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Taragüí Rock: una jornada de estreno con  la potencia del metal y la fiesta de La 25 

Con nuevo sitio y doble escenario, el paso de las bandas se hizo más ágil frente a una mayor comodidad de un público llegado de distintos puntos de la provincia y el NEA. La fuerza de las bandas locales encendió el fuego festivalero que se hizo gigante con Malón y su tributo a Hermética, grupo insignia del metal argentino. El rocanrol festivo le bajó el telón a la primera noche.
 

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Los cambios fueron efectivos y no desentonaron ante los requerimientos organizativos para un festejo único: el mayor festival roquero de la región cumplía diez ediciones este fin de semana. Y había que celebrarlo con lo mejor del camino andado y con una proyección optimista de lo que vendrá. Al menos, la primera de las dos jornadas cumplió con esas premisas. 
El corsódromo Nolo Alías se estrenó como escenario de la décima edición, un espacio mayor al del anfiteatro Cocomarola que permitió, incluso, levantar dos escenarios para que las bandas pudieran presentarse una detrás de la otra cumpliendo los horarios fijados. Es decir, mientras tocaba un grupo en un escenario, en el segundo se armaban los equipos con rapidez, a tal punto que el Taragüí Rock 2019 arrancó el sábado a las 16, en una tarde soleada y con temperatura primaveral. La fiesta no pararía hasta las 2.30, cuando se escucharon los últimos acordes de la banda encargada del cierre. 
Con las nuevas disposiciones en el predio, una vez que comenzó a desarrollarse la grilla, no se registraron demoras. Incluso, en varios casos, el inicio del show de las bandas fue a horario. 
En el comienzo de la tarde de sábado el rock se sintió en el Nolo Alías y la primera banda en subir a escena fue Anderes, en el escenario sur, le siguió Malentonados, en el escenario norte. 
A esas alturas de la tarde, la fiesta ya tomó ritmo y color. Con la grilla funcionando a la perfección, el Taragüí se vio colmado después de las 21, cuando tocaba Grito Clandestino, la banda local de metal que mostró su gran evolución, tanto que en poco tiempo se posicionó como una de las referentes del género en la región. 
Después, llegó el turno de la banda nacional de gran trayectoria, Malón, con un tributo a sus orígenes en Hermética, un grupo pilar del metal argentino que se disolvió a mediados de los 90, pero su magistral obra musical continúa vigente. 
En esos momentos, la fiesta llegaba a su punto máximo y extendió su intensidad con las actuaciones de  Silencio Blues Trío, El Bordo y Ajo. Hasta que llegó el broche de oro con el rocanrol de La 25. La banda subió al escenario pasada la 1 y ofreció su repertorio hasta las 2.30, cuando el telón se bajó y las luces del escenario norte se apagaron hasta la jornada de ayer. De manera ordenada, la gente dejó el corsódromo Nolo Alías y se encaminó hacia la Ruta 12, zona en que El Litoral pudo ver colmada la banquina hasta el sector del cruce El Aguila. Muchas personas esperaban los colectivos gratuitos para el regreso, en tanto los automóviles circulaban como en una larga procesión, que estuvo custodiada por las motopatrullas que iban y venían sobre la futura autovía. 
Anoche, al cierre de esta edición, La Beriso cerraba la 10ª edición del Taragüí ante un importante marco de público. (Informe de Marcos Mendoza, El Litoral). 

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Taragüí Rock: una jornada de estreno con  la potencia del metal y la fiesta de La 25 

Con nuevo sitio y doble escenario, el paso de las bandas se hizo más ágil frente a una mayor comodidad de un público llegado de distintos puntos de la provincia y el NEA. La fuerza de las bandas locales encendió el fuego festivalero que se hizo gigante con Malón y su tributo a Hermética, grupo insignia del metal argentino. El rocanrol festivo le bajó el telón a la primera noche.
 

Los cambios fueron efectivos y no desentonaron ante los requerimientos organizativos para un festejo único: el mayor festival roquero de la región cumplía diez ediciones este fin de semana. Y había que celebrarlo con lo mejor del camino andado y con una proyección optimista de lo que vendrá. Al menos, la primera de las dos jornadas cumplió con esas premisas. 
El corsódromo Nolo Alías se estrenó como escenario de la décima edición, un espacio mayor al del anfiteatro Cocomarola que permitió, incluso, levantar dos escenarios para que las bandas pudieran presentarse una detrás de la otra cumpliendo los horarios fijados. Es decir, mientras tocaba un grupo en un escenario, en el segundo se armaban los equipos con rapidez, a tal punto que el Taragüí Rock 2019 arrancó el sábado a las 16, en una tarde soleada y con temperatura primaveral. La fiesta no pararía hasta las 2.30, cuando se escucharon los últimos acordes de la banda encargada del cierre. 
Con las nuevas disposiciones en el predio, una vez que comenzó a desarrollarse la grilla, no se registraron demoras. Incluso, en varios casos, el inicio del show de las bandas fue a horario. 
En el comienzo de la tarde de sábado el rock se sintió en el Nolo Alías y la primera banda en subir a escena fue Anderes, en el escenario sur, le siguió Malentonados, en el escenario norte. 
A esas alturas de la tarde, la fiesta ya tomó ritmo y color. Con la grilla funcionando a la perfección, el Taragüí se vio colmado después de las 21, cuando tocaba Grito Clandestino, la banda local de metal que mostró su gran evolución, tanto que en poco tiempo se posicionó como una de las referentes del género en la región. 
Después, llegó el turno de la banda nacional de gran trayectoria, Malón, con un tributo a sus orígenes en Hermética, un grupo pilar del metal argentino que se disolvió a mediados de los 90, pero su magistral obra musical continúa vigente. 
En esos momentos, la fiesta llegaba a su punto máximo y extendió su intensidad con las actuaciones de  Silencio Blues Trío, El Bordo y Ajo. Hasta que llegó el broche de oro con el rocanrol de La 25. La banda subió al escenario pasada la 1 y ofreció su repertorio hasta las 2.30, cuando el telón se bajó y las luces del escenario norte se apagaron hasta la jornada de ayer. De manera ordenada, la gente dejó el corsódromo Nolo Alías y se encaminó hacia la Ruta 12, zona en que El Litoral pudo ver colmada la banquina hasta el sector del cruce El Aguila. Muchas personas esperaban los colectivos gratuitos para el regreso, en tanto los automóviles circulaban como en una larga procesión, que estuvo custodiada por las motopatrullas que iban y venían sobre la futura autovía. 
Anoche, al cierre de esta edición, La Beriso cerraba la 10ª edición del Taragüí ante un importante marco de público. (Informe de Marcos Mendoza, El Litoral).