispo, Andrés Stanovnik. En estos tiempos de covid-19 fue el primer oficio religioso en contar con la participación de unas 20 personas, gracias a un permiso especial.
 

Una jornada histórica para la iglesia católica local se vivió ayer en la Catedral, con la consagración episcopal del nuevo obispo auxiliar, monseñor José Adolfo Larregain. La ceremonia, cargada de simbolismos se realizó en el marco de la fiesta de San Pedro y San Pablo, y fue presidida por el arzobispo Andrés Stanovnik.
Además, se trató de un oficio excepcional dado que, con los cuidados preventivos, la misa se desarrolló con la participación de unas 20 personas, de hecho, ayer mismo se anunció que los templos podían recibir dicha cantidad máxima de fieles. Es así que estuvo presente el gobernador, Gustavo Valdés, el intendente, Eduardo Tassano; asimismo el arzobispo emérito, Domingo Castagna, los obispos de Goya, Adolfo Canecín y de Santo Tomé, Gustavo Montini. También asistieron algunos sacerdotes en representación de presbíteros, diáconos permanentes y toda la comunidad diocesana.
“Nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para conmemorar con toda la Iglesia el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Al mismo tiempo, le agradecemos el don que nos hizo en la persona del hermano José Adolfo, nombrándolo obispo auxiliar”, fueron las palabras iniciales de monseñor Stanovnik durante la homilía.
Además, señaló que “el contexto global de crisis que estamos transitando, causado por la pandemia del covid-19, es un signo muy fuerte para el inicio del ministerio episcopal de nuestro hermano. Aquí viene bien tener presente los signos episcopales que va a recibir: el anillo, la mitra y el báculo”. De hecho, la misa de ordenación se desarrolló con diferentes gestos que tenían un significado particular.
Es así que, monseñor Stanovnik explicó que el anillo, tipifica la alianza y fidelidad con Dios; “la mitra la paciencia en tiempos difíciles” y el báculo “para dejarse conducir por el Espíritu Santo y así poder iluminar y gobernar a la iglesia de Dios”.
Luego encomendó al obispo auxiliar anunciar el evangelio, y de manera directa le expresó: “José Adolfo, te ha tocado la gracia de venir a un pueblo profundamente mariano. Por ello, y ante la Cruz de los Milagros, te encomendamos la protección de nuestra Tierna Madre de Itatí, para que el mismo Espíritu que la cubrió a ella te ilumine, sostenga y consuele en tu ministerio episcopal”.
Tras esas palabras, el padre José Adolfo Larregain, pasó por un interrogatorio de presentación, con el cual renovó su servicio pastoral, aunque con un ofrecimiento de consagración más profunda. A continuación, el arzobispo junto con los obispos de la provincia, coordinaron el gesto de imposición de manos con una plegaria de ordenación que continuó con la unción de su cabeza y la entrega de las insignias (anillo, mitra y báculo).
“Nos alegramos por el nuevo obispo, ya que no podemos abrazarnos lo saludamos aplaudiendo”, destacó Stanovnik una vez que concluyeron los diferentes momentos del rito de ordenación.

Novel consagrado
Antes de que finalice el oficio religioso, monseñor José Adolfo Larregain brindó un mensaje de acción de gracias diciendo: “Agradezco a Dios nuestro Señor por este día tan especial para mi vida en el cual el camino recorrido por ustedes y mi camino se hacen uno sólo para seguir transitando tras las huellas de Jesús y la construcción de su Reino. Es un nuevo paso vocacional, al menos así lo quiero vivir”.
En primer lugar, correspondió al “Papa Francisco y a quienes pusieron la confianza en mí para este servicio que hoy se me encomienda. Mi gratitud a todos los presentes, que representan a los que hoy les gustaría estar. De todos modos, las redes sociales y los medios han hecho posible la transmisión de la celebración. Aprovecho para saludarlos a todos, los abrazo con el alma. Muchas gracias por todas las expresiones de cariño y saludos recibidos”.
Tras recordar a las comunidades por las que transitó, monseñor Larregain se dirigió a la iglesia de Corrientes, destacando que “comencé a experimentar su cercanía, sencillez y profunda fe. Agradezco los gestos fraternos de bienvenida”.
Para cerrar, realizó una oración diciendo: “Pido a nuestro Señor que se haga en mí lo que hemos venido rezando en este tiempo: que sea (que seamos) un verdadero testigo de la buena noticia; que tenga un corazón comprensivo, sabio y prudente, de hermano; me conceda el discernimiento necesario para escuchar, hablar y actuar con rectitud y coraje, abierto a la acción del espíritu santo. Tierna y Dulce madre de Itatí, que miras con ojos de misericordia a tu pueblo correntino no apartes tus ojos de mí”.
(MS)

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

En una misa cargada de simbolismos, Larregain asumió como obispo auxiliar

La ceremonia fue presidida por el arzobispo, Andrés Stanovnik. En estos tiempos de covid-19 fue el primer oficio religioso en contar con la participación de unas 20 personas, gracias a un permiso especial.
 

