A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el predio del ex Regimiento de Infantería N°9 de Corrientes vuelve a ocupar un lugar central en la construcción de memoria, verdad y justicia.
Durante años, sobrevivientes y organismos de derechos humanos denunciaron que el lugar funcionó como centro clandestino de detención. Esa reconstrucción histórica tuvo un punto clave con el juicio a la VII Brigada de Infantería, donde la Justicia federal reconoció oficialmente al predio como espacio de detención ilegal durante la última dictadura.
Este reconocimiento consolidó judicialmente lo que durante décadas fue sostenido por testimonios de víctimas.
El juicio y la reconstrucción del horror
El proceso judicial permitió avanzar en la reconstrucción del funcionamiento del aparato represivo en la región.
En ese marco, el fiscal Diego Vigay detalló la magnitud de los crímenes investigados, señalando la cantidad de víctimas y el perfil de las personas perseguidas por los grupos de tareas.
Según se expuso durante el juicio, entre las víctimas hubo militantes políticos, trabajadores, estudiantes y ciudadanos sin militancia orgánica, lo que evidenció el carácter sistemático del terrorismo de Estado.
Además, se acreditó que en el Regimiento 9 se produjeron detenciones ilegales, torturas y otras violaciones a los derechos humanos, integrándolo al circuito represivo del nordeste argentino.
Historias que sostienen la memoria
Entre los testimonios que ayudaron a reconstruir lo ocurrido, se destaca el de Judith Casco, quien fue secuestrada junto a su hija durante la dictadura.
Casco no solo sobrevivió, sino que se convirtió en una de las principales impulsoras del Espacio de Memoria en el predio del ex regimiento. Su trabajo fue clave para visibilizar lo ocurrido y promover instancias de reflexión colectiva.
Su fallecimiento en 2025 marcó una pérdida significativa para el movimiento de derechos humanos en la provincia, aunque su legado permanece en cada actividad que se realiza en el lugar.
El rol del Espacio de Memoria
En los últimos años, el predio comenzó a resignificarse a partir de acciones impulsadas por organismos y colectivos locales.
El Espacio de Memoria de Corrientes promueve visitas guiadas, actividades educativas y recorridos abiertos a la comunidad, con el objetivo de visibilizar lo ocurrido y transmitirlo a nuevas generaciones.
Estas iniciativas buscan reconstruir historias, recuperar testimonios y generar conciencia sobre el terrorismo de Estado.
Visitas guiadas y reconstrucción histórica
Las recorridas permiten conocer cómo funcionaba el centro clandestino, identificar sectores clave y comprender la lógica del sistema represivo.
A través de relatos y documentación, se exponen aspectos que durante años permanecieron ocultos, aportando a una memoria activa.
Debate por el destino del predio
En paralelo, surgieron debates en torno al futuro del lugar. Distintas organizaciones y vecinos impulsaron iniciativas para evitar su venta en 2024 tras una disposición del Estado Nacional o transformación sin contemplar su valor histórico.
El eje del planteo es preservar el sitio como espacio de memoria, garantizando su función social y educativa.
Memoria, verdad y nuevas generaciones
A 50 años del golpe, Corrientes reafirma su camino en materia de memoria, verdad y justicia.
El caso del Regimiento 9 sintetiza ese proceso: de la denuncia al reconocimiento judicial, y de allí a la construcción de un espacio colectivo que interpela al presente.
En ese recorrido, el desafío continúa siendo sostener la memoria como política activa, evitando el olvido y promoviendo una reflexión crítica sobre la historia reciente.