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Súper Seven del Nordeste

Gustavo Roselló, uno de los hacedores del Super Serven del Nordeste, recordó a una generación de amigos que iniciaron la organización del torneo que homenajea a su hermano Vicente.

El súper seven nace en los finales del 1994 y como idea de un grupo de socios jóvenes y emprendedores que con una gran necesidad de rendir homenaje a un amigo. En esa época Taraguy contaba con un grupo de jugadores llamativamente dotados en lo técnico y con gran amistad entre ellos como los dos principales valores.
Grupos de amigos que se organizaron para jugar al seven en torneos de playa en los que, además de ser importante lo deportivo, tenía mucho peso la diversión dentro y fuera de la cancha: es así como se formaron "Los Monos Negros".
En este grupo jugaban los hermanos Meabe, los Gómez Coll, Lisandro Mantilla, "Tutuca" Castillo Odena, Javier Siguel y en una segunda etapa Valentín Rosselló, Rocco Foglia, Segundo Roca, "Cuty" Fares, Fernando Piragine y otros talentosos.
Dentro de este grupo inicial que se coronó campeón en varios seven de distintos lugares del país se lo podía encontrar como jugador y principal hincha a Vicente Rosselló.
Después de una desafortunada siesta de marzo el destino lo llamó a verlos jugar desde el cielo.
Gran dolor dejó entre los amigos y el club todo, fue entonces que junto a su hermano Gustavo, Juan Martín Meabe, Roberto Gómez Coll, Facundo Palma , surgió la idea... Por qué no hacer un seven en Corrientes? Queríamos hacer un seven... soñábamos, como Punta del Este y más loco todavía, como Hong Kong.
En ese entonces ya la UAR ponía atención es estos raros jugadores que movían la pelota para atrás y para adelante como si jugarán al básquet y convocaban a J.M. Meabe y a Diego Gómez Coll a distintos seven mundiales. De hay surgen las primeras ideas, de mano de Juan Martín, de un formato de 24 equipos en 3 copas y jugarlo en un estadio.
Se elevó el ridículo proyecto a la comisión directiva y a su presidente, José Arquier, que obviamente, les pareció una locura pero por esas cosas del destino accedieron a que estos jóvenes se embarquen en semejante proyecto.
Reunida la comisión organizadora se hace el proyecto y se piensa en el mejor seven del país y como no ponerle un nombre superlativo. Y nace el Súper Seven del Nordeste. Allá por agosto de 1994, poniendo fecha para noviembre y consiguiendo el estadio de Huracán Corrientes como sede, de manera unánime se le pone al seven Copa de Oro Vicente Rosselló y desde ese momento la adhesión de colaboradores fue espontánea e incondicional.
Se formaron equipos de todos los ámbitos y edades, es de recordar con mucho orgullo la cantina de "Mancho" Castillo Odena, que hasta sus últimos días la llevó adelante con un gran equipo, la cantina de los jugadores con la eficiencia de un Mc Donalds, con Pili a la cabeza y los amigos de la cueva se ocuparon de alimentar a los jugadores y colaboradores.
Ya teníamos lo mejor... la gente, por amor a la camiseta y al "Enano" Vicente, que provocó lágrimas y emociones todos los años como si fuese ayer.
Venía luego la tarea de ver si interesaba a los equipos y realizamos las primeras invitaciones. Oh sorpresa, desde el CASI hasta el equipo de la zona, no dudaron en aceptar la invitación y a estos equipos se le sumó un invitación 7 en la que recordamos presencias que hoy podemos tomar conciencia de los logros que obtuvieron, entre ellos, Agustín Pichot, Mario Ledesma, Federico Méndez, Duncan Forester y muchos otros cracks del rugby. 
Después de 3 enormes súper seven en el estadio y después de alambrar con el tiempo y estado del campo de juego se acordará "Pochito" Romero Brisco... el Súper Seven se mudó a la casa propia.
La casa propia que se inició con un quincho donde había horas de trabajo de todos, de Vicente incluido, Marco Moncada, Facundo Palma, etc... creció y los frutos de todos los súper seven se volcaron a crecer y crecer. El torneo no decayó. Siempre creció, se transformó en fecha fija del calendario nacional, uniones y selecciones de Sudamérica, Los Pumas, principales actores muchos años.
Este sueño original se hizo realidad. Pasaron los formatos, los dirigentes, los gobiernos que siempre apoyaron.
Nada de eso se podría haber realizado sin que exista el espíritu, el amor por el club y un gran equipo.
Hoy, a 26 años y en honor al agradecimiento profundo que tengo como hermano mayor y obrero de aquel proyecto no puedo más que agradecer de parte de mis padres. Tanto honor!
¡Gracias por el esfuerzo !
¡Gracias por el amor con el que todavía lo hacen!
¡Gracias por hacer que Vicente suene en nuestros oídos y nuestros corazones todos los años !
¡Gracias por haberlo hecho inmortal ! Gracias Taraguy !
PD.: Quiero compartir este honor con tantos que nos dejaron y que se merecen un súper seven, Marcos, Chobi, Carlos Augusto, Gustavito, Quelo, Carlope, Rodrigo y muchos más.
Gustavo Rosselló
 

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Súper Seven del Nordeste

Gustavo Roselló, uno de los hacedores del Super Serven del Nordeste, recordó a una generación de amigos que iniciaron la organización del torneo que homenajea a su hermano Vicente.

El súper seven nace en los finales del 1994 y como idea de un grupo de socios jóvenes y emprendedores que con una gran necesidad de rendir homenaje a un amigo. En esa época Taraguy contaba con un grupo de jugadores llamativamente dotados en lo técnico y con gran amistad entre ellos como los dos principales valores.
Grupos de amigos que se organizaron para jugar al seven en torneos de playa en los que, además de ser importante lo deportivo, tenía mucho peso la diversión dentro y fuera de la cancha: es así como se formaron "Los Monos Negros".
En este grupo jugaban los hermanos Meabe, los Gómez Coll, Lisandro Mantilla, "Tutuca" Castillo Odena, Javier Siguel y en una segunda etapa Valentín Rosselló, Rocco Foglia, Segundo Roca, "Cuty" Fares, Fernando Piragine y otros talentosos.
Dentro de este grupo inicial que se coronó campeón en varios seven de distintos lugares del país se lo podía encontrar como jugador y principal hincha a Vicente Rosselló.
Después de una desafortunada siesta de marzo el destino lo llamó a verlos jugar desde el cielo.
Gran dolor dejó entre los amigos y el club todo, fue entonces que junto a su hermano Gustavo, Juan Martín Meabe, Roberto Gómez Coll, Facundo Palma , surgió la idea... Por qué no hacer un seven en Corrientes? Queríamos hacer un seven... soñábamos, como Punta del Este y más loco todavía, como Hong Kong.
En ese entonces ya la UAR ponía atención es estos raros jugadores que movían la pelota para atrás y para adelante como si jugarán al básquet y convocaban a J.M. Meabe y a Diego Gómez Coll a distintos seven mundiales. De hay surgen las primeras ideas, de mano de Juan Martín, de un formato de 24 equipos en 3 copas y jugarlo en un estadio.
Se elevó el ridículo proyecto a la comisión directiva y a su presidente, José Arquier, que obviamente, les pareció una locura pero por esas cosas del destino accedieron a que estos jóvenes se embarquen en semejante proyecto.
Reunida la comisión organizadora se hace el proyecto y se piensa en el mejor seven del país y como no ponerle un nombre superlativo. Y nace el Súper Seven del Nordeste. Allá por agosto de 1994, poniendo fecha para noviembre y consiguiendo el estadio de Huracán Corrientes como sede, de manera unánime se le pone al seven Copa de Oro Vicente Rosselló y desde ese momento la adhesión de colaboradores fue espontánea e incondicional.
Se formaron equipos de todos los ámbitos y edades, es de recordar con mucho orgullo la cantina de "Mancho" Castillo Odena, que hasta sus últimos días la llevó adelante con un gran equipo, la cantina de los jugadores con la eficiencia de un Mc Donalds, con Pili a la cabeza y los amigos de la cueva se ocuparon de alimentar a los jugadores y colaboradores.
Ya teníamos lo mejor... la gente, por amor a la camiseta y al "Enano" Vicente, que provocó lágrimas y emociones todos los años como si fuese ayer.
Venía luego la tarea de ver si interesaba a los equipos y realizamos las primeras invitaciones. Oh sorpresa, desde el CASI hasta el equipo de la zona, no dudaron en aceptar la invitación y a estos equipos se le sumó un invitación 7 en la que recordamos presencias que hoy podemos tomar conciencia de los logros que obtuvieron, entre ellos, Agustín Pichot, Mario Ledesma, Federico Méndez, Duncan Forester y muchos otros cracks del rugby. 
Después de 3 enormes súper seven en el estadio y después de alambrar con el tiempo y estado del campo de juego se acordará "Pochito" Romero Brisco... el Súper Seven se mudó a la casa propia.
La casa propia que se inició con un quincho donde había horas de trabajo de todos, de Vicente incluido, Marco Moncada, Facundo Palma, etc... creció y los frutos de todos los súper seven se volcaron a crecer y crecer. El torneo no decayó. Siempre creció, se transformó en fecha fija del calendario nacional, uniones y selecciones de Sudamérica, Los Pumas, principales actores muchos años.
Este sueño original se hizo realidad. Pasaron los formatos, los dirigentes, los gobiernos que siempre apoyaron.
Nada de eso se podría haber realizado sin que exista el espíritu, el amor por el club y un gran equipo.
Hoy, a 26 años y en honor al agradecimiento profundo que tengo como hermano mayor y obrero de aquel proyecto no puedo más que agradecer de parte de mis padres. Tanto honor!
¡Gracias por el esfuerzo !
¡Gracias por el amor con el que todavía lo hacen!
¡Gracias por hacer que Vicente suene en nuestros oídos y nuestros corazones todos los años !
¡Gracias por haberlo hecho inmortal ! Gracias Taraguy !
PD.: Quiero compartir este honor con tantos que nos dejaron y que se merecen un súper seven, Marcos, Chobi, Carlos Augusto, Gustavito, Quelo, Carlope, Rodrigo y muchos más.
Gustavo Rosselló