¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Jujuy

Por El Litoral

Jueves, 22 de junio de 2023 a las 01:00

Todo se fue de las manos. De las manos de todos, de los propios y los ajenos. Jujuy llama en forma urgente a toda la Argentina a restablecer un pacto de convivencia que eche paz sobre esa provincia y que permita que se pueda hablar de la clase política nacional sin ponerse colorados.
Mientras la policía jujeña reprimía la protesta social, desbordada y con serias denuncias de estar infiltrada, el arco político en su conjunto, lejos de ponerse de acuerdo en un mensaje superador, echó más nafta al fuego.
Se echaron culpas, dieron la vergüenza que parecía ya no alcanzar al ver las imágenes de adolescentes, mujeres y niños represaliados bajo una lluvia de piedras en toda la provincia del NOA.
Se perdió otra oportunidad para demostrar que la política puede ser una herramienta que anime a la voluntad colectiva tras el objetivo de superar las crisis. 
Y esta sí que es una crisis grave, como quedó demostrado.
“Los canales institucionales sirven para darle alguna forma de contención a los conflictos que existen en las sociedades. Votar es una manera de determinar qué parte de la sociedad se impondrá en algunos de esos conflictos dentro de los límites previstos por ese diseño institucional. Incluso las excepciones a esa clase de resolución -por ejemplo, la protesta social con manifestaciones en las calles- están previstas por las normas que regulan esas instituciones”, sostuvo ayer el columnista de Clarín Ignacio Miri.
Y profundizó: “Nada de eso ocurrió este martes en Jujuy. Un grupo de manifestantes intentó incendiar el edificio de la Legislatura de Jujuy en momentos en que se votaba en el lugar un cambio en la reforma constitucional que se había aprobado la semana anterior. El cambio que se estaba votando por impulso de la mayoría radical y con el apoyo del Partido Justicialista jujeño recogía el pedido de comunidades que consideraban que dos artículos de la nueva constitución no estaban redactados con la suficiente claridad lo cual podría afectarlos en el futuro.
Frente a ese acuerdo, que incluye a la enorme mayoría del espacio político democrático de Jujuy, según se pudo verificar en las recientes elecciones provinciales, se pararon dos sectores: uno de ellos es el kirchnerismo y el otro los dirigentes y militantes del Frente de izquierda.
El kirchnerismo gobernó Jujuy hasta que fue derrotado en 2015 por el radicalismo, cuando Gerardo Morales llegó a la gobernación acompañado por una alianza que excedía Cambiemos y que incluía al massismo. 
Hoy, el kirchnerismo jujeño recorre los márgenes de la política a caballo de la diputada Carolina Moisés y de lo que quedó de la agrupación Túpac Amaru. La izquierda tiene representación parlamentaria pero sus convencionales renunciaron a sus cargos en el organismo que reformó la constitución provincial.
El kirchnerismo y la izquierda se unieron para protestar contra la reforma y varios de los militantes de Milagro Sala -a la manera de los partidarios de Donald Trump en Washington y de Jair Bolsonaro en Brasilia- entraron a la Legislatura para romper las oficinas e intentaron incendiar el lugar.
El gobierno de Morales argumenta que los dos sectores se alimentan de los 50.000 planes sociales que distribuye la Nación en Jujuy”.
Leña para un fuego que estaba en su punto máximo.
Pues equilibrar la balanza de la exposición del caso jujeño debería decir qué especifica la letra de la nueva carta magna, con serio indicios de renuncia a la soberanía sobre los recursos naturales como el litio, un mineral tan en auge como preciado en el mundo.
Y además, que las protestas tendrán respuesta oficial. Sin embargo, las imágenes elocuentes de la represión ordenada por las huestes del gobernador Morales arrojaban evidencias espantosas del modo con que se maneja la policía de su provincia.
Una institución que no está a la altura de la manda constitucional.
Otros, como el escritor, abogado y periodista Marcelo Gioffré, prefirieron extrapolar a la esfera nacional los hechos del distrito norteño.
“Jujuy es el laboratorio de ensayo para todo el mal que el kirchnerismo en la oposición piensa infligir al país: no es hora para dubitativos ni tibios”, dijo sobre el final de una columna suya aparecida ayer en Infobae.
Mientras tanto, habrá que buscar un equilibrio, hallar una zona de franquezas, donde el deseo de que las protestas y las balas amainen sea real y no la excusa burda de una batalla de declaraciones y chicanas maquillada en politiquería para la TV.

Últimas noticias

PUBLICIDAD