Una vez más el norte del Valle de Punilla se convirtió en el epicentro de los incendios que asolan a la provincia. Con una semana de mucho calor –hubo jornadas con temperaturas máximas por encima de los 35°C y el pronóstico sigue en esa línea– y con vientos de unos 60 kilómetros por hora, el foco que comenzó el jueves por la tarde se descontroló en la mañana de este viernes y se vivieron horas dramáticas en la zona de Dolores, un pueblo histórico, y de San Esteban, un remanso veraniego para el turismo.
La ruta nacional 38 sigue cortada desde la noche del jueves. Por las llamas, este viernes 55 personas debieron evacuarse. Se produjeron daños en propiedades y en dos antenas que fueron alcanzadas por el fuego. Esto genera un problema para las comunicaciones. Además, por la rotación del viento, los bomberos deben abandonar las zonas de combate para evitar riesgos.
Las poblaciones de Dolores y de San Esteban vivieron momentos de mucha angustia por el avance del fuego y por la presencia de humo, polvo, y cenizas. Un problema que se agravó por el registro de los vientos.
Las llamas alcanzaron alturas de más de diez metros y, en la zona de redes eléctricas se expandió el peligro por la posibilidad de explosión de generadores.
“Las viviendas están en serio riesgo. El viento dirige las llamas hacia ellas. Se están haciendo esfuerzos para desviarlas para que dejen de afectar en zonas de interfase”, explicó este viernes Roberto Schreiner, vocero de Gestión de Riesgos de la provincia.