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Recuerdos de un Soldado Correntino

El ensayo literario histórico, recopila correspondencia, anotaciones dispersas y relatos que hablan de la vida del tatarabuelo de Diego Mantilla, Juan Vicente Pampín, protagonista de los principales acontecimientos que se sucedieron durante las Guerras Civiles, los cinco Ejércitos Libertadores y los siete meses de la invasión paraguaya a Corrientes, instancias que fueron transmitidas además, en forma de cuento, por su bisabuela (hija de Juan Vicente) a quien conoció personalmente y de cuya fuente rica en emociones se valió para dar forma al libro.  

 “Esta entrega -dice el doctor Diego Mantilla-  forma parte de una saga que comencé a escribir hace tiempo, con el propósito de dejar a mis hijos un legado de la historia familiar.   

Así surgió “Memorias de Fermín Pampín” (padre del actual protagonista) cuyo período abarca desde el año 1806 a 1850, luego “vino “Memorias de una estancia correntina”, tierra que albergó a doce generaciones de una familia correntina (1676 hasta nuestros días), cuyos miembros van trenzando a su vez, nuevas historias de la que se desprende esta, “Recuerdos de un soldado correntino”, (1839 a 1865), que da lugar a la continuidad de un próximo libro que hablará de las revoluciones que sucedieron a la guerra.Hombre de campo, a lomo de caballo recorrió Mantilla la provincia y aprendió a ver en cada paisaje, las siluetas de los hombres que partían hacia el campo de batalla. ¿Qué los llevaba a pelear durante 30 años? Qué sentían ante la muerte del amigo o del noble alazán, compañero incansable de insondables caminos bajo el manto infinito de la noche? Temor? Angustia? A dónde los sueños libertarios partían? Atados a qué alas? 

Sabía la familia de la soledad y la desesperada lucha por volver al abrazo y al callado abrigo del silencio?

“En este ensayo literario están las costumbres, los paisajes para ambientar al lector en el tiempo, con el complemento de los datos históricos”, adelanta Diego Mantilla.“Quise contar la batalla no desde el punto de vista histórico sino del que combate, las sensaciones previas y posteriores, la relación del hombre con su caballo cuyo recuerdo transcribe en cartas dispersas, aquellos famosos bayos cabos negros, hablo del sable del Coronel Virasoro y de cómo llegó a mis manos transitando un camino de más de 150 años (desde 1852, cuando Virasoro se lo entregó a Juan Vicente Pampín después de la batalla de Caseros)”.  

“El libro consta de cuatro partes: La primera comprende al período de las Guerras Civiles, la lucha contra Rosas, desde Pago largo hasta Caseros”.“La segunda abarca desde la invasión paraguaya a Corrientes hasta la retoma de la ciudad”.Continúa según especificó Mantilla, con un apéndice cartográfico para que el lector pueda ubicarse, ya que todas las referencias de la época están dadas en base a pasos, a postas, a estancias antiguas y campamentos que ya no existen.

El Cruce del Río Paraná lo hace Pamín a nado 1852 - Urquiza tras largos años de enfrentamiento, él al lado de Juan Manuel de Rosas, cruzando lanzas, cuchillos y pólvoras con nosotros los correntinos; advierte que debe alejarse de Rosas y sumar a Corrientes como aliado fundamental para construir el Ejército Grande. En 1851 Llega la proclama a Corrientes y en quince días se reúne el Congreso Provincial correntino, adhiriendo a la causa y sanciona una ley invistiendo de la suma del poder público al gobernador Virasoro. Comenzó al mismo tiempo la preparación de los efectivos de Corrientes para engrosar el Ejército Grande. El 29 de mayo la  provincia de Entre Ríos celebra en Montevideo un tratado de alianza ofensiva y defensiva con el Imperio del Brasil y la República Oriental del Uruguay, con el objeto de operar contra el gobierno de Rosas. La campaña para armar el Ejército Grande es rápida y decisiva. Ejército Grande ya está en el Uruguay, llega el 19 de julio y es rápida y decisiva. Urquiza pasa al Uruguay a la altura de Hervidero y mientras tanto el Brasil, desde Santa Ana do Libramento,  invade territorio con 16.000 hombres y 20 cañones, sumándose a Urquiza quien junto a una parte de las fuerzas de Corrientes, integrada por 1.500 hombres al mando de José A. Virasoro avanza.

Capitulación de Oribe. El 8 de octubre de 1851 finalmente, tras enormes deserciones de oficiales y soldados que se pasaban al bando invasor, capituló el Presidente del Uruguay Manuel Oribe, que estaba al servicio de Rosas en la Banda Oriental, y Urquiza proclama su lema de pacificación: “Ni vencedores ni vencidos”. Inician su marcha triunfal a Caseros. 

La guerra es a Rosas - Los estados aliados declaran solemnemente que no pretenden hacer la guerra a la Confederación Argentina, ni coartar la plena libertad de sus pueblos, en el ejercicio de los derechos soberanos...”. La guerra se le declara a Rosas y no a la Confederación. En representación de Corrientes y Entre Ríos firma este tratado el doctor Diógenes José de Urquiza.

El Ejército Grande cruza el río Paraná. El 23 de septiembre de 1851  lo hace desde Villa del Diamante a Santa Fe, para marchar directamente sobre Buenos Aires en busca de Juan Manuel de Rosas. Juan Vicente Pampín está entre los más entusiastas guerreros.

Pedro Ferré en acción -  Con 63 años facilitó el traslado de barcos de la flota brasileña, uno oriental, la escuadrilla correntina, varios mercantes y gran cantidad de embarcaciones menores. Una buena cantidad de estas fueron construidas bajo la dirección del brigadier Pedro Ferré, quien por entonces residía en La Paz (Entre Ríos). 

En el Ejército Grande formaron 5.500 correntinos distribuidos en dos batallones de infantería y uno de artillería. El General Benjamín Virasoso fue nombrado mayor general del ejército y en la batalla de Caseros actuará como 2º Jefe del Ejército Grande. Se sumarán a la cruzada Domingo Faustino Sarmiento en Gualeguaychú y también un artillero delgado, alto de 30 años, llamado Bartolomé Mitre. El 2 de febrero estará el Ejército Grande cruzando Puente Márquez, pagos de Morón sobre el río Las Conchas, el que atravesó en horas de la noche, donde se enteraron que las tropas rosistas estaban en los Montes de Caseros. (Hoy Morón).

Batalla de Caseros - Se produce el 3 de febrero y el “Ejército Grande” estaba compuesto por 24.000 hombres, y 70 piezas de artillería. El Ejército de Rosas disponía de 23.000 efectivos.  Concluye un capítulo de 25 años de la historia Argentina, en el que Juan Manuel de Rosas fue el protagonista sobresaliente, por haber ejercido el poder con buenas y malas artes. El Ejército de Rosas contó con 23.000 efectivos, 56 piezas de artillería y 4 lanzacohetes. 

Los 5 Ejércitos Libertadores contaron con la participación  de los hermanos Pampín: Juan Vicente en cuatro. Muchos fueron los correntinos que participaron  de esta heroica gesta, ahora olvidados. Estuvo un Pampín en la agresión paraguaya cuando invade nuestra ciudad de Corrientes  el 13 de abril de 1865. Juan Vicente Pampín nace en Corrientes el 25 de junio de 1818. Desde muy joven siguió el destino de su provincia, alzada en armas contra Rosas y asistió a los combates de “Don Cristóbal”, en suelo entrerriano el 10 de abril de 1840. Juan Lavalle comandaba el Segundo Ejército Libertador, cargo que le había conferido el Gobernador Pedro Ferré. 

El combate de “Don González”, enfrentó a los bravos correntinos, cerca de Villaguay, con las fuerzas del General Pascual Echague, siendo su resultado indeciso; el Jefe Federal logró retroceder y fortificándose cerca de Paraná, en el lugar denominado  “Sauce Grande” , que presenta defensas y zanjas naturales. Tanto en esta batalla como en Don Cristóbal Pampín  se desempeña como Ayudante del General Vega. Participa además, en el Combate de “Ibahay”. 

En 1841 se formó en Corrientes el Tercer Ejército Libertador, con tropas concentradas “ex profeso” en Laguna de Avalos por el Gobernador Ferré, que suscribió un nuevo acuerdo con el General uruguayo Fructuoso Rivera y confió el mando de aquellas al General José María Paz.  

El Ejército Grande en Caseros - El campo de batalla era un incendio y a las dos de la tarde, los últimos batallones rosistas se rindieron. El último acto de Rosas fue “preparar su huida a Londres”. El 8 de febrero busca protección en la embajada británica, la que le facilitará su exilio. Rosas zarpa en el vapor de guerra “Conflict” hacia Londres. El 11 de febrero lo hace y Vicente López y Planes queda como gobernador de Buenos Aires, dispuesto por Justo José de Urquiza. Fue designado Ministro de Gobierno el doctor Valentín Alsina. 

FUENTE: Juan Vicente Pampín un relator de “lujo” en medio de una historia real.

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