“Para la víspera de 1810, la cúspide de la escala social de Corrientes estaba compuesta en su mayoría por terratenientes, burócratas y autoridades eclesiásticas mientras que los escalones más bajos pertenecían a los sirvientes o campesinos”, indicó el historiador consultado por El Litoral. “También hubo oficios libres que dependían de quienes lo practicaban, como ser los carpinteros, herreros y trabajadores textiles”, agregó.
“En la provincia los sectores sociales más poderosos e influyentes siempre estuvieron relacionados a la producción y a aquellos que poseían grandes extensiones de tierras, debido a que hasta la actualidad Corrientes es considerada una provincia agrícola-ganadera”, enfatizó.
Por otro lado, acotó González Ascoaga, la provincia jamás tuvo un gran desarrollo industrial, sino que la noción de progreso estuvo arraigada al sector productivo primario, como el algodón, el tabaco y los cítricos.