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/Ellitoral.com.ar/ Deportes

Mandiyú y Maradona, una historia que fue breve pero muy intensa

La relación duró poco más de dos meses. La llegada y la despedida fue sorpresiva, fiel a la costumbre de Diego. Los resultados deportivos no acompañaron y por el “código futbolero” se distanció de Roberto Cruz y decidió dejar el cargo. 
Cobertura. Así reflejó El Litoral la llegada de Maradona a Corrientes.

Fernando Barreto

deportes@ellitoral.com.ar

El Club Deportivo Mandiyú tiene su propia historia y muy rica, por cierto. Surgió de una fábrica. Creció y fue ganando espacios en la provincia y en la región. La estructura de la entidad deportiva fue mutando hasta que dio el salto al profesionalismo y en 1988 se mezcló con los grandes del fútbol argentino.

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Sin dudas, Mandiyú se convirtió una marca registrada de Corrientes que ganó adeptos en todo el país, tal vez por los miles de comprovincianos que por diversos motivos dejaron el terruño. Sin embargo, trascendió las fronteras de la Argentina allá por 1994 cuando Diego Armando Maradona decidió dar sus primeros pasos como entrenador y eligió a la entidad correntina. La sola presencia de Diego, cómo sucedió en cualquier lugar que estuvo, permitió que el equipo correntino sea conocido internacionalmente.

“Cuando Maradona fue, por fin expulsado del Mundial del 94, las canchas de fútbol perdieron a su rebelde más clamoroso. Y también perdieron a un jugador fantástico”, relató Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”.

“Maradona es incontrolable cuando habla, pero mucho más cuando juega: no hay quien pueda prever las diabluras de este inventor de sorpresas”, subrayó el poeta uruguayo.

Y la sorpresa fue incursionar en la dirección técnica en Mandiyú, a donde llegó de la mano de Roberto Cruz (en ese momento, político vinculado al menemismo), que le compró el club a Eduardo Seferián.

Todavía transcurrían los 15 meses de suspensión por el doping en el Mundial de los Estados Unidos 1994, Maradona decidió ser entrenador para “burlar” la sanción y desembarcó en Mandiyú.

En octubre de ese año, en el predio que tenía Tipoití sobre la Ruta 12, recorrió por primera vez el zigzagueante camino de tierra entre el vestuario y la cancha donde lo esperaban los jugadores del Albo, un puñado de simpatizantes detrás del alambrado y casi un centenar de periodistas entre los cuales estaba un equipo de la televisión británica que viajó especialmente para el evento.

Su presencia sacudió la quietud correntina. La ciudad perdió parte de su tranquilidad por la presencia del 10. 

Llegó y al poco tiempo, con pocos días de trabajo en en su cargo, fue el debut con una derrota frente a Rosario Central en cancha de Huracán Corrientes.

El partido lo vivió y lo sufrió en un sector de la platea baja, detrás de los bancos de suplentes, dado que no tenía carnet habilitante para ingresar al campo de juego. Carlos Fren figuró como DT oficial durante tres fechas.

El ciclo de Maradona al frente de Mandiyú comprendió un total de 12 partidos con un saldo de una victoria, seis empates y cinco derrotas.

El único triunfo lo logró en la fecha 14, ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy por 3-0 en Corrientes. Y uno de los partidos más recordados fue el 2 a 2 contra River en el Monumental.

Así como su llegada, la salida de Mandiyú también fue sorpresiva, casi como la vida misma del fenómeno deportivo.

“Nos fuimos de Mandiyú con unas ganas enormes de seguir trabajando, pero no pudimos hacerlo. Cruz (el presidente) se metió en el vestuario y en el vestuario mando yo”, explicó Maradona días después de la derrota frente a Newell’s en Corrientes.

Maradona y Mandiyú escribieron pocas páginas juntas, pero tienen  muchos puntos comunes. Surgieron de sectores populares, trascendieron deportivamente y cuando intentaron cambiar algunas estructuras, sufrieron las consecuencias. 

Muchas veces se levantaron para seguir dando batalla, pero ayer Maradona dijo basta.

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