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Una cuestión social

Por José Ceschi

¡Buen día! Hablar de “cuestión social” hoy en la Argentina ofrece aspectos nuevos. Los destaca un documento del Episcopado argentino escrito hace muchos años (14 nov. 2008), con total vigencia todavía: “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad. 2010-2016”. Leemos:
“En el actual cambio de época, emerge una nueva cuestión social. Aunque siempre tuvimos dificultades, hoy han surgido formas inéditas de pobreza y exclusión. Se trata de esclavitudes modernas, que desafían de un modo nuevo la creatividad, la participación y la organización del compromiso cristiano y ciudadano. Como señala el Documento de Aparecida, hoy los excluidos no son solamente explotados sino que han llegado a ser sobrantes y desechables. La persona humana nunca puede ser instrumento de proyectos de carácter económico, social o político. Por ello, ante todo, queremos reafirmar que nuestro criterio de priorización será siempre la persona humana, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad. La Iglesia quiere ser servidora de la dignidad infinita de cada persona y de todos los seres humanos. Ello nos lleva a contemplar los nuevos rostros de quienes sufren.
La nueva cuestión social abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran sentido y ya no pueden reconocer la belleza de la existencia.
Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Los nuevos fenómenos a menudo afectan a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido de la vida, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación y a la discriminación social. Ello se manifiesta, por ejemplo, en el crecimiento del individualismo y en el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios. Nos preocupan especialmente las graves carencias afectivas y emocionales…”.
Las graves carencias afectivas y emocionales. Pocas veces se las has subrayado en estos términos. Tal vez por ser menos visibles. Todo un tema, que debe dialogarse con absoluta sinceridad.
                                                  ¡Hasta mañana!

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Una cuestión social

Por José Ceschi

¡Buen día! Hablar de “cuestión social” hoy en la Argentina ofrece aspectos nuevos. Los destaca un documento del Episcopado argentino escrito hace muchos años (14 nov. 2008), con total vigencia todavía: “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad. 2010-2016”. Leemos:
“En el actual cambio de época, emerge una nueva cuestión social. Aunque siempre tuvimos dificultades, hoy han surgido formas inéditas de pobreza y exclusión. Se trata de esclavitudes modernas, que desafían de un modo nuevo la creatividad, la participación y la organización del compromiso cristiano y ciudadano. Como señala el Documento de Aparecida, hoy los excluidos no son solamente explotados sino que han llegado a ser sobrantes y desechables. La persona humana nunca puede ser instrumento de proyectos de carácter económico, social o político. Por ello, ante todo, queremos reafirmar que nuestro criterio de priorización será siempre la persona humana, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad. La Iglesia quiere ser servidora de la dignidad infinita de cada persona y de todos los seres humanos. Ello nos lleva a contemplar los nuevos rostros de quienes sufren.
La nueva cuestión social abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran sentido y ya no pueden reconocer la belleza de la existencia.
Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Los nuevos fenómenos a menudo afectan a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido de la vida, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación y a la discriminación social. Ello se manifiesta, por ejemplo, en el crecimiento del individualismo y en el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios. Nos preocupan especialmente las graves carencias afectivas y emocionales…”.
Las graves carencias afectivas y emocionales. Pocas veces se las has subrayado en estos términos. Tal vez por ser menos visibles. Todo un tema, que debe dialogarse con absoluta sinceridad.
                                                  ¡Hasta mañana!