Una jornada histórica para la iglesia católica local se vivió ayer en la Catedral, con la consagración episcopal del nuevo obispo auxiliar, monseñor José Adolfo Larregain. La ceremonia, cargada de simbolismos se realizó en el marco de la fiesta de San Pedro y San Pablo, y fue presidida por el arzobispo Andrés Stanovnik.
Además, se trató de un oficio excepcional dado que, con los cuidados preventivos, la misa se desarrolló con la participación de unas 20 personas, de hecho, ayer mismo se anunció que los templos podían recibir dicha cantidad máxima de fieles. Es así que estuvo presente el gobernador, Gustavo Valdés, el intendente, Eduardo Tassano; asimismo el arzobispo emérito, Domingo Castagna, los obispos de Goya, Adolfo Canecín y de Santo Tomé, Gustavo Montini. También asistieron algunos sacerdotes en representación de presbíteros, diáconos permanentes y toda la comunidad diocesana.
“Nos hemos reunido alrededor del altar del Señor para conmemorar con toda la Iglesia el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Al mismo tiempo, le agradecemos el don que nos hizo en la persona del hermano José Adolfo, nombrándolo obispo auxiliar”, fueron las palabras iniciales de monseñor Stanovnik durante la homilía.
Además, señaló que “el contexto global de crisis que estamos transitando, causado por la pandemia del covid-19, es un signo muy fuerte para el inicio del ministerio episcopal de nuestro hermano. Aquí viene bien tener presente los signos episcopales que va a recibir: el anillo, la mitra y el báculo”. De hecho, la misa de ordenación se desarrolló con diferentes gestos que tenían un significado particular.
Es así que, monseñor Stanovnik explicó que el anillo, tipifica la alianza y fidelidad con Dios; “la mitra la paciencia en tiempos difíciles” y el báculo “para dejarse conducir por el Espíritu Santo y así poder iluminar y gobernar a la iglesia de Dios”.
Luego encomendó al obispo auxiliar anunciar el evangelio, y de manera directa le expresó: “José Adolfo, te ha tocado la gracia de venir a un pueblo profundamente mariano. Por ello, y ante la Cruz de los Milagros, te encomendamos la protección de nuestra Tierna Madre de Itatí, para que el mismo Espíritu que la cubrió a ella te ilumine, sostenga y consuele en tu ministerio episcopal”.
Tras esas palabras, el padre José Adolfo Larregain, pasó por un interrogatorio de presentación, con el cual renovó su servicio pastoral, aunque con un ofrecimiento de consagración más profunda. A continuación, el arzobispo junto con los obispos de la provincia, coordinaron el gesto de imposición de manos con una plegaria de ordenación que continuó con la unción de su cabeza y la entrega de las insignias (anillo, mitra y báculo).
“Nos alegramos por el nuevo obispo, ya que no podemos abrazarnos lo saludamos aplaudiendo”, destacó Stanovnik una vez que concluyeron los diferentes momentos del rito de ordenación.

Novel consagrado
Antes de que finalice el oficio religioso, monseñor José Adolfo Larregain brindó un mensaje de acción de gracias diciendo: “Agradezco a Dios nuestro Señor por este día tan especial para mi vida en el cual el camino recorrido por ustedes y mi camino se hacen uno sólo para seguir transitando tras las huellas de Jesús y la construcción de su Reino. Es un nuevo paso vocacional, al menos así lo quiero vivir”.
En primer lugar, correspondió al “Papa Francisco y a quienes pusieron la confianza en mí para este servicio que hoy se me encomienda. Mi gratitud a todos los presentes, que representan a los que hoy les gustaría estar. De todos modos, las redes sociales y los medios han hecho posible la transmisión de la celebración. Aprovecho para saludarlos a todos, los abrazo con el alma. Muchas gracias por todas las expresiones de cariño y saludos recibidos”.
Tras recordar a las comunidades por las que transitó, monseñor Larregain se dirigió a la iglesia de Corrientes, destacando que “comencé a experimentar su cercanía, sencillez y profunda fe. Agradezco los gestos fraternos de bienvenida”.
Para cerrar, realizó una oración diciendo: “Pido a nuestro Señor que se haga en mí lo que hemos venido rezando en este tiempo: que sea (que seamos) un verdadero testigo de la buena noticia; que tenga un corazón comprensivo, sabio y prudente, de hermano; me conceda el discernimiento necesario para escuchar, hablar y actuar con rectitud y coraje, abierto a la acción del espíritu santo. Tierna y Dulce madre de Itatí, que miras con ojos de misericordia a tu pueblo correntino no apartes tus ojos de mí”.
(MS)