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Mama Antula, reivindica

No es de cobardes estar respaldados por Dios, Mama Antula, la Casa de San Pedro, Francisco. Cuando el país se juega su destino, juguémonos.
 

Sabado, 17 de febrero de 2024 a las 18:08

Une. Aglutina. Nos enfrenta para el abrazo final, entero y con fuerza. Reivindica, porque en la unión está la fuerza.
Su canonización parece ya anotarse otro triunfo: revertir los desdichos de un Presidente apresurado por sentenciar broncas a propios y ajenos. 
Tener empatía sincera, tiene el carácter de reemprender el camino pasando por alto improperios que allanan peligrosamente el tránsito desbocado de una gestión, que a cada rato inaugura nuevas formas tanto como descalificación, y otro tanto no dejar de sorprendernos con la unidad nacional, siempre lejana y desconocida.
Sucede que muchos se han valido durante mucho tiempo, de utilizar el trayecto más corto entre beneficio propio, y público. Pero mucho, mucho más, echar mano a fondos fiduciarios que siempre es difícil porque permiten esconder, entre loables proyectos, cajas negras que se permiten, desconocidos por naturaleza, extraños movimientos por conveniencia, o vayan a saber para qué. 
Lo notable que nada escapa a la imaginación ilimitada de especialistas en burlar, límites, órdenes, formas, protocolos, empleando la chispa loca por encender imposibles, colmo en una ficción paralela que nada que pone en fuga tras sus fines.

No se debe perder la oportunidad cuando la suerte está de nuestra mano: Dios, Mama Antula, la Casa de Pedro, Francisco. Todos seguramente se jugaron, para que la cosa por fin, salga redonda.

Un país tantas veces tan prometido, tan añorado, porque seguimos soñando con el redentor que atempere tanta violencia corrupta, con frentes que a cada instante van cambiando de dirección y que en vez de solucionar-aunque las intenciones sean buenas, ya que enfrentar a la corruptela que posterga una sociedad, no se merece perdón-
Uno que ha apelado como argentino, probando miles de fórmulas, pero no atacando de verdad a los generadores que han vivido y viven haciendo “la plancha”, mientras el resto corremos despavoridos con los mangos contados.
Cualquier gesto es benéfico. La empatía por ejemplo, para dejar de odiarnos y juntos avanzar, disentir porque es lógico y necesario para abordar una solución consensuada. 
Dicen que una sola imagen vale por muchas actitudes. Agotadas las señales cualquier movimiento de pieza es mucho más constructivo que sentarnos ver como se dilapida el tiempo y la paciencia.
De pronto, Mama Antula, nuestra primera santa, nos hizo un guiño aunque parezca desopilante. El Presidente Milei, con todo el desenfado que le es característico, interceptó al Papa Francisco al “volante” de su sillón con ruedas. Y, lejos de ser, fuera de lugar y tiempo. Fuera de todo protocolo, ambos tiraron por tierra la “guerra” de palabras masticadas con rabia días pasados.
Milei avanzó estrepitosamente hacia el “Fórmula 1” del Papa en frenética carrera. Lo abrazó como si se conocieran de toda la vida. Fue un abrazo oportuno pero naturalmente sin ninguna postura, más que la conciliación justa y merecida.
Francisco le preguntó con palabras de circunstancia: “Te cortaste el pelo..?” Milei, le respondió: “Me emprolijé”. E inmediatamente, le preguntó: “Puedo besarlo…?”
Por qué, siempre complicamos las cosas más simples. Cuánto nos perdemos. Hay que dejar que la empatía continúe su curso, que solita hace milagros.
Claro, que esta vez no hicimos trampa, pero le trajimos a “Mama Antula”, que es ganar de antemano.
No se debe perder la oportunidad cuando la suerte está de nuestra mano: Dios, Mama Antula, la Casa de San Pedro, Francisco. Todos seguramente se jugaron para que la cosa por fin, salga redonda.

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