¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Mateo Villalba presenta “El regreso del canto”

Por El Litoral

Domingo, 09 de octubre de 2022 a las 01:00

Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

El gran guitarrista y compositor Mateo Villalba inicia la gira “Litoral” el próximo jueves 13 de octubre en el Museo del Chamamé junto a Facundo Rodríguez en la otra guitarra y los cantores Daniel Osuna y Piri Aráoz.
La gira continúa el 14 en el Teatro Cervantes de Mercedes, el 15 en el auditorio de la Sociedad Rural de Curuzú Cuatiá y cierra el 17 en “La vieja usina de Paraná”.
En esta entrevista cuenta el origen del espectáculo y repasa brevemente algunos de sus temas clásicos que podrán escucharse en el recital.

—Este espectáculo se llama “El regreso del canto”. ¿Por qué?
—Cuando digo canto es por nuestra música, el chamamé fundamentalmente, y además tiene otro sentido, otro significado lo de canto, porque va a ser un espectáculo totalmente cantado, con dos excelentes cantores amigos que hace rato andamos compartiendo caminos, guitarras y escenarios: Piri Aráoz y Daniel Osuna. Estará también el excelente guitarrista Facundo Rodríguez, pues la idea es recrear algunos clásicos instrumentales, pero todo lo demás será cantado. 
—Contame algo del tema “De oficio tropero”. 
—Viste que hay una parte que dice “Don Camarada / quedó su historia por las picadas”. Se trata de “Camarada” Barrios que era guitarrista. “Juancito” Barrios. 
Camarada creo tuvo como 7 u 8 hijos, todos varones. De oficio era tropero, es decir estaba siempre ausente. Lo recuerdo muy poco a él, algunas veces cuando llegaba a la casa se tomaba unos días para estar con su gente, con su familia, su señora y después se iba otra vez a reanudar con su profesión y de ahí el homenaje a este hombre de pocas palabras, de decir mucho con su presencia, con su mirada y gestos al que le hice un humilde homenaje.
—¿En qué época escribiste esa canción? 
—Creo que era la década del 80, sí, debe ser 82, 83 más o menos. Letra y música mía.
—¿Cuándo surge “Cielo gentil”?
—“Cielo gentil” es más o menos de ese tiempo. Con Pocholo (Airpe) somos del mismo pueblo, aunque después nos separó, precisamente, la música. Él se fue primero a Buenos Aires, después me fui yo y por ahí nos encontrábamos esporádicamente. En algunos casos haciendo música y trabajando, grabando, también hicimos un trabajo discográfico que sirvió de mucho, un poco referencial es ese disco llamado “Guitarras chamameceras”. 
En ese tiempo, un día me dice: “Tenemos que hacer un tema que hable de nosotros que andamos tanto y tenemos muchísima gente que siempre nos ampara ya sea en su casa o en su mesa, y sin ninguna mezquindad”. Me pareció genial la idea y de ahí viene “Cielo gentil” que compartimos con “Pocholo”, excelente compositor que ha dejado obras muy importantes.
—¿Cómo se compone entre dos? Porque es un proceso que no debe ser tan sencillo.
—Fundamentalmente tiene que haber buena comunicación espiritual, y en el caso de “Pocholo” sabíamos bien de qué se trataba el asunto de “Cielo gentil”, porque vivimos todas esas instancias. Así que primero me acercó la música y después le puse la letra y fogoneé un poco el estribillo. Así se hizo.
—¿Cómo surgió “El patio”?
—“El patio” es una poesía bellísima de “Cacho” González Vedoya. Estuvo dormido un largo tiempo “El patio” y recién le puse música en la década del 80 y después cuándo surgió aquel proyecto de hacer un disco lo grabamos.
Ese material se llamó “De regreso” donde convoqué a todos los grandes cantores: Roberto Galarza, Salvador Miqueri, Mario Bofill, “Bocha” Sheridan.  Desde Buenos Aires surgió el proyecto de la grabación y de ver a la gente que podía convocar, le conté a “Marito” y le pregunté si “quería grabar algún tema”. “Sí” me dice, quiero grabar “El patio”, porque él ya lo conocía, y así nació la primera grabación con Roberto Romero en acordeón, yo con la viola y “Marito” cantando.
—¿De cuándo es “Evocación a la ternura”?
—“Evocación de la ternura” viene allá por el 73, fue de aquellas salidas que sabíamos hacer para buscar un sustento, porque eran tiempos bravos como hora también lo son. Salíamos con Antonio Tarragó Ros y “Monchito” Ferreyra a armar historias, armar cosas porque al no haber propuestas, con los amigos se armaban cosas. Creo que veníamos de Misiones, y caímos en Corrientes para hacer algunas fechas y me acuerdo que parábamos en la especie de hospedaje que tenía Prefectura, no me acuerdo la calle.
—Por calle España.
—Sí, calle España. Exactamente. Muy cerquita de la plaza Cabral, muy cerquita. Y ahí conseguimos alojamiento por algunas manos amigas y nos instalamos “Monchito”, Antonio y yo. Nos dieron una habitación y fuimos a una Peña que no me acuerdo cómo se llamaba que estaba cerca del Vera. Se armó la guitarreada después, nos quedamos allí. Volvimos como a las 5 de la mañana y me brotaba esa música, me pegaba una melodía y no me largaba, era un tema. Y cuando llegamos a la pensión le dije a Antonio: vos sabes que tengo una melodía que me está pegando, me está pegando, y me dice “vamos a preparar unos mates y nos sentamos a ver qué pasa”. Y bueno, habremos estado hasta las 7 de la mañana, pero nos acostamos con el tema terminado.
Nos dormimos y a la tarde le mostramos a “Monchito” que quedó loco y lo sacamos esa misma noche y fuimos a darle una serenata a la novia de un muchacho amigo.
—¿Y cuál fue la primera grabación?
—En el mismo año, porque nos vinimos de Corrientes, ya estaba el proyecto de grabar un disco en Microfón y lo grabamos. Así como lo cantó “Monchito” en la serenata, así salió la grabación. Esa es la primera versión de “Evocación de la ternura”. Hablamos de 72, 73...
—Y “Niña del rosal”, ¿cuándo surge? ¿por qué?
—Esta es totalmente una historia de Curuzú Cuatiá y mía. En Curuzú se hacía un culto de la serenata. Nos preparábamos tanto para la serenata que ensayábamos como si íbamos a tocar en un recital, en un teatro. Nos juntábamos “Toí” Lezcano, “Pocholo”, yo y ensayábamos. Hacíamos un repertorio 6-7 temas y salíamos de serenata con el gran serenatero que fue “Quique” Sorribes, el inspirador del tema. Un día “Pocholo” me trae la preciosa melodía y le dije esto es serenata, es Curuzú y así nació “Niña del rosal”. Pero siempre en mi imaginación, cuando nació el tema, está la figura de “Quique” con su guitarrón, parado, apoyando su pie en cualquier lado para sostener su guitarra y cantar en una ventana. Esa es la imagen que me da el tema “Niña el rosal”. 
—¿Cómo podés explicar el estilo Curuzú? 
—Es una cosa rarísima lo que sucedió con la música en Curuzú. Hay un dicho que dice: “No somos mejores ni peores, somos curuzucuateños”. Hubo en mi generación un gran movimiento musical; se respiraba música donde fueras, en todo momento. Instrumentalmente había unos músicos haciendo cosas muy especiales, ya sea acordeón, guitarra, artistas diría, y cantores. Todos le ponían un plus propio de ese lugar. Después empecé a reflexionar sobre eso ya estando lejos y nunca pude hallar la explicación. 
—Siempre me pareció que la música curuzucuateña está bien compuesta e interpretada. 
—Sí, sí. Era una permanente búsqueda de todos los que nos andábamos moviendo en ese tiempo, éramos todos gurises, qué sé yo, yo andaba con 14 - 15 años y andábamos con la guitarra a cuestas por todos lados y siempre encontré bebederos para nutrirme de conocimientos, de saberes. Y bueno, la vida después me juntó, me tocó la suerte conocer a todos los músicos anteriores a mí y de compartir su amistad. Realmente fue una bendición eso.
—¿Cuál fue tu primera guitarra? ¿Cómo fue eso?
—Ah, la primera guitarra... Salí de Curuzú a los 20 años porque hice el servicio militar en Buenos Aires. Me tocó marina. En ese momento todavía no tenía guitarra. Siempre toqué con guitarra prestada, de hecho, aprendí con guitarra prestada, guitarras ajenas. En un cumpleaños, haciendo la Colimba voy llegando a la casa de un amigo que siempre cuando salía de franco me iba, pues me abría la casa. Era un señor de Curuzú, Hidalgo se llamaba, un personaje extraordinario. Cuando llegué estaba la madre nomás y me dice: “Ya va a venir ya, Lulo, ya va a venir, está trabajando”. Cuando vino del trabajo, venía con una guitarra. Era mi cumpleaños. Cuando me ve, me saluda, me felicita y me dice: “Esto es para vos, este es mi regalo”. Esa fue mi primera guitarra.

Últimas noticias

PUBLICIDAD