Por Juan J. R. Laprovitta
Especial para El Litoral
Con la información que poseemos, podemos afirmar con fundamento, que el origen de los colores de nuestra bandera es más sublime y trascendente de lo que se cree.
El 27 de febrero de 1812, el general Manuel Belgrano siendo jefe del Regimiento de Patricios inauguró dos baterías: Libertad e Independencia, a orillas del Paraná en Rosario, y enarboló una bandera de su creación con los colores azul celeste y blanco. De este acto dio cuenta al Gobierno Central, esperando su aprobación.
El general Manuel Belgrano nació en la ciudad de Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Entre 1786 y 1793 estudió Derecho en las Universidades de Salamanca y Valladolid, se graduó de abogado, bachiller en Leyes, con medalla de oro a los 18 años. Al recibirse hizo público su juramento: “Juro vivir y morir en nuestra Santa Religión Católica y defender el misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima”.
Al regresar a Buenos Aires, en 1794, organizó el Consulado y fue nombrado su secretario. El 2 de junio de 1794 celebró la primera sesión, bajo la protección de Dios y la intercesión de la Virgen María en su Inmaculada Concepción. Queriendo dotarlo al Consulado de una insignia, eligió una bandera con los colores azul celeste y blanco, los del manto y vestido de la Patrona de la Institución María Inmaculada.
Desde entonces los colores azul celeste y blanco se aplicaron a los distintivos que usaron los patriotas, el emblema de la Sociedad Patriótica, y la escarapela nacional, creada a solicitud de Belgrano.
En su vida siempre demostró ser un gran devoto de la Virgen María. Al iniciar la expedición al Paraguay en 1811, se detuvo en Luján varios días, e hizo celebrar una Misa cantada y llevó una pequeña réplica de la Virgen de Luján, tallada en madera, que hoy se guarda en la ciudad de Zárate. Al avanzar sobre la provincia de Corrientes fundó la ciudad: Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá.
Para comprender la profunda devoción a la Virgen María, es necesario recordar lo ocurrido en Tucumán. El general Belgrano venía desde el norte donde había sido derrotado por la superioridad de los realistas acompañando al éxodo jujeño.
En Tucumán decidió hacerle frente a los realistas. El 24 de septiembre de 1812 antes de la batalla, puso a todas las tropas patriotas bajo la protección de la Virgen de la Merced. A la tarde, luego de la victoria de los patriotas, hizo celebrar una Misa y le entregó a la Virgen de la Merced su bastón de mando y muy emocionado la nombró Generala y Patrona del Ejército.
Siete meses antes había creado la Bandera de la Patria con los colores que siempre utilizó en sus acciones públicas, por ser los colores de Virgen Inmaculada. El anecdotario de Manuel Belgrano narra un hecho por demás elocuente: Cierto día, estando el General en una reunión de oficiales de las Baterías Libertad e Independencia a orillas del río Paraná, uno de ellos preguntó qué colores habría de tener la Bandera Nacional. Belgrano se levantó de inmediato y sacando del bolsillo una cinta azul celeste y blanca de la cual pendía una medalla de la Inmaculada, dijo con tono decidido: “Estos son los colores de la Patria”.
Tal medalla que siempre la llevaba, era la que recibió en España al graduarse de abogado, correspondiente a la Orden de Caballería, fundada por Carlos III, en honor a la Inmaculada, a la cual pertenecía.
Por tanto se puede afirmar que los colores de nuestra Bandera Nacional tienen su origen en la Inmaculada Concepción de María Santísima.
Siempre en los hechos fundacionales e importantes de Nuestra Patria Argentina la Virgen María fue Nuestra Protectora: invasiones inglesas en 1806, el capitán de navío Don Santiago de Liniers y Bremont fue al Convento Santo Domingo a pedir la protección de la Virgen del Rosario. Y toda la noche anterior a la batalla que expulsó a los ingleses, 12 de agosto de 1806, el ínclito jefe pasó en vela orando a la Virgen del Pilar en Recoleta.
El padre de la Patria general don José de San Martín el 5 de enero de 1817, en vísperas de iniciar su memorable campaña libertadora en Argentina, Chile y Perú, dispuso en la ciudad de Mendoza se oficiara una misa pidiendo la protección de la Virgen del Carmen, y la nombró Patrona y Generala del Ejército de los Andes y le entregó su bastón de mando.
Siempre la Virgen María protegió a la Patria argentina. En estos tiempos de profunda crisis en todos los aspectos que hacen a la vida nuestro pueblo y nación, roguemos su ayuda para salir airosos, bajo su manto protector que es nuestra bandera nacional.