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La arquitectura en tiempos de hiper-tecnología

Un recorrido por el impacto de la revolución digital en la disciplina arquitectónica.

Por Arq. Federico Strauss
Especial para el Suplemento Arquitectura y Construcción de El Litoral. 

Un mensaje de Whatsapp del trabajo un domingo por la tarde, pedir comida y pagarla desde el celular o recibir la noticia de la renuncia de Evo Morales minutos después de que la haya pronunciado.
Son situaciones a las cuales estamos acostumbrados, y no es para menos, ya que la tecnología forma una parte importante de nuestra vida cotidiana.
La serie de avances tecnológicos que se fueron acentuando en los últimos años son conocidos como revolución digital, una nueva forma de entender el mundo que repercute en muchos aspectos claves del diario vivir. Estos avances han ido modificando nuestra forma de comunicarnos, de disponer de información, a los hábitos de consumo.
La revolución digital trajo consigo un nuevo paradigma de comunicación, que incluso puso en crisis de manera inédita los esquemas en los cuales nuestra información personal es usada. Hoy en día son muy debatidos los límites de la privacidad y el uso de los datos personales en redes sociales, cabe mencionar el claro ejemplo de Cambridge Analytica y el uso de datos de Facebook que definieron la elección de Donald Trump o el caso Brexit. Por supuesto que para todo esto el ámbito de la arquitectura no es la excepción.
Si nos detenemos a repasar cómo estos avances han impactado en el rubro de la construcción, encontramos que se han modificado los modos de producción. La documentación de obra es el aspecto que primero evidenció cambios.
En lo que respecta a actividades cotidianas van desde la comunicación con el cliente hasta las estrategias de ejecución con los contratistas, situación en la cual una foto de obra puede salvar distancias de forma inmediata y acelerar la toma de decisiones.
Asimismo encontramos que se ha ido gestando un abanico de innovaciones que hoy en día están siendo aplicadas  por gran parte de los estudios de arquitectura, podemos nombrar al uso de los drones aplicados a la construcción, la metodología BIM para documentar obras en conjunto con los distintos profesionales en la obra e incluso la realidad virtual para visualizar proyectos.
Hay herramientas que mediante la parametrización de datos se puede volcar un código de edificación a una plataforma online para el uso profesional. Todo esto significa un gran ahorro de tiempo y optimización de recursos.
Es necesario destacar que esta revolución se desenvuelve en distintos  niveles. Son aún más profundos los cambios intangibles que se dan en la disciplina arquitectónica. A lo largo de los años emergieron nuevos y diversos paradigmas sobre la concepción de la arquitectura a partir de lo digital.
Otro de esos cambios es la permanente renovación de la cultura visual, marcada por una nueva forma de cultura global que trasciende las fronteras a partir de las plataformas de comunicación, incluso el concepto de belleza acompaña esa transformación.
Producto de esta hiper-cultura en donde los límites conceptuales son difusos se genera una atmósfera donde no se distinguen estilos o -ismos. Se puede pensar, en este contexto de libertad e  incertidumbres estructurales, en un fenómeno de vaporización cultural de la disciplina, que es realmente tan fascinante como temible, y se caracteriza por la emancipación de los marcos tradicionales y por la expansión y diversificación de las prácticas. 
En esa incertidumbre hoy nos movemos. Esto abre la puerta a nuevas formas de oficio; aparece la fabricación digital como un área que está siendo explorada en los ámbitos académicos.
Diversas investigaciones trabajan con el concepto de la impresión 3D con un enfoque para solucionar el déficit habitacional, así entra en juego también el rol del arquitecto como un actor que genera aportes a la sociedad.
Actualmente podemos medir infinidad de parámetros de los espacios que habitamos, las herramientas y los recursos son inéditos. Es una tarea pertinente preguntarnos qué consecuencias tendrá la revolución digital en nuestras ciudades y en qué medida podemos ser partícipes. No solo como arquitectos y diseñadores sino como ciudadanos. 
 

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Federico Strauss
Arquitecto por la Universidad Nacional del Nordeste. Formó parte del equipo seleccionado para exponer en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU).

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La arquitectura en tiempos de hiper-tecnología

Un recorrido por el impacto de la revolución digital en la disciplina arquitectónica.

Por Arq. Federico Strauss
Especial para el Suplemento Arquitectura y Construcción de El Litoral. 

Un mensaje de Whatsapp del trabajo un domingo por la tarde, pedir comida y pagarla desde el celular o recibir la noticia de la renuncia de Evo Morales minutos después de que la haya pronunciado.
Son situaciones a las cuales estamos acostumbrados, y no es para menos, ya que la tecnología forma una parte importante de nuestra vida cotidiana.
La serie de avances tecnológicos que se fueron acentuando en los últimos años son conocidos como revolución digital, una nueva forma de entender el mundo que repercute en muchos aspectos claves del diario vivir. Estos avances han ido modificando nuestra forma de comunicarnos, de disponer de información, a los hábitos de consumo.
La revolución digital trajo consigo un nuevo paradigma de comunicación, que incluso puso en crisis de manera inédita los esquemas en los cuales nuestra información personal es usada. Hoy en día son muy debatidos los límites de la privacidad y el uso de los datos personales en redes sociales, cabe mencionar el claro ejemplo de Cambridge Analytica y el uso de datos de Facebook que definieron la elección de Donald Trump o el caso Brexit. Por supuesto que para todo esto el ámbito de la arquitectura no es la excepción.
Si nos detenemos a repasar cómo estos avances han impactado en el rubro de la construcción, encontramos que se han modificado los modos de producción. La documentación de obra es el aspecto que primero evidenció cambios.
En lo que respecta a actividades cotidianas van desde la comunicación con el cliente hasta las estrategias de ejecución con los contratistas, situación en la cual una foto de obra puede salvar distancias de forma inmediata y acelerar la toma de decisiones.
Asimismo encontramos que se ha ido gestando un abanico de innovaciones que hoy en día están siendo aplicadas  por gran parte de los estudios de arquitectura, podemos nombrar al uso de los drones aplicados a la construcción, la metodología BIM para documentar obras en conjunto con los distintos profesionales en la obra e incluso la realidad virtual para visualizar proyectos.
Hay herramientas que mediante la parametrización de datos se puede volcar un código de edificación a una plataforma online para el uso profesional. Todo esto significa un gran ahorro de tiempo y optimización de recursos.
Es necesario destacar que esta revolución se desenvuelve en distintos  niveles. Son aún más profundos los cambios intangibles que se dan en la disciplina arquitectónica. A lo largo de los años emergieron nuevos y diversos paradigmas sobre la concepción de la arquitectura a partir de lo digital.
Otro de esos cambios es la permanente renovación de la cultura visual, marcada por una nueva forma de cultura global que trasciende las fronteras a partir de las plataformas de comunicación, incluso el concepto de belleza acompaña esa transformación.
Producto de esta hiper-cultura en donde los límites conceptuales son difusos se genera una atmósfera donde no se distinguen estilos o -ismos. Se puede pensar, en este contexto de libertad e  incertidumbres estructurales, en un fenómeno de vaporización cultural de la disciplina, que es realmente tan fascinante como temible, y se caracteriza por la emancipación de los marcos tradicionales y por la expansión y diversificación de las prácticas. 
En esa incertidumbre hoy nos movemos. Esto abre la puerta a nuevas formas de oficio; aparece la fabricación digital como un área que está siendo explorada en los ámbitos académicos.
Diversas investigaciones trabajan con el concepto de la impresión 3D con un enfoque para solucionar el déficit habitacional, así entra en juego también el rol del arquitecto como un actor que genera aportes a la sociedad.
Actualmente podemos medir infinidad de parámetros de los espacios que habitamos, las herramientas y los recursos son inéditos. Es una tarea pertinente preguntarnos qué consecuencias tendrá la revolución digital en nuestras ciudades y en qué medida podemos ser partícipes. No solo como arquitectos y diseñadores sino como ciudadanos.