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El techo propio, un imperativo social

Aunque mucho se ha hecho y se sigue haciendo, el déficit habitacional es un problema estructural no solo en la provincia de Corrientes, también en otras regiones empobrecidas y escasamente desarrolladas -sobre todo en materia de infraestructura- del país.
La demanda todavía supera largamente a la oferta. Para muchas familias correntinas, el acceso a la vivienda es un sueño que tropieza con la impiadosa realidad. Llegar al techo propio demanda un esfuerzo ciclópeo por los altos costos del mercado inmobiliario. Los créditos hipotecarios también son prohibitivos para un asalariado, de modo que sólo queda el recurso de los planes estatales que difícilmente dan respuesta a todas las necesidades.
Erradicar el déficit llevará tiempo. Hay señales positivas en ese sentido, pero a veces las urgencias conspiran contra las buenas acciones oficiales. De todos modos, el Estado es -por ahora- el principal, por no decir el único, encargado de solucionar la necesidad de los “sin techo”. Familias que tienen para pagar un alquiler, pero no pueden comprar una casa.
Desde la creación del Instituto de Viviendas de Corrientes, a fines de la década del ‘70, se entregaron más de 54 mil unidades en toda la provincia. Así y todo el déficit aún persiste. Solamente en la capital se entregaron, en los últimos dos años, un total de 1400 viviendas.
En el interior también se pusieron en marcha y concretaron diversos planes habitaciones que sirvieron para paliar la alta demanda insatisfecha. La semana pasada, en Goya el Invico realizó un sorteo para adjudicar 400 viviendas que se construirán en la zona norte de esa ciudad a través del Plan Federal Plurianual.
Una multitud asistió al acto que se llevó a cabo en las instalaciones del Club Amad. En total había 925 empadronados. Al girar los bolilleros se pusieron en marcha los sueños de los goyanos esperanzados en comenzar el año nuevo con el techo propio asegurado.
Paraná Sur fue testigo de la emoción de decenas de familias que fueron favorecidas por el sorteo. “Es el mejor regalo de Navidad” dijo un hombre al sentirse anunciado por el sistema de audio. “Es un sueño hecho realidad, un gran paso que significa el inicio de un futuro para mi pequeño hijo”, afirmó una mujer.
De esto se trata, de un cambio de vida. La vivienda es estabilidad, seguridad, arraigo, sentido de pertenencia, proyección y realización.
Con apoyo nacional, la provincia está en el buen camino. En marzo pasado el Gobierno central lanzó un megaplan de viviendas que se ejecutará hasta 2009 y prevé la construcción de 255 mil unidades habitacionales en distintas provincias. Corrientes será una de las beneficiadas.
El proyecto contempla una inversión de 22 mil millones de pesos, que saldrán de los presupuestos 2007 y los dos ejercicios venideros. Acaso sea el mejor dinero invertido por el Estado.
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El techo propio, un imperativo social

Aunque mucho se ha hecho y se sigue haciendo, el déficit habitacional es un problema estructural no solo en la provincia de Corrientes, también en otras regiones empobrecidas y escasamente desarrolladas -sobre todo en materia de infraestructura- del país.
La demanda todavía supera largamente a la oferta. Para muchas familias correntinas, el acceso a la vivienda es un sueño que tropieza con la impiadosa realidad. Llegar al techo propio demanda un esfuerzo ciclópeo por los altos costos del mercado inmobiliario. Los créditos hipotecarios también son prohibitivos para un asalariado, de modo que sólo queda el recurso de los planes estatales que difícilmente dan respuesta a todas las necesidades.
Erradicar el déficit llevará tiempo. Hay señales positivas en ese sentido, pero a veces las urgencias conspiran contra las buenas acciones oficiales. De todos modos, el Estado es -por ahora- el principal, por no decir el único, encargado de solucionar la necesidad de los “sin techo”. Familias que tienen para pagar un alquiler, pero no pueden comprar una casa.
Desde la creación del Instituto de Viviendas de Corrientes, a fines de la década del ‘70, se entregaron más de 54 mil unidades en toda la provincia. Así y todo el déficit aún persiste. Solamente en la capital se entregaron, en los últimos dos años, un total de 1400 viviendas.
En el interior también se pusieron en marcha y concretaron diversos planes habitaciones que sirvieron para paliar la alta demanda insatisfecha. La semana pasada, en Goya el Invico realizó un sorteo para adjudicar 400 viviendas que se construirán en la zona norte de esa ciudad a través del Plan Federal Plurianual.
Una multitud asistió al acto que se llevó a cabo en las instalaciones del Club Amad. En total había 925 empadronados. Al girar los bolilleros se pusieron en marcha los sueños de los goyanos esperanzados en comenzar el año nuevo con el techo propio asegurado.
Paraná Sur fue testigo de la emoción de decenas de familias que fueron favorecidas por el sorteo. “Es el mejor regalo de Navidad” dijo un hombre al sentirse anunciado por el sistema de audio. “Es un sueño hecho realidad, un gran paso que significa el inicio de un futuro para mi pequeño hijo”, afirmó una mujer.
De esto se trata, de un cambio de vida. La vivienda es estabilidad, seguridad, arraigo, sentido de pertenencia, proyección y realización.
Con apoyo nacional, la provincia está en el buen camino. En marzo pasado el Gobierno central lanzó un megaplan de viviendas que se ejecutará hasta 2009 y prevé la construcción de 255 mil unidades habitacionales en distintas provincias. Corrientes será una de las beneficiadas.
El proyecto contempla una inversión de 22 mil millones de pesos, que saldrán de los presupuestos 2007 y los dos ejercicios venideros. Acaso sea el mejor dinero invertido por el Estado.