El trabajo remoto que, ya era una tendencia pre pandemia, se consolidó después del Covid-19. La modalidad de empleo a distancia, el “home office”, se multiplicó y, con ello, afloró una nueva categoría de trabajador: los nómades digitales. Empleados o emprendedores que no tienen un hogar fijo. Se mueven de acuerdo a su deseo o conveniencia gracias a la flexibilidad que le otorga su trabajo. Solo necesitan una notebook e Internet para que puedan prestar tareas en su país natal o en el punto más lejano del mapa.
os nómades digitales se volvieron un público objetivo. En general de alto poder adquisitivo, gastan más dinero que un ciudadano promedio. Muchos países, con los europeos a la cabeza, buscan atraerlos con políticas que fomenten su ingreso y faciliten su estadía. Tanto el trabajador remoto local como el extranjero exigen ciertas condiciones -infraestructura digital, costo de vida accesible, seguridad- que año a año dan lugar a un ranking que ordena a los mejores países para trabajar online.
La firma tecnológica estadounidense NordLayer elabora el Global Remote Work Index (GRWI). Mide a 108 países en cuatro dimensiones, todas con el mismo peso relativo:
1. Ciberseguridad (infraestructura, capacidad de respuesta cibernética y medidas legales)
2. Seguridad económica (atractivo turístico, dominio del inglés, costo de vida y atención médica)
3. Infraestructura digital y física (calidad de Internet, asequibilidad, infraestructura electrónica, gobierno electrónico, infraestructura física y espacios de coworking)
4. Seguridad social (seguridad, derechos personales e inclusión)
Para evaluar cada criterio, se sirven de documentos oficiales proporcionados por cada país o fuentes confiables como el Informe de Competitividad de Viajes y Turismo del Foro Económico Mundial, el Índice de Costo de Vida de Numbeo, el Gasto Gubernamental en Salud y Educación, entre otros.
Entre los 108 países evaluados, Argentina se encuentra en mitad de tabla, en el puesto 55. En la región lo superan tanto Uruguay (43) como Chile (50). “Si analizamos el caso de Argentina, un bajo costo de vida y un buen nivel de atención médica son los dos indicadores en los que se destaca y que elevan al país en la clasificación”, advirtió Anilionytė.
En el análisis pormenorizado, Argentina sobresale en el indicador de “seguridad económica” en el que consigue el puesto 19 a nivel mundial. Su atractivo turístico y su bajo costo de vida en dólares se combinan con un aceptable dominio del idioma inglés y atención sanitaria gratuita y de calidad. Donde peor le va a Argentina, según el ranking, es en la infraestructura digital, lejos de la ideal, y a su vez figura como uno de los países más inseguros del listado (puesto 90 sobre 108).
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