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San Martín y Belgrano: la Posta de Yatasto y la verdad histórica

Por El Litoral

Miércoles, 14 de mayo de 2008 a las 21:00
Por Héctor Ramón Brisiguelli
La batalla de Tucumán se produjo el 24 de septiembre de 1812, con un importante triunfo de las fuerzas patrias.
Los vencidos en retirada se dirigieron hacia al norte, y esta gran victoria llevó a Belgrano, por el entusiasmo despertado, a tomar la decisión de preparar otra campaña en su persecución.
En Tucumán participaron junto a los hermanos Paz, Manuel Dorrego, y el Capitán Carlos Fórest, todos con un gran desempeño por su valentía y destreza.
Belgrano se tomó un tiempo para reforzar su ejército, con hombres y armamentos, pues tenía a la ciudad de Salta como próximo objetivo. Y como en enero de 1813 se había reunido la Asamblea de Constituyentes, conocida como la ‘Asamblea del año 13‘, tomó juramento de fidelidad a la Institución a sus soldados, desplegando la bandera azul-celeste y blanca que lo acompañará en batalla y será luego para siempre nuestra enseña patria.
El General Belgrano se dirigió a Salta tras del ejército español, pero su jefe Pío Tristán había fortificado el Portezuelo que era el único paso hacia la ciudad. Allí Belgrano se vio en la disyuntiva de presentar batalla poniendo en riesgo a su ejército, o retroceder hacia Tucumán. Fue entonces cuando su ayudante, el capitán Apolinario Saravia se presentó ante él, para ofrecerse a dirigir a las tropas por un sendero desconocido a través de los cerros. Al respecto el general Paz en sus memorias dice: ‘... se ofreció para conducir al ejército y salvarlo, avisando al General, como salteño y habitante de por allí, tenía conocimiento de una senda extraviada y así por nadie conocida...‘ y Belgrano optó por utilizarla.
Como además Apolinario Saravia era de tez oscura, utilizando ropas como los naturales de la zona, y fingiendo llevar mercancías para vender en la ciudad, logró pasar por delante de los soldados realistas, dejar su carga y volver con su ejército para transmitir a su jefe la información lograda sobre la situación enemiga. Esta acción de inteligencia ha sido uno de los factores más importantes en el triunfo de Salta... Y el apellido Saravia mezcla ¡música de Chalchaleros y coraje de Güemes!.
José María Paz en esa batalla se desempeñó como artillero con dos piezas colocadas en el cerro San Bernardo, y por su actuación en combate fue ascendido al grado de Mayor.
El brillante triunfo alcanzado por los patriotas confundió aún más a los españoles, y las preocupaciones llegaron a Lima donde el Virrey Abascal no aprobó el acta de rendición firmada por Pío Tristán.
Y el general Belgrano también fue criticado desde Buenos Aires por el acuerdo de rendición, porque la clase ilustrada de los escritorios pretendía que tocara a degüello, hecho que Belgrano no hizo, redituándole el respeto del enemigo y mayor número de adeptos a la revolución en los pueblos del norte, incluyendo algunos de las filas enemigas y de nativos de la región.
Mientras tanto entre los españoles se suscitaban situaciones enojosas, el Virrey Abascal quería destituir a Goyeneche pero no pudo lograr su objetivo, viéndose en la disyuntiva de designar en su reemplazo al general Joaquín de la Pezuela.
Buenos Aires en cambio insistía para que Belgrano siguiera avanzando hacia el norte con mayor premura, desconociendo el terreno, el estado del tiempo, las copiosas lluvias y las dificultades de movilidad que se presentaban.
Pero desde Buenos Aires sólo se daban órdenes y se solicitaban informes sobre los aportes proporcionados, mientras los hombres de las fuerzas, morían y mataban por los ideales independentistas de la Revolución de Mayo.
Belgrano liberó Charcas, luego a Santa Cruz de la Sierra y más tarde Potosí donde instaló su cuartel general, mientras tanto el ejército realista con Pezuela al frente, se mantenía en permanente movimiento esperando el momento oportuno para atacar.
Las fuerzas patrias continuaron hacia el norte y Pezuela iba a su encuentro. Vilcapugio se aproximaba. Belgrano contaba entre su gente con nativos mal armados y sin instrucción alguna para interceptar las columnas enemigas, por ello fueron sorprendidos y desbandados, mientras Pezuela alcanzaba la cumbre de un cerro desde donde avistaba claramente los fogones del ejército patrio.
El descenso a cañonazos de los realistas comenzó a las 2 de la madrugada del 1º de octubre de 1813, y la lucha se entabló con ferocidad. Parecía ganada por los americanos, pero ocurrieron interferencias con un toque a retirada que produjo un desbande de los criollos ante la mirada desconcertada de Pezuela.
En combate cayeron heridos el Capitán Fórest y Apolinario Saravia, y la retirada fue en completo desorden y Belgrano retornó a Potosí con una pérdida importante de armas y soldados.
Después de Vilcapugio estableció su cuartel general en Macha, donde volvió a reorganizar su ejército con ayuda del presidente de Charcas Francisco Ocampo, y la ayuda de gobiernos de otras provincias del Alto Perú, logrando así reunir una fuerza de alrededor de 3.400 hombres.
Convencido de su victoria Belgrano volvió a enfrentar a Pezuela en Ayohuma, siendo vencido nuevamente el 14 de noviembre de 1813.
La historia demuestra la inferioridad del ejército patrio en relación al realista, tanto en número de hombres, instrucción militar y armamentos.
Y el gobierno de Buenos Aires le ordenó Belgrano que se retire a Tucumán, para ser reemplazado por el coronel de granaderos don José de San Martín.
Este es un punto interesante de nuestra historia patria, porque muchos autores instalaron el concepto de que los jefes militares se encontraron por primera vez en la Posta de Yatasto, y que en ella se conocieron mediando un afectuoso ‘abrazo entre ambos‘, y también, que estaba presente Martín Miguel de Güemes. De manera que Posta de Yatasto adquirió una histórica popularidad.
Pero lo cierto es que San Martín y Belgrano no se conocieron en la famosa Posta de Yatasto, y Güemes tampoco estuvo presente.
Esto se descubrió gracias a las investigaciones iniciadas en 1950 por Alfredo Gargaro, y prácticamente concluidas en 1973 por Julio Arturo Benencia, a través de documentos que se hallan en el Archivo General de la Nación, junto al estudio de mediciones científicas de tiempos, distancias, números de postas y velocidades de traslación, que certifican que San Martín pasó Yatasto y que Belgrano no pudo llegar a ella.
El encuentro se produjo precisamente el 17 de enero de 1814 con el ‘abrazo histórico‘ de marras, cinco leguas al sur del río Juramento y a catorce leguas al norte de Yatasto, precisamente en la Posta de Algarrobo.
Esto no invalida el valor histórico de Yatasto, porque fue en ella donde Juan Martín de Pueyrredón le entregó el mando de las tropas derrotadas en Huaqui al general Belgrano, y también allí estuvieron Manuel Dorrego, Díaz Vélez y Belgrano, en otras ocasiones.
Queda pues develado, el lugar exacto donde se produjo el encuentro de los dos hombres más importantes de la historia nacional, donde se conocieron y saludaron con un cordial y afectuoso abrazo.
Nos atrevemos a mencionar esto porque el coronel don José de San Martín, tenía intenciones de llevar a Belgrano como segundo jefe de esas fuerzas... pero la eterna Buenos Aires, dijo que no.
Héctor Ramón Brisighelli
Tucumán 2887 . 2000 - Rosario
[email protected]

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