Aprovechando un fin de semana largo de Semana Santa, con mi esposa pasamos unos días en el ex Hotel de Turismo de Empedrado, hoy “Tramonto- Atardecer del Paraná” propiedad del empresario Alberto Antonelli y su esposa Sandra. Fue un gran acierto haber elegido ese destino, porque fueron días de auténtico descanso y superación del estrés propio de nuestras jornadas. El hotel está ubicado en un lugar privilegiado frente al Río Paraná. Su actual propietario, de impecable manejo en su conducción, efectuó una obra de reconstrucción compleja y costosa y ofrece a los usuarios una sobresaliente gastronomía, cómodas instalaciones y la atención esmerada de un joven personal.
Suma a todo esto un escenario cautivante de las barrancas más llamativas quizá de nuestra costa correntina. Las mejores vistas de las barrancas la vimos desde el camping. En el hotel nos dijeron que las mejores eran las que se ven desde el final de la calle Jujuy, de mal acceso. Intentamos llegar pero el final de la calle era intransitable .
De la necesidad de construir la Costanera de Empedrado, como una obra clave para un despegue sin límites, coincidimos con el dueño del Hotel Sr. Antonelli y con el Intendente Municipal Sr. Chemes, con quien nos encontramos en el comedor. Con ambos la coincidencia fue total. Es una obra que la propiciamos los liberales como yo, pero que debe ser el desafío para todos y la obra de todos. Me comprometí a hablar con el propio Gobernador Valdés en los próximos días.
Destaco esta vivencia, verdaderamente apasionante, para ponernos todos en acción. De la crisis en que vivimos saldremos con obras que consoliden nuestro futuro. El turismo creciente en Corrientes tendrá en Empedrado un escenario de atracción trascendente. Y para bien de todos.
Por Ricardo G. Leconte