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Los enigmas del Santo Grial

El cáliz que utilizó Jesús en la Última Cena pudo haber servido después para recoger gotas de su sangre tras la crucifixión. La existencia de esta reliquia, con presuntos poderes, motivó creencias, investigaciones e intrigas que se fueron sucediendo hasta los tiempos actuales.

Por El Litoral

Domingo, 23 de octubre de 2022 a las 01:00
Cáliz. El sagrado vaso de la última cena fue adorado a lo largo de los siglos.
Actualidad. El Papa Benedicto XVI celebró misa con el cáliz en Valencia, España.

Por Francisco Villagrán
[email protected]
Especial para El Litoral

La noche previa a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos por última vez. Compartió con ellos el  pan y también el vino, que bebió de un cáliz. Aquel cónclave está arraigado históricamente a la fe cristiana como la Última Cena, en la que se consagró el cuerpo y la sangre del hijo de Dios, a través del pan y del vino. Jesús fue crucificado al día siguiente y aquella copa que había usado fue conocida desde entonces como Santo Grial, objeto deseado y mitificado a través de los siglos, siempre envuelto en un halo de misterio en cuanto al uso que se le dio y hasta su misma existencia.  Y de haber existido, el lugar donde hallarlo. Hay numerosas versiones en torno a estas incógnitas y los supuestos atributos que lo describen como una fuente de juventud eterna y de la gracia divina. Lo concreto es que los evangelios no hacen mención a esos poderes, ni tampoco se refieren al accionar de uno de los protagonistas de esta historia, José de Arimatea, en relación al importante cáliz. A él se lo define en los Evangelios como un hombre acaudalado y de buen corazón. Se deduce también que pertenecía al grupo cercano a Jesús, aunque su pertenencia habría permanecido encubierta para evitar la persecución de las autoridades de Jerusalén. José de Arimatea fue el receptor del cuerpo exánime y habría recogido, mediante el mismo cáliz utilizado en la Última Cena, gotas de sangre del Mesías, que brotaban de las heridas sufridas en el martirio en la cruz. Sin embargo, una vez conocida su cercanía con Jesús, se dice que fue encarcelado a pocas horas de la muerte de Jesús, agregando que durante su cautiverio tuvo una visión divina del propio Jesús, quien le habría indicado proteger y trasladar la copa sagrada hasta un país extranjero. Ese destino habría sido Britania (actual Gran Bretaña) y hasta Allí habría navegado José llevando el Santo Grial una vez liberado.

El origen
Estas especulaciones sobre José de Arimatea y el cáliz, surgen de relatos de la Edad Media que evocan al Santo Grial a través de los libros de caballería, entrecruzados con fábulas de la cultura céltica. Fue de esa manera como cobró impulso la fama de aquel vaso, difundiéndose por todo occidente. José de Arimatea se convirtió así en el primer guardián del Santo Grial, levantando además una iglesia en el poblado británico de Glastonbury, fundando una comunidad de custodios de la reliquia. La obra más reconocida del medioevo referida al Grial fue La Muerte de Arturo, que relaciona el sagrado objeto con el rey Arturo, quien en la leyenda alcanza a hallarlo logrando así la unión con Dios. También la antigua orden de los Templarios, organización militar-religiosa, cuyo esplendor se produjo en épocas de las Cruzadas fueron relacionadas con la búsqueda y protección del Santo Grial. Pero la historia en todos estos casos, siempre se mantiene en el campo de la fe o lo improbable. Una versión más verosímil sobre la existencia del Santo Grial, es la que lo ubica actualmente en la catedral de Valencia, España, y que inclusive fue utilizado por las autoridades papales para celebrar la misa, desde 1982. Se trata de una copa de color oscuro, con rastros dorados,  que se cree habría  pertenecido a San Marcos, el Evangelista quien también habría sido el dueño del lugar donde se celebró la última cena. Marcos mantenía un fuerte vínculo con Pedro, máxima referencia por entonces de la Iglesia y habría oficiado como intérprete en el viaje de éste a Roma. También le habría cedido el Grial, que comenzó a utilizarse para celebrar la misa en la sede del Imperio. Sin embargo durante el Siglo III, la inestable situación de la iglesia en Roma, provocó que el Papa Sixto II entregara el cáliz en custodia al diácono Lorenzo, quien logró antes de ser asesinado, enviarlo a España, su lugar de nacimiento, donde sería puesto a resguardo, primero en Huesca y luego en Valencia, a partir del siglo XV. Aquel grial, quizás el Santo Grial, se mantuvo a salvo luego de la invasión musulmana en el siglo VIII y demás contiendas bélicas. En el presente habría encontrado al menos un poco de paz al cabo de tan larga y convulsionada historia. El Santo Grial fue tema de inspiración artística a lo largo de  los siglos plasmados en pinturas, frescos y cuadros de los más variados artistas. En la ciudad de Jerusalén, durante la última cena, Jesús bebió por última vez del cáliz conocido como Santo Grial. Jesús ganaba cada vez mayor trascendencia y popularidad a través de su prédica y sus milagros. Esto inquietaba a las autoridades romanas que dominaban aquellas tierras, pero en especial a la cúpula religiosa. El  Nazareno fue arrestado, juzgado y condenado a muerte, bajo la acusación de ser un agitador público.
Así las cosas en la actualidad el Cáliz sagrado o Santo Grial, según como se lo llame, se supone que está a resguardo en España, pero  nadie puede confirmar con exactitud dónde está la sagrada reliquia, cuya existencia y presuntos poderes, no confirmados abiertamente, están en duda, como ha sido a lo largo de los siglos, con investigaciones e intrigas que no llegaron a nada.

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