Las máximas autoridades de la Iglesia católica en el país visitarán el miércoles al presidente Alberto Fernández para cumplir con el ritual anual de transmitirle los saludos navideños.
El encuentro carecería prácticamente de voltaje político si no fuese por el hecho de que el año pasado los obispos —quebrando una añeja tradición— no le solicitaron la audiencia por el malestar que les produjo el empeño que por entonces estaba poniendo el presidente para que el Congreso aprobara la legalización del aborto.
En la Casa Rosada consideran que el pedido constituye una clara señal de la Conferencia Episcopal —que agrupa a todos los obispos argentinos— de querer empezar a recomponer las relaciones.
Los obispos estaban disgustados no solo con la actitud del Presidente, sino por haber impulsado el proyecto en medio de una pandemia que provocó decenas de miles de muertos y profundizó la crisis económica y social. Más aún: la relación del mandatario con el Papa Francisco se dañó severamente.
Aunque todo aquello en cierta forma ya es parte de la historia, viejos y nuevos factores afectan el vínculo. Entre los antiguos se cuenta que Alberto Fernández haya optado por confrontar con la oposición tras una primera etapa conciliadora. Ni bien terminaron las elecciones, el Presidente habló de consensuar un plan económico plurianual, pero aún no se conoce.
Entre los nuevos factores surgen principalmente dos que, en rigor, atraviesan a todos los partidos como fue con el aborto. Uno es un proyecto de ley “de buena muerte” para regular la eutanasia que acaba de ser presentado por el presidente de la UCR, el senador Alfredo Cornejo, y los diputados de su partido Jimena Latorre y Alejandro Cacace. Pese a que en los países donde se legaliza el aborto luego se intenta hacerlo con la eutanasia, en la Iglesia no esperaban que se presentara tan rápidamente.
La doctrina católica no está de acuerdo con el ensañamiento terapéutico, pero tampoco con acelerar la muerte de un enfermo. De hecho, su premisa es no solo “defender la vida desde la concepción” y, por tanto, oponerse al aborto, sino también hacerlo “hasta la muerte natural”.
La oposición a la eutanasia aglutina al grueso de las religiones. El Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (Calir), que agrupa a personalidades de los principales cultos que actúan en el país, salió rápidamente a criticar el proyecto, que describió como “de facilitación del suicidio asistido y eliminación de enfermos crónicos, incluso niños y personas con capacidad restringida”.
Otra cuestión que causa gran malestar en la Iglesia -y que también atraviesa a los partidos mayoritarios- lo constituyen los proyectos para habilitar las apuestas online en la región metropolitana y en varias provincias. El conocido cura villero Pepe Di Paola advirtió días pasados que se corre el riesgo de que “cada casa pueda ser un casino”.
Di Paola —coordinador nacional de la Pastoral de Adicciones— lamentó que “se anteponga un objetivo recaudatorio y se legalice el negocio de unos pocos sin considerar los daños que provocan en la gente”. Ante proyectos similares en Córdoba y Santa Fe, la Iglesia pidió apostar por “la cultura del trabajo”.
Al encuentro con el presidente acudirán el presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojea, los vicepresidentes primero y segundo, monseñores Marcelo Colombo y Carlos Azpiroz, y el secretario general, monseñor Alberto Bochatey.
(HM)