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Es una síntesis que resume tan fácilmente sin subestimar la gran obra de comunicar, enseñando amar a la música popular argentina que nos identifica contando nuestra propia historia.  

Alfredo De Angelis.
Orquesta de Alfredo De Angelis.

Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral

Una forma rápida de identificar en el dial el tango en la radio. Una costumbre que ganó adeptos. Se hizo grande. Creció con propio impulso fecundando toda la acuarela de la música ciudadana, que pintaba cada cual con su mejor sensibilidad, habilitando como en el tango la mejor voz, el contenido rico y abundante que conforma su repleta historia.
Cuenta justamente la crónica que la radio permitió cimentar su apabullante evolución y la llegada en el gusto popular, que allá por el año 1933 un señor llamado Juan Francisco López, más conocido como “Lopecito”, se animó como todo prodigio a poner en el aire una audición titulada: “De Villoldo a Gardel”, repitiendo el éxito con otros títulos: “Esquinas porteñas”, y “Tanguerísima”. A la gente le ha quedado grabada esa audición peculiar que, en poco tiempo, se permitió trascender por la calidad de su factura, el origen de la emisión: LR1 Radio El Mundo, y por las voces que han desfilado por tan popular ciclo: El Glostora Tango Club.
Este programa se mimetizó con Radio El Mundo a tal punto que el motivo de reunión era sin duda la emisora de calle Maipú 555, ya que se permitía todos los complementos que enriquecen una trasmisión en  vivo: el acceso del público a su estudio mayor, reuniendo esos sonidos de ambiente que crean e idealizan el espectáculo radial por excelencia, el murmullo de los presentes, los aplausos, que junto con los artistas conferían un inolvidable sueño mágico.
El programa inició su marcha el 1° de abril de 1946 y estuvo en el aire hasta el año 1968. Sus conductores fueron alternativamente: Rafael Díaz Gallardo, Lucía Marcó y Agustín Villoria, aclarando que a partir de 1960 un locutor correntino, Carlos Larry, lo revive manteniendo el nombre del ciclo en su homenaje, si bien el producto Glostora ya se había retirado del mercado. 
La primera orquesta que abrió históricamente el ciclo fue Alfredo De Angelis, con sus cantores Julio Martel, Carlos Dante, a quienes sucedieron otras grandes voces: Juan Carlos Godoy, Roberto Mancini, Lalo Martel hermano de Julio, Carlos Aguirre, Alberto Cuello, Oscar Larroca y Roberto Florio. Pasaron otros grandes artistas del tango por dicho ciclo: Francisco Canaro, Ricardo Tanturi, Juan Sánchez Gorio, Miguel Caló, Héctor Varela, Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Rodolfo Biagi, Enríque Mario Francini, Florindo Sassone, Jorge Arduh y Donato Racciatti.
Se puede recordar que D’Angelis aprovechó el envión de esa famosa audición que se emitía de lunes a viernes en horario de 20 a 20-15, en la cual se interpretaban solamente tres tangos, poder lanzar grandes éxitos con el dúo Dante-Martel. Más de 20 obras de gran suceso fueron estrenadas, entre ellas: “Pastora”, “Pregonera, “Rosicler”, “Campanita”, “Soy un arlequín”, “No me importa tu amor”, “La vida  me engañó”, “La brisa”, etc.
Pero convengamos, como decíamos al principio, muchos han sido los pioneros en esa nueva estación de “entretenimientos” que se constituyó la radio. Es indudable, primero fue la música y después la voz, y a continuación de ella toda la creatividad de libretistas que fueron dándoles formas que habrían de identificarla. El tango copó al principio, habida cuenta que como el blues puede expresar las dolientes quejas del hombre anclado en la gran ciudad, sus sueños, sus ansias, y a la vez bailárselo. Algunos nombres surgen en la evocación de esos grandes hacedores entre tantos, podemos citar el ímpetu conferido por el adelantado del cine, Eduardo Morera, que filma justamente un tema inherente a ese medio que se las traía: “Idolos de la radio”, con el protagonismo de dos grandes voces, Ignacio Corsini y Ada Falcón. Fueron famosos los ciclos de Héctor y Luis Jorge Bates que en 1936 ofrecían: “La historia del Tango” y “Tangos, autores e intérpretes”. “Ronda de Ases” fue tan famosa que hasta un tango del año 1943 de Homero Manzi con música de Osvaldo Fresedo lo eterniza con el mismo nombre. El binomio Roberto Cassinelli-Raúl Outeda conducía dos programas: “Gente de tango” y “La hora del tango”. Un autor prolífico como Francisco García Giménez llegaba con la música de Buenos Aires y su ciclo: “El tango, historia de medio siglo”. Julián Centeya con su particular sentir y decir, condujo varios de su cosecha: “En una esquina cualquiera”, “Desde una esquina sin tiempo”, “Por estas calles del tango”, y “La mesa cuadrada del tango”. El popular Roberto González Rivero, “Riverito”, tuvo a su cargo: “En cada país un tango”. El popular Julio Jorge Nelson con sus audiciones: “El bronce que sonríe” y “El éxito de cada orquesta”. El singular Oscar del Priore, presentador de orquestas, periodista y autor de varios libros sobre la música porteña ha conducido “A través del tango”. Un Lionel Godoy con su tradicional, “La noche con amigos”. Silvio Soldán, la popular voz radiofónica: “Soldán esquina tango”. Se destacan las microaudiciones del músico Juancito Díaz: “Tango con T de Troilo”. Ganador de varios premios por su mérito radial, mencionamos a Jorge Bocacci, por: “Bocacci a tango limpio”, y tantos otros meritorios difusores radiales del género que han consolidado un gran acontecimiento comunicacional.
La radio ha sido fundamental para el tango, su difusión, el testimonio de su historia y su firme evolución, los grandes intérpretes, los motivos particulares que originaron obras maestras, musical y poéticamente a través de prolíficos grandes autores. Siempre menciono una anécdota que pinta de cuerpo entero el gran esfuerzo que ponían esos pioneros sin mediar costos ni sacrificios. Un 5 de marzo de 1934, Carlos Gardel canta en los estudios de la norteamericana emisora NBC de Nueva York, estando sus guitarristas Vivas-Riverol y Barbieri acompañándolos a distancia, instalados en Radio Rivadavia de Buenos Aires, y saliendo al aire conjuntamente con Radio Splendid. Dice la historia que, envalentonados por el éxito de la gran audiencia lograda, volvieron a repetirlo el 15 de marzo de 1935, esta vez por Radio Belgrano, pero siempre con Gardel en los Estados Unidos y sus guitarristas en Buenos Aires.
Los sueños logrados por la radio argentina en su afán de difusión la han llevado a consolidar grandes y memorables producciones. La creatividad, entonces, era una característica que toda gran empresa exige; ese esfuerzo que los argentinos por un crecido ocio y desteñida calidad hemos olvidado en detrimento del máximo soberano: el oyente.

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Es una síntesis que resume tan fácilmente sin subestimar la gran obra de comunicar, enseñando amar a la música popular argentina que nos identifica contando nuestra propia historia.  

Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral

Una forma rápida de identificar en el dial el tango en la radio. Una costumbre que ganó adeptos. Se hizo grande. Creció con propio impulso fecundando toda la acuarela de la música ciudadana, que pintaba cada cual con su mejor sensibilidad, habilitando como en el tango la mejor voz, el contenido rico y abundante que conforma su repleta historia.
Cuenta justamente la crónica que la radio permitió cimentar su apabullante evolución y la llegada en el gusto popular, que allá por el año 1933 un señor llamado Juan Francisco López, más conocido como “Lopecito”, se animó como todo prodigio a poner en el aire una audición titulada: “De Villoldo a Gardel”, repitiendo el éxito con otros títulos: “Esquinas porteñas”, y “Tanguerísima”. A la gente le ha quedado grabada esa audición peculiar que, en poco tiempo, se permitió trascender por la calidad de su factura, el origen de la emisión: LR1 Radio El Mundo, y por las voces que han desfilado por tan popular ciclo: El Glostora Tango Club.
Este programa se mimetizó con Radio El Mundo a tal punto que el motivo de reunión era sin duda la emisora de calle Maipú 555, ya que se permitía todos los complementos que enriquecen una trasmisión en  vivo: el acceso del público a su estudio mayor, reuniendo esos sonidos de ambiente que crean e idealizan el espectáculo radial por excelencia, el murmullo de los presentes, los aplausos, que junto con los artistas conferían un inolvidable sueño mágico.
El programa inició su marcha el 1° de abril de 1946 y estuvo en el aire hasta el año 1968. Sus conductores fueron alternativamente: Rafael Díaz Gallardo, Lucía Marcó y Agustín Villoria, aclarando que a partir de 1960 un locutor correntino, Carlos Larry, lo revive manteniendo el nombre del ciclo en su homenaje, si bien el producto Glostora ya se había retirado del mercado. 
La primera orquesta que abrió históricamente el ciclo fue Alfredo De Angelis, con sus cantores Julio Martel, Carlos Dante, a quienes sucedieron otras grandes voces: Juan Carlos Godoy, Roberto Mancini, Lalo Martel hermano de Julio, Carlos Aguirre, Alberto Cuello, Oscar Larroca y Roberto Florio. Pasaron otros grandes artistas del tango por dicho ciclo: Francisco Canaro, Ricardo Tanturi, Juan Sánchez Gorio, Miguel Caló, Héctor Varela, Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Rodolfo Biagi, Enríque Mario Francini, Florindo Sassone, Jorge Arduh y Donato Racciatti.
Se puede recordar que D’Angelis aprovechó el envión de esa famosa audición que se emitía de lunes a viernes en horario de 20 a 20-15, en la cual se interpretaban solamente tres tangos, poder lanzar grandes éxitos con el dúo Dante-Martel. Más de 20 obras de gran suceso fueron estrenadas, entre ellas: “Pastora”, “Pregonera, “Rosicler”, “Campanita”, “Soy un arlequín”, “No me importa tu amor”, “La vida  me engañó”, “La brisa”, etc.
Pero convengamos, como decíamos al principio, muchos han sido los pioneros en esa nueva estación de “entretenimientos” que se constituyó la radio. Es indudable, primero fue la música y después la voz, y a continuación de ella toda la creatividad de libretistas que fueron dándoles formas que habrían de identificarla. El tango copó al principio, habida cuenta que como el blues puede expresar las dolientes quejas del hombre anclado en la gran ciudad, sus sueños, sus ansias, y a la vez bailárselo. Algunos nombres surgen en la evocación de esos grandes hacedores entre tantos, podemos citar el ímpetu conferido por el adelantado del cine, Eduardo Morera, que filma justamente un tema inherente a ese medio que se las traía: “Idolos de la radio”, con el protagonismo de dos grandes voces, Ignacio Corsini y Ada Falcón. Fueron famosos los ciclos de Héctor y Luis Jorge Bates que en 1936 ofrecían: “La historia del Tango” y “Tangos, autores e intérpretes”. “Ronda de Ases” fue tan famosa que hasta un tango del año 1943 de Homero Manzi con música de Osvaldo Fresedo lo eterniza con el mismo nombre. El binomio Roberto Cassinelli-Raúl Outeda conducía dos programas: “Gente de tango” y “La hora del tango”. Un autor prolífico como Francisco García Giménez llegaba con la música de Buenos Aires y su ciclo: “El tango, historia de medio siglo”. Julián Centeya con su particular sentir y decir, condujo varios de su cosecha: “En una esquina cualquiera”, “Desde una esquina sin tiempo”, “Por estas calles del tango”, y “La mesa cuadrada del tango”. El popular Roberto González Rivero, “Riverito”, tuvo a su cargo: “En cada país un tango”. El popular Julio Jorge Nelson con sus audiciones: “El bronce que sonríe” y “El éxito de cada orquesta”. El singular Oscar del Priore, presentador de orquestas, periodista y autor de varios libros sobre la música porteña ha conducido “A través del tango”. Un Lionel Godoy con su tradicional, “La noche con amigos”. Silvio Soldán, la popular voz radiofónica: “Soldán esquina tango”. Se destacan las microaudiciones del músico Juancito Díaz: “Tango con T de Troilo”. Ganador de varios premios por su mérito radial, mencionamos a Jorge Bocacci, por: “Bocacci a tango limpio”, y tantos otros meritorios difusores radiales del género que han consolidado un gran acontecimiento comunicacional.
La radio ha sido fundamental para el tango, su difusión, el testimonio de su historia y su firme evolución, los grandes intérpretes, los motivos particulares que originaron obras maestras, musical y poéticamente a través de prolíficos grandes autores. Siempre menciono una anécdota que pinta de cuerpo entero el gran esfuerzo que ponían esos pioneros sin mediar costos ni sacrificios. Un 5 de marzo de 1934, Carlos Gardel canta en los estudios de la norteamericana emisora NBC de Nueva York, estando sus guitarristas Vivas-Riverol y Barbieri acompañándolos a distancia, instalados en Radio Rivadavia de Buenos Aires, y saliendo al aire conjuntamente con Radio Splendid. Dice la historia que, envalentonados por el éxito de la gran audiencia lograda, volvieron a repetirlo el 15 de marzo de 1935, esta vez por Radio Belgrano, pero siempre con Gardel en los Estados Unidos y sus guitarristas en Buenos Aires.
Los sueños logrados por la radio argentina en su afán de difusión la han llevado a consolidar grandes y memorables producciones. La creatividad, entonces, era una característica que toda gran empresa exige; ese esfuerzo que los argentinos por un crecido ocio y desteñida calidad hemos olvidado en detrimento del máximo soberano: el oyente.