La cumbre de “Pedros”, de la que casi nadie estaba al tanto fue el sábado, en Madrid, y duró dos horas. A la una del mediodía, en el palacete del barrio de Almagro que hoy es residencia oficial de Ricardo Alfonsín, embajador argentino en España, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y el cineasta Pedro Almodóvar conversaron sobre desaparecidos, derechos humanos y memoria histórica.
El disparador fue la última película del director, Madres paralelas, en la que, entre otros temas, se reivindica el derecho a que los familiares de las víctimas del franquismo que aún permanecen enterradas en fosas comunes sean identificadas y enterradas por los suyos.
De Pedro, sensible a la temática por su propia historia personal como hijo de desaparecidos, vio la película antes de viajar a España, donde pasó por el Mobile World Congress de Barcelona, la mayor feria de telefonía celular mundial, y se reunió con políticos españoles, como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su par, el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska, empresarios y familiares de víctimas del franquismo. El ministro argentino y el director de cine repasaron la política argentina y española y la preocupación por el crecimiento de la extrema derecha a ambos lados del Atlántico.
(AG)