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Lucha contra la deforestación

La deforestación es el tema más urgente en el que la Argentina debe trabajar seriamente para poder cumplir con los compromisos asumidos en la Cumbre de París de lucha contra el cambio climático y más aún si, como se anunció, si el país  pretende presentar una meta más ambiciosa.
“Con el plan de energías renovables que se acaba de lanzar se ha dado un gran paso en la lucha contra el cambio climático, pero no es suficiente; la única manera de empezar a torcer la curva es con la deforestación. Es fundamental que dejemos de deforestar en 2020. El agro podrá introducir mejores prácticas al igual que la industria, pero no va a ser tan rápido. No queda otra opción de que en los ordenamientos territoriales (OT) desaparezcan las áreas verdes y las amarillas tengan más precisión respecto de qué emprendimiento se puede desarrollar”, indicó tiempo atrás Juan Carlos Villalonga durante un seminario organizado la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina.
El diputado por Cambiemos se refirió a las áreas en las que cada provincia establece el nivel de protección de sus bosques nativos, según la ley de bosques. Así, como si fuera un semáforo, las áreas verdes son las que pueden tener proyectos forestales; las amarillas deben ser analizadas y las rojas no pueden ser explotadas. La norma establece la conformación de un fondo que compensa a las jurisdicciones por no explotar esas áreas. Esa compensación nunca se cumplió acabadamente porque la Nación nunca cumplió con el envío de dinero estipulado por la normativa.
El plan nacional de energías renovables que el Gobierno lanzó hace unos años, que pretende alcanzar el 20% de la generación eléctrica para 2025, no es suficiente. “El plan podrá reemplazar alguna fuente por las renovables, pero no va a mover la aguja en términos de emisiones. Ahora, que se cumpla con el plan para frenar la deforestación, va a depender de todos los actores. Nación tiene que poner el dinero que nunca ha puesto para dar respaldo a las provincias para OT más restrictivos; gobernadores, que trabajen el tema y el sector productivo va a tener que entender que combatir el cambio climático haciendo lo mismo es imposible.
Carlos Gentile, subsecretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable de la Nación, coincide con el diputado: “Se trata de un tema que es decisivo y muy importante encarar seriamente. Nosotros ya empezamos a pedir (a las provincias) proyectos reales, seguirlos y realizar los giros aprobados en tiempo y en forma. Además, estamos trabajando con Agricultura desde el ministerio para generar un zoom en las zonas verdes y en amarillas para que no se avance indiscriminadamente; queremos implementar proyectos silvopastoriles”. El funcionario destacó, además, que el programa de la ONU sobre deforestación (ONU Redd) pasó del área de Bosques a Cambio Climático, como otra muestra de la óptica de la nueva gestión.
Gentile había participado de una reunión en Bonn previa a la cumbre de Marrakesh, la COP22. Allí el funcionario manifestó públicamente una decisión geopolítica de la Argentina en materia de cambio climático: dejó de formar parte del grupo “Like-Minded Developing Countries” (Lmdc, algo así como “países en desarrollo de pensamiento similar”), que se caracteriza por una posición intransigente respecto de temas como la mitigación. En ese conjunto de países estaban, por ejemplo, Arabia Saudita y Venezuela, algo que fue muy cuestionado durante la COP21, especialmente por países de América Latina que tenían una posición más abierta.
Como venimos sosteniendo desde hace tiempo, mucho se habla de frenar la deforestación y de cuidar el medio ambiente. 
Pura palabras y nada más. Mientras tanto, el mundo sigue padeciendo los ataques de sus habitantes.

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Lucha contra la deforestación

La deforestación es el tema más urgente en el que la Argentina debe trabajar seriamente para poder cumplir con los compromisos asumidos en la Cumbre de París de lucha contra el cambio climático y más aún si, como se anunció, si el país  pretende presentar una meta más ambiciosa.
“Con el plan de energías renovables que se acaba de lanzar se ha dado un gran paso en la lucha contra el cambio climático, pero no es suficiente; la única manera de empezar a torcer la curva es con la deforestación. Es fundamental que dejemos de deforestar en 2020. El agro podrá introducir mejores prácticas al igual que la industria, pero no va a ser tan rápido. No queda otra opción de que en los ordenamientos territoriales (OT) desaparezcan las áreas verdes y las amarillas tengan más precisión respecto de qué emprendimiento se puede desarrollar”, indicó tiempo atrás Juan Carlos Villalonga durante un seminario organizado la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina.
El diputado por Cambiemos se refirió a las áreas en las que cada provincia establece el nivel de protección de sus bosques nativos, según la ley de bosques. Así, como si fuera un semáforo, las áreas verdes son las que pueden tener proyectos forestales; las amarillas deben ser analizadas y las rojas no pueden ser explotadas. La norma establece la conformación de un fondo que compensa a las jurisdicciones por no explotar esas áreas. Esa compensación nunca se cumplió acabadamente porque la Nación nunca cumplió con el envío de dinero estipulado por la normativa.
El plan nacional de energías renovables que el Gobierno lanzó hace unos años, que pretende alcanzar el 20% de la generación eléctrica para 2025, no es suficiente. “El plan podrá reemplazar alguna fuente por las renovables, pero no va a mover la aguja en términos de emisiones. Ahora, que se cumpla con el plan para frenar la deforestación, va a depender de todos los actores. Nación tiene que poner el dinero que nunca ha puesto para dar respaldo a las provincias para OT más restrictivos; gobernadores, que trabajen el tema y el sector productivo va a tener que entender que combatir el cambio climático haciendo lo mismo es imposible.
Carlos Gentile, subsecretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable de la Nación, coincide con el diputado: “Se trata de un tema que es decisivo y muy importante encarar seriamente. Nosotros ya empezamos a pedir (a las provincias) proyectos reales, seguirlos y realizar los giros aprobados en tiempo y en forma. Además, estamos trabajando con Agricultura desde el ministerio para generar un zoom en las zonas verdes y en amarillas para que no se avance indiscriminadamente; queremos implementar proyectos silvopastoriles”. El funcionario destacó, además, que el programa de la ONU sobre deforestación (ONU Redd) pasó del área de Bosques a Cambio Climático, como otra muestra de la óptica de la nueva gestión.
Gentile había participado de una reunión en Bonn previa a la cumbre de Marrakesh, la COP22. Allí el funcionario manifestó públicamente una decisión geopolítica de la Argentina en materia de cambio climático: dejó de formar parte del grupo “Like-Minded Developing Countries” (Lmdc, algo así como “países en desarrollo de pensamiento similar”), que se caracteriza por una posición intransigente respecto de temas como la mitigación. En ese conjunto de países estaban, por ejemplo, Arabia Saudita y Venezuela, algo que fue muy cuestionado durante la COP21, especialmente por países de América Latina que tenían una posición más abierta.
Como venimos sosteniendo desde hace tiempo, mucho se habla de frenar la deforestación y de cuidar el medio ambiente. 
Pura palabras y nada más. Mientras tanto, el mundo sigue padeciendo los ataques de sus habitantes.