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¿Aborto impune?

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Cuando hablamos de impunidad frente al aborto, estamos hablando de mirar para otro lado cuando centenares de miles de abortos se realizan en el país, sin ningún tipo de sanción y, obviamente, al margen de la ley.

Aparte el horror de matar directamente a un indefenso inocente sin posibilidad alguna de defenderse, hay que mirar también otros aspectos del problema que, curiosamente, pasan desapercibidos a la mayoría de los que miramos desde afuera.

Estamos hablando de las consecuencias psíquicas que el aborto ejerce sobre la madre. Y también sobre el padre.

En una carta de lectores, el doctor Jorge H. Bulacio pone el dedo en la llaga. Viene bien leerla detenidamente, recortarla y tenerla a mano -incluso fotocopiándola- para compartirla sobre todo entre la gente joven. Dice:

“El derecho a la vida está garantizado desde el momento mismo de la concepción, constituyendo una contradicción que genera confusión el no sostenerla desde todos los ámbitos.

Si los recursos de campañas pro aborto se dedicaran a educación sexual y formación ética, en prevención del embarazo no esperado, haríamos realmente salud pública. Debates televisivos, digitados con evidente intención de manipular a la opinión pública, excluyeron las graves consecuencias psíquicas del aborto y su frecuente derivación en afecciones somáticas crónicas.

¿Acaso podemos negar el costo psicoafectivo de aborto? La pareja paga muy largo su precio, dado que el inconsciente es atemporal, arrasando generalmente con la relación. El falaz argumento estadístico de legalizarlo, para evitar complicaciones de prácticas quirúrgicas ilegales, encierra la tremenda contradicción de excluir los casos del llamado síndrome posaborto, desencadenante de estados depresivos y hasta suicidios. Incluyo también al hombre, partícipe necesario que ninguna estadística menciona, arrastrando también el estigma inconsciente de por vida, duplicando así el otro lado de la estadística”.

¡Hasta mañana!

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