El discurso del Primer Ministro Canadiense, Mark Carney, en el foro de Davos no fue una pieza protocolar, fue una advertencia política de fondo. Denunció la arbitrariedad del poder financiero global, la conversión de los mercados en una “economía casino” y la vulnerabilidad de los países medianos frente a flujos especulativos que deciden destinos sin responsabilidad democrática. Su frase más potente lo resumió todo: “o estás en la mesa donde se toman las decisiones, o estás en el menú”.
Argentina, y especialmente sus provincias, conocen demasiado bien lo que significa ser el menú, mientras en los centros financieros se discuten reglas y estabilidad, en la práctica se impone un modelo donde la deuda reemplaza al desarrollo, la especulación sustituye a la inversión productiva y el interior absorbe los costos sociales del equilibrio macroeconómico.
Carney no cuestionó la economía de mercado, cuestionó su captura por un capitalismo financiero global extremo, donde bonos, fondos y organismos multilaterales condicionan las políticas públicas.
Ese esquema global tiene una traducción directa en nuestro país. Hoy el gobierno nacional concentra recursos, retiene fondos que constitucionalmente pertenecen a las provincias, paraliza obra pública esencial y utiliza el endeudamiento externo como herramienta de corto plazo. Entran dólares para calmar al mercado y pagar intereses, pero no se construye infraestructura ni se fortalecen las economías regionales.
La asimetría se profundiza cuando las provincias no pueden acceder al crédito externo sin autorización del Banco Central y del Tesoro Nacional. Primero se les recortan recursos propios, luego se controla el financiamiento. Cuando se autoriza endeudamiento, los dólares quedan en el sistema nacional y las provincias reciben pesos. El riesgo es provincial, la divisa se centraliza.
Se declama federalismo y se practica centralismo. Juan Bautista Alberdi lo advirtió con claridad: “La Nación no es un poder superior a las provincias; es una obra de ellas”. El federalismo nació para evitar la concentración política y económica, pero con el tiempo la lógica financiera desplazó a la lógica constitucional.
Arturo Jauretche lo sintetizó con crudeza: “El país real trabaja y produce; el país financiero cobra”. Esa fractura sigue vigente, las provincias generan riqueza y empleo, mientras el sistema financiero concentra deuda, intereses y decisiones. En tiempos de euforia especulativa el territorio no mejora y, cuando llega la crisis, el ajuste vuelve a recaer sobre las provincias.
Horacio Rosatti lo expresó desde la Corte Suprema con una definición clara y contundente: “El federalismo no es una concesión del poder central, sino una garantía constitucional de autonomía real”. Cuando los recursos se retienen discrecionalmente y el crédito se administra como herramienta de control, esa autonomía pierde contenido efectivo.
La llamada “economía casino” convive con un empobrecimiento territorial persistente, mercados en alza, provincias ajustadas, riesgo país como único termómetro y servicios esenciales sin recursos. El éxito financiero de corto plazo desplaza al desarrollo sostenido de largo plazo, es en escala nacional, lo mismo que Carney denunció a nivel global.
Por eso su metáfora resulta tan precisa, hoy las provincias argentinas no están sentadas en la mesa donde se deciden los flujos financieros y la distribución real de recursos, están "en el menú".
El desafío es político y federal, o se construye poder de negociación en conjunto, o el centralismo financiero seguirá avanzando. Nadie protege a los fragmentados, nadie negocia en serio con quienes van solos. En todo sistema de poder solo existen dos lugares posibles: la mesa donde se deciden las reglas, o el menú del que todos se sirven.
Imposible tratar estos temas sin tener en cuenta los conceptos del Brigadier Pedro Ferré (1788 - 1867) para quien el federalismo significaba que las provincias fueran sujetos políticos plenos, con autonomía real y voz decisiva en la Nación, porque sin provincias fuertes no hay república ni libertad duradera.
Noel Breard
Senador provincial
Especial para El Litoral