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Cigarrillos: prevenir

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Me parece estar viéndola, esperando el cambio de semáforo, a un costado de la calle. Tendría 11 o 12 años. Acababa de dar una pitada a un cigarrillo. Como el semáforo verde no aparecía, aproveché los segundos para explicarle, con la mayor dulzura posible, lo mal que le hacía fumar, tan chiquita. Ella me mira, no dice una palabra, pero hace un gesto como diciendo: ¡qué te importa viejo de…! Desde entonces cumplo con el propósito de no decirle nada a la gente joven que fuma. ¡No vale la pena!  Si están aprendiendo a fumar, no quieren que interfiramos en su lento y costoso aprendizaje. Si ya han adquirido el vicio, les sobran argumentos que los convencen a seguir. ¿Qué hacer, entonces? ¿Darnos por vencidos? Una buena punta de solución es la que solía decir Raúl Portal: “No hay que combatir el cigarrillo, sino la idea de fumar”. En este sentido, se viene haciendo una campaña que apunta a prevenir la adicción, no con prohibiciones -que también ayudan algo- sino mostrando lo bueno que es no comenzar a fumar. En síntesis, prevención más que prohibición. Al respecto, conviene destacar la actividad de la Fundación Proyecto Padres y del Consejo Publicitario Argentino, para quienes el ejemplo de los padres tiene mucha importancia en el mensaje que acercan a los hijos. Un padre fumador o una madre fumadora están muy pocos autorizados moralmente para estimular la abstención de sus retoños. Tanto más que, en los adolescentes, cuenta mucho la opinión y la conducta del grupo al que pertenecen. Hay padres fumadores que no logran superar la adicción. Esta realidad puede transformarse en un buen argumento de disuasión para los hijos, mostrándoles, por ejemplo, lo terrible que es vivir pendiente del cigarrillo, sin haber logrado vencerlo, a pesar de los esfuerzos. Para el final, un toque de humor aleccionador. La viñeta de Aldo Rivero nos muestra a un hombre de mediana edad en el momento de prender un cigarrillo, mientras dice: “Subió el precio de los cigarrillos. ¡Qué caro es perjudicarse la salud!”.
¡Hasta mañana!

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Cigarrillos: prevenir

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Me parece estar viéndola, esperando el cambio de semáforo, a un costado de la calle. Tendría 11 o 12 años. Acababa de dar una pitada a un cigarrillo. Como el semáforo verde no aparecía, aproveché los segundos para explicarle, con la mayor dulzura posible, lo mal que le hacía fumar, tan chiquita. Ella me mira, no dice una palabra, pero hace un gesto como diciendo: ¡qué te importa viejo de…! Desde entonces cumplo con el propósito de no decirle nada a la gente joven que fuma. ¡No vale la pena!  Si están aprendiendo a fumar, no quieren que interfiramos en su lento y costoso aprendizaje. Si ya han adquirido el vicio, les sobran argumentos que los convencen a seguir. ¿Qué hacer, entonces? ¿Darnos por vencidos? Una buena punta de solución es la que solía decir Raúl Portal: “No hay que combatir el cigarrillo, sino la idea de fumar”. En este sentido, se viene haciendo una campaña que apunta a prevenir la adicción, no con prohibiciones -que también ayudan algo- sino mostrando lo bueno que es no comenzar a fumar. En síntesis, prevención más que prohibición. Al respecto, conviene destacar la actividad de la Fundación Proyecto Padres y del Consejo Publicitario Argentino, para quienes el ejemplo de los padres tiene mucha importancia en el mensaje que acercan a los hijos. Un padre fumador o una madre fumadora están muy pocos autorizados moralmente para estimular la abstención de sus retoños. Tanto más que, en los adolescentes, cuenta mucho la opinión y la conducta del grupo al que pertenecen. Hay padres fumadores que no logran superar la adicción. Esta realidad puede transformarse en un buen argumento de disuasión para los hijos, mostrándoles, por ejemplo, lo terrible que es vivir pendiente del cigarrillo, sin haber logrado vencerlo, a pesar de los esfuerzos. Para el final, un toque de humor aleccionador. La viñeta de Aldo Rivero nos muestra a un hombre de mediana edad en el momento de prender un cigarrillo, mientras dice: “Subió el precio de los cigarrillos. ¡Qué caro es perjudicarse la salud!”.
¡Hasta mañana